Un investigador de la Universidad de Duke (EE.UU.) cree haber resuelto el misterio de por qué a medida que las personas se hacen mayores sienten que el tiempo pasa más rápido que cuando eran jóvenes. A medida que se crece, el cerebro procesa menos imágenes y, por tanto, cree que ha pasado menos tiempo.

Según Adrian Bejan, profesor de ingeniería mecánica de la Universidad de Duke, esta aparente discrepancia temporal se explica porque la velocidad a la que el cerebro humano obtiene y procesa las imágenes se reduce a medida que el cuerpo envejece, una teoría que fue publicada en la revista European Review.

“Todo el mundo se asombra de lo mucho que recuerda los días que parecían durar para siempre en su juventud”, asegura en declaraciones que recoge Science Alert. “No es que sus experiencias fueran mucho más profundas o más significativas, es solo que estaban siendo procesadas a una velocidad mucho más rápida”.

La percepción del tiempo es eso, una percepción, y por eso es siempre algo subjetivo. Un ejemplo de ello son los partidos de fútbol. Hay algunos que se hacen insufriblemente largos y otros que se pasan ultra rápido, aunque los dos duran exactamente lo mismo: 90 minutos. Esto significa que los segundos, los minutos y las horas que tenemos en nuestra mente son diferentes de las que marcan nuestros relojes. “El tiempo que percibes no es el mismo que el tiempo percibido por otro”, asegura Bejan. Y un cerebro joven está más ávido de contenido que uno viejo. “¿Por qué? Porque la mente joven recibe más imágenes durante un día que la misma mente en la vejez”.

La hipótesis de Bejan se basa en cómo el cerebro interpreta la información de nuestros ojos. Las vías que procesan la información visual comienzan siendo pequeñas y estrechas, pero a medida que nuestras neuronas maduran y crecen, crean vías cada vez más largas en nuestro cerebro.

Cuando estas neuronas comienzan a envejecer, el camino se hace aún más largo a medida que el mensaje eléctrico encuentra más y más resistencia en el camino. Y ese aumento de longitud se traduce en un mayor estorbo y en un mayor tiempo de proceso. Un cerebro más viejo tarda más en procesar el presente.