Financiarse para poder innovar

Fontar y Fonsoft son dos programas para ayudar a las pymes tecnológicas. Qué hay que tener en cuenta a la hora de solicitarlos

Las herramientas destinadas a fomentar el crecimiento productivo mediante la innovación o acompañar el fortalecimiento de empresas y emprendimientos de base tecnológica son cada vez más demandadas. Y los programas están orientados a emprendedores, empresas jóvenes y firmas ya consolidadas comienzan a multiplicarse con el objetivo de acompañar el crecimiento.

A lo largo de los años, emprendedores y pymes accedieron a líneas del Fondo Tecnológico Argentino (Fontar) o del Fondo Fiduciario de Promoción de la Industria del Software (Fonsoft) para equiparse o concretar sus proyectos tecnológicos. Una de ellas es la empresa MuniDigital S.R.L., ubicada en la Ciudad de Córdoba. Ellos desarrollaron una aplicación para agilizar la gestión de reclamos municipales y así crearon una plataforma on line que actualmente ya se encuentra implementada en más de 40 localidades del país.

“El otorgamiento del Fonsoft nos ayudó a materializar lo que estaba en el plano de las ideas. Comenzamos como emprendedores y con el pasar de los años logramos conformar un equipo de siete personas abocadas a la mejora de nuestro producto”, comenta Mauricio Sestopal, cofundador de MuniDigital S.R.L.

Otro ejemplo puede ser el de la empresa HiTec que, en conjunto con la Aceitera General Deheza S.A., a partir de la adjudicación de un Fontar logró el diseño, la fabricación, instalación y optimización de un sistema que permite medir el color del aceite en tiempo real durante el proceso productivo.

Impulsados por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, el Fontar y el Fonsoft son dos de las principales herramientas de política pública para promover tanto la innovación de las empresas como para fomentar la capacitación de recursos, generar nuevos emprendimientos y apuntalar el fortalecimiento de pymes productoras de bienes y servicios pertenecientes al sector de Tecnología de la Información y las Telecomunicaciones.

“Desde hace varios años es política de gobierno estimular y acompañar el crecimiento de la industria del software nacional porque beneficia a todo el país. En este sentido hay una serie de herramientas disponibles para los emprendimientos y las pymes. Algunas abren una vez al año y otras están disponible los 365 días” indica Valeria Becker, coordinadora de Evaluación y Seguimiento del Fonsfot.

Las convocatorias de estos programas suelen estar destinadas a emprendedores, para empresas jóvenes (de hasta 2 años) y para el resto de empresas ya consolidadas. Cada modalidad ofrece montos distintos de aportes no reembolsables (de hasta $4 millones según la última convocatoria) y a su vez financia un porcentaje distinto del total del proyecto pudiendo ser este de hasta un 80% del mismo en algunos casos. A su vez, además de aplicar a proyectos de innovación, sirven para acceder a certificaciones de normas de calidad que son reconocidas internacionalmente.

Lo que hay que tener

“A la hora de presentarse, las empresas deben tener en claro que cuentan con un proyecto de innovación. Los postulantes tienen que probar que son proyectos dirigidos al mejoramiento de la productividad del sector privado a través de la innovación tecnológica, o que contemplan la formulación completa de un producto o proceso original y su materialización en un prototipo. Por esto es importante que cualquier empresa que quiera aplicar tenga bien estudiado el mercado en el que actúa y a sus competidores.” Así lo indica el economista Juan Massolo de la Consultora GSM, dedicada al análisis de empresas, desarrollo de estrategias y gestión, y agrega que es vital que además las empresas tengan la capacidad técnica para ejecutar el proyecto ya que no se pueden presentar proyectos “llave en mano”. Es decir, la firma no puede contratar a otra empresa para que desarrolle su idea y luego vender el producto como propio.

Los postulantes deben tener capacidad financiera para solventar los gastos que implique el proyecto porque estos programas son de “recupero”. “Los fondos que brindan estos programas no son “capital de riesgo”, es decir, no son para financiar start-ups mediante aportes de capital. Son fondos para solventar gastos específicos de la inversión. Tampoco es financiamiento para desarrollar un plan de negocios. Hay que mostrar que el dinero que se reciba se va a gastar en un listado de rubros bien limitados que apuntan a la inversión en actividades de desarrollo o en equipamiento necesario para hacer las actividades de Investigación y Desarrollo. No se pueden usar para marketing tampoco”, resalta el especialista Massolo.

Estos programas también priorizan los proyectos que incorporan mano de obra, que impliquen una sustitución de importaciones y que favorezcan las exportaciones. A su vez que abarquen sectores productivos estratégicos, tales como agroindustria, ambiente y desarrollo sustentable, desarrollo social, energía, industria y salud. Asimismo se pueden presentar sin limitaciones proyectos de innovación que tomen otros sectores industriales.

Según los expertos consultados existen una serie de aspectos claves que deben ser rmencionados en especial en el proyecto para que este sea legible. Estos son: análisis de factibilidad, identificación de los aspectos innovadores, diseño y estimación del plan de negocios y modelo económico-financiero y formulación del proyecto en sí.

Papeles en orden

Preparar toda la documentación de un proyecto requiere tiempo y esfuerzo por lo que conviene aplicar cuando se tiene la certeza de tener un buen proyecto, conciso, concretable y que cumple con los objetivos de los programas. También hay que disponer de un tiempo para armar y revisar toda la documentación.

“A los emprendedores tecnológicos les recomendamos conocer el mercado en el que se desarrollan y las alternativas que existen en el mismo. Entender cuál es su real diferencial y si realmente se justifica hacer una inversión en innovación. Una vez que analizaron la viabilidad de la innovación y la llevaron al mercado les recomendamos analizar cómo pueden proteger la inversión.

Si la innovación que tienen es “blanda” o soft, si por ejemplo es una innovación en metodología, se las pueden imitar por no poder protegerla. “Les recomendamos buscar la forma de garantizarse barreras a la entrada para asegurarse que no los van a copiar inmediatamente”, remarca. Pero más que nada recomienda que la innovación se transforme en una constante, es decir, que se busque re-innovar, que sea lo habitual del negocio. Sino, por más que se pueda proteger por un tiempo, tarde o temprano, las innovaciones se generalizan y la empresa pierde la ventaja comparativa que obtuvo”, concluye el economista Juan Massolo de GSM.

Puntos a tener en cuenta a la hora de presentar un proyecto

Identificar si lo que se propone hacer ya existe, en la Argentina, en la región y en el mundo. Si existe algo parecido, remarcar las diferencias.

Priorizar la contratación de recursos humanos de alta calidad para actividades de innovación y desarrollo que sean acordes a las actividades de desarrollo propuestas. Asegurarse de tener un equipo con los antecedentes adecuados para el proyecto.

Demostrar que se evaluaron todas las alternativas posibles y que la elección de la metodología y la tecnología es el resultado de la evaluación de distintas opciones.

Exponer de manera robusta la metodología que se utilizará para el proyecto lo más detalladamente posible, en especial si se usan metodologías estándar como por ejemplo metodologías ágiles en el caso de desarrollo de software.

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