Telas trenzadas con materiales autóctonos, colores que marcaron época, prendas que evolucionaron con el uso a lo largo de los siglos, la creatividad de los artistas de pasarela más renombrados, vestidos memorables de personajes famosos: los museos de la moda conservan en todo el mundo piezas irremplazables que relatan la historia, la tradición y la cultura desde otra perspectiva.

De las grandes capitales europeas de la moda, a la meca neoyorkina o salas latinoamericanas que almacenan un bagaje destacado, galerías con exhibiciones que no sólo pueden ser interesantes para fashionistas.

Paris es sinónimo de alta costura. En esta ciudad que deslumbra tanto con sus desfiles como con sus modelos prêt-Ó-porter, no podía faltar un museo del rubro en la lista de los mejores del mundo y, por qué no, dos. El Palais Galliera es alberga un museo de la moda que cuenta con una colección que empezó a tomar forma a principios del siglo pasado. Actualmente cerrado por reformas, lleva adelante actividades fuera de sus muros que valen la pena seguir.

Vicky Salías, Directora del Museo Nacional de la Historia del Traje, lo menciona como una de las instituciones más interesantes del rubro.

“Van vinculando la moda con la temática de otros museos, haciendo comulgar las dos colecciones. Estamos trabajando en una idea similar para el año que viene”, anticipa.

También en Paris, el Musée des Arts Décoratifs, pone foco en la producción más actual. En plena Rue de Rivoli, a la vuelta de la entrada del Louvre, este museo centenario cuenta con una colección de más de 81,000 vestuarios, accesorios y textiles que datan desde el siglo VII hasta la época actual. Por sus salones circulan también muestras temporales de grandes diseñadores y casas de moda, como Christian Dior y Hermès.

Justamente Dior es el protagonista en Granville, Francia. El Museo Christian Dior y Jardín Granville es un paraje de ensueño. Funciona en la casa de la infancia del modisto y se define como un remanso de cultura y verdor, en lo alto de un acantilado, con su jardín inglés y resguardado de las miradas curiosas y el alboroto urbano. Abrió sus puertas en 1988, como escaparate al mundo de las creaciones no solo del diseñador, sino también de sus sucesores al frente de la maison, como Yves Saint Laurent.

Cerca de tierras galas pero del otro lado de la frontera, en Bélgica, en la provincia de Amberes, el MoMu es otro de los destacados por Salías. Es una de las atracciones de la ciudad. Aparte de su colección de más de 25.000 piezas de todos los tiempos, realiza dos exposiciones por año con diseñadores contemporáneos invitados. “Trabaja con tematicas sobre tipos de textil o diseñadores, por ejemplo. Es muy fresco porque ofrece de esta forma distintas miradas”, indica la especialista.

Swinging London

La capital del Reino Unido es una de las ciudades más vibrantes en la escena creativa y también supo hacer punta en la industria de la moda. El Victoria and Albert es un Museo despliega parte del encanto y la rebeldía insular, proponiendo muestras temporales marcadas por el cruce con la cultura pop, la música y el cine. Así, presentaron exposiciones apasionantes como la que estuvo centrada en los trajes de David Bowie o en vestuario de Hollywood. Para fines de este año, Frida Khalo será protagonista de la programación. Con una colección que supera los 2,3 millones de artículos, se corona como el museo de arte y diseño más grande del mundo. Entre las perlas de sus colección permanente se puede prestar atención al esplendor de los sack-back gown, vestidos con corset y caderas voluminosas, que estaban en auge en el siglo XVIII y su apogeo se vio interrumpido por la revolución francesa.

En un paraje angloparlante pero del otro lado del Atlántico, Nueva York es otro must see, cuando de moda se trata. En la ciudad que nunca duerme, The Museum at FIT empezó como laboratorio de diseño en 1969 y hoy su colección tiene 50 mil artículos, incluyendo joyas de casas como Chanel y Balenciaga. Por sus orígenes alberga conferencias académicas, que se intercalan con novedosas exposiciones temáticas como las centrada en el rol y el atractivo de los bolsillos o en la historia del color rosa en la cultura. El Museo del Traje en Madrid integra también la lista de los más relevantes, con dinámicas propuestas temporales, además de una sección de colecciones históricas y contemporáneas. Conserva escasas pero significativas piezas de los siglos XVI y XVII, de las que se podría destacar un jubón femenino de finales del XVI. La colección del siglo XVIII tiene excelentes ejemplos del traje masculino, chupas y chalecos, así como un acervo de casacas femeninas.

Formas y colores de la región

América Latina tiene también sus exponentes. El Museo de la Moda en Santiago de Chile y el MUMO de Belo Horizonte son dos de los más prominentes. El primero es una pujante sala privada que fue la primera en la región enfocada en este tema. Cuenta con más de 8 mil artículos, entre ellos creaciones de grandes diseñadores, como Jean-Paul Gaultier y Vivienne Westwood, e incluso ropa de celebridades como Marilyn Monroe y Madonna. En tanto, el brasileño fue pionero en brindar un ámbito de exhibición para la industria textil. Organiza muestras propias y recibe exposiciones extranjeras.

En Argentina, el Museo Nacional de la Historia del Traje es referente en la temática. “El traje es la interfaz del individuo con el mundo, un vehículo de construcción de la identidad y un modo de comunicación social. Desde esa perspectiva, el museo pone de relieve a la moda y la vestimenta argentinas y latinoamericanas, enmarcándolas en su contexto social, cultural y político”, definen desde la entidad.

A través de muestras temporarias, propone un acercamiento a la historia del traje desde múltiples miradas y en distintos soportes: prendas, fotografías, bocetos, objetos, molderías y más. Así, la moda y el vestir son abordados con muestras biográficas de diseñadores consagrados (ver aparte). “Buscamos ampliar la mirada cronológica y apegada a la historia política argentina e incorporar también, si el eje lo amerita, producciones contemporáneas. Tras la vuelta a la democracia hubo un movimiento local importante, con los primeros egresados de la carrera y el llamado ‘diseño de autor’ y eso tiene que estar reflejado”, destacó la directora de la entidad.

De norte a sur, de este a oeste, mucho por descubrir en estas salas dedicadas a este arte de uso cotidiano que tanto habla de las sociedades.

noticias relacionadas