El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó de que 152 millones de niños en el mundo, realizan trabajo infantil en condiciones peligrosas.

Con ocasión del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemora este 12 de junio, el organismo realizó el martes un encuentro con las autoridades europeas para abordar temas económicos y solucionar los problemas que los causan, como el trabajo infantil.

Durante la reunión, las autoridades de Unicef informaron de que unos 152 millones de niños son explotados a nivel mundial y que 73 millones de ellos lo hacen bajo condiciones peligrosas.

En todo el mundo, unos 218 millones de niños son privados de vivir su etapa de niñez de manera natural, por empezar a trabajar desde muy pequeño.

El director de Unicef en Alemania, Christian Schneider, subrayó la importancia del papel de los Gobiernos y las empresas de todo el mundo, que deben ser responsables y evitar a toda costa el trabajo infantil.

La organización anunció que la cifra de menores afectados disminuyó en casi 100 millones entre 2000 y 2016, pero en los últimos tiempos ese retroceso se ha ralentizado. Aseguró, asimismo, que la mayoría de los afectados vive en África (72 millones), mientras 62 millones viven en Asia. Además, más de 70 por ciento de los niños que trabajan lo hacen en la agricultura.

El trabajo infantil es tanto causa como consecuencia de pobreza, refuerza las desigualdades sociales y la discrininación. Se estima que en 2025 la cifra de víctimas de trabajo infantil llegará a 121 millones, de los cuales 52 millones corresponderán a trabajos peligrosos o muy peligrosos. Hacer visible toda esta realidad es el punto principal para implicar a las autoridades públicas.

Asimismo, la organización Terre des Hommes explicó que los niños trabajan además en minas, en canteras o forman parte del servicio doméstico.

Unicef clasifica como trabajo infantil toda actividad para la cual los menores de edad aún son demasiado pequeños, que se da en condiciones peligrosas o de explotación. También trabajos que generan daños físicos o psíquicos así como actividades que evitan que los niños puedan ir a la escuela son consideradas trabajo infantil por la organización.

Acabar con el trabajo infantil es la única forma de cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, que buscan conseguir la igualdad de género y la eliminación de todas las formas de discriminación y violencia para el año 2030.

En ese marco, el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, calificó de inaceptable el incremento en las cifras del trabajo infantil a escala mundial, toda vez que 108 millones de niños entre cinco y 17 años de edad laboran en la agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y acuicultura.

En su declaración, instó a erradicar el trabajo infantil en todas las instancias del sector agrícola en el mundo, puesto que la mayor parte de los niños que trabajan en el campo lo hacen en las cadenas locales de suministro de alimentos y en la agricultura de subsistencia sin que se tomen medidas.