“De alguna manera, siento que la celebridad ha sido una distracción. Cuando comencé a los 16, me pensaba a mi mismo como songwriter y luego mi carrera derivó en algo que no me esperaba”, reflexiona George Michael en lámina central del booklet. Y cuesta creerle... Porque independientemente de su probada capacidad para producir finas gemas noventistas e interpretarlas con la misma solvencia al frente de una afiatada instrumentación, Michael siempre destiló el licor del divismo, sin proponerselo quizás.

Repasemos: su planificada construcción facial en base a cirugias plásticas, su explosión como fenómeno pop con el dúo Wham!, el lanzamiento como solista con pretensiones más sofisticasdas y su consagración definitiva como mega star, compartiendo escenario con el inoxidable Elton John en el concierto homenaje a Freddy Mercury.

Este postrer lanzamiento que nos ocupa, a un año de su partida física, representa un reencuentro por partida doble. Con el icónico Listen without prejudice Vol. 1 remasterizado al detalle, y con su satinada presencia en vivo en el formato unplugged que la MTV patentó hacia aquella época y ahora está de vuelta.

Un “acusticazo” a la manera de Michael, se entiende. Es decir, acunado en su voz por gran orquesta y coros femeninos, y la colaboración de Nile Rodgers, el creador de Chic, como frutilla de postre en el bonus track.

En definitiva, una producción que puede escucharse como testamento de un artista total que supo manejar su carrera con astucia, ideal para aproximarse a su universo e indispensable para los fans que todavía lo lloran.

Aunque, al final, siempre queda la música, y de eso el perfeccionista y atildado Michael supo bastante. Incluso, por encima de ese estrellato (¿no deseado?) y su coqueteto con las drogas, la sexualidad explícita y el escándalo.

Has recorrido un largo camino, muchacho.