Eva es la segunda parte de la saga de Falcó. La entrevista comienza con la apreciación de que esta es una novela de amor, aún sabiendo que su autor no va a estar de acuerdo. “Hay algo de amor, pero no creo que sea de amor. Es una novela de espías, clásica, con todos los elementos. Falcó no es de piedra, pero ellos mismos dicen que no saben si es amor o no. Si hay una historia de sentimientos, Falcó es espía con sentimientos, es un asesino sin escrúpulos; y esa mujer, por alguna razón, le ha tocado algo en el interior, ella es especial. Quizás porque son lobos de la misma clase, no son cazadores, los dos son espías, pero ella tiene una causa en la que cree, es una loba fanática y él es un lobo escéptico, y eso es lo que hace que la relación sea interesante”, dice a BAE Negocios Arturo Pérez-Reverte durante su visita a Buenos Aires.

“Yo estaba ideando esta novela y mi hija Carlotta me dice: ‘Papá, introduce una mujer que sea su enemiga y al mismo sea algo más y tal’. Fue idea de mi hija meter el personaje, así que Eva se lo debo a Carlotta”, cuenta el escritor, que podría confundirse con un lord pero español.

—¿Falcó tiene una coraza?
—No la necesita, si es un hijo de puta. Hay hombres que por razones diversas tienen debilidades, humedades, blanduras que le dan una fragilidad interior y ponen una coraza con exteriores duros, pero no es el caso de Falcó. Él no tiene moral, no tiene escrúpulos, no le importa matar, no tiene una moral convencional, cree que el mundo es un territorio de caza en el cual sobreviven los fuertes y los flojos son devorados; no es que se acorace, él es duro, claro que hasta los más duros pueden tener sentimientos, amores, atracciones sexuales, yo he conocido gente muy dura de verdad y tenían ternura con algunas personas. Es un hijo de puta, pero tiene momentos de ternura, de emoción. Ella consigue conmover en él mecanismos íntimos, que no son habituales para él. Se perdonan la vida. Ellos tienen códigos, mis héroes tienen códigos; ellos se reconocen como miembros de la misma cofradía, aunque él es un aventurero puro y ella una fanática pura, pero los une el territorio y las reglas, códigos que comparten, y el respeto mutuo.

Pérez-Reverte habla rápido, pero hace una pausa y dice: “Quizás tengas razón y es una historia de amor de espías; yo diría una historia de sentimientos, el amor es más complejo, más intenso, más duradero. El de ellos es un amor sin esperanza, no hay vida en común posible, nada más que sexo esporádico, es la imposibilidad. La vida de Falcó y la Eva no les permite ir más allá de lo que tienen, por eso ellos descartan lo imposible. Tú y yo sabemos que están enamorados, ellos no quieren verlo. Los dos saben que es imposible”.

—¿No hay algo de la mujer de querer pasar la frontera del hombre duro?
—Todas las mujeres creen que pueden atravesar la muralla. Eva no, sabe que es una historia limitada, que no puede pasar, que es un amor sin esperanza. Ellos rechazan pensarlo así, son enemigos, son espías, ninguno está dispuesto a dejar su vida, ni se les pasa por la cabeza que ese amor pueda cambiar sus caminos; el amor está totalmente descartado.

“Estoy escribiendo una sola novela entregada por fascículos, los personajes y mis tramas son del mismo territorio. Hay historias que no puedo escribir, soy rehén de mí mismo, soy un escritor coherente, elegí un mundo narrativo o ese mundo me eligió a mí, no estoy muy seguro de ello, pero no me puedo salir de allí. El tipo de novela amor que cambia la trama narrativa no puedo escribirla; la historia de amor convencional está fuera de mis novelas, no de mi vida. El personaje me diría ‘oye Arturo, qué estás haciendo conmigo’”, sostiene.

“He conocido muchos tipos con Falcó, aventureros. Mi madre tiene 93 años, es una mujer vital, disfruta con todo, el mundo es una aventura fascinante para ella. Para Falcó pasa por la violencia, no tiene límites. Si hubiera hecho falta, a Eva la hubiera matado. Es una relación muy incorrecta, Falcó es un cabrón. Es un depredador, es un cazador. Las mujeres para él son una presa, pero Eva es una igual. Mata, lucha, pelea, el sexo es un factor complementario. Él se comporta delicadamente con ella. Estoy contento con el personaje femenino, no es fácil para un hombre escribir un personaje femenino. A Falcó hay que verlo con ojos de la época, es el año ’37”, dice.

—Hay detalles muy precisos del personaje...
—Quiero que el lector vea lo que yo veo, por eso le doy pequeños detalles, las descripciones son cortas, detalles para que construya el escenario. Buena parte trascurre en la oscuridad; antes la luz era muy cara, buena parte de la vida era en penumbra, todos los detalles los cuido mucho aunque después sean dos líneas. Es una novela escrita deliberadamente en blanco y negro.

—Hay escenas eróticas y de violencia, ¿cuál es la más compleja para escribir?
—Las eróticas son difíciles de escribir; las de acción las he vivido (como periodista cubrió 21 guerras), apelo a mis recuerdos, forma parte de mi vida, la he aprendido en la vida real. El sexo es más complicado de contar porque, técnicamente, si te queda corto quedas como mojigato, se frustra el lector, y si te pasas es desagradable; conseguir el punto justo, es más minucioso. No todos los personales actúan en el sexo de la misma forma, hay que buscar que sea creíble según el personaje. En esta novela el sexo es superficial. Para Eva es un elemento de ternura más, no es complejo para ella.

Es él quien pregunta ahora: “¿Te ha gustado la historia de los marineros?”, ante la afirmación continúa: “Los marinos son lo que más respeto del mundo. El momento más feliz fue cuando tuve el título de capitán. Ese respeto y admiración, la solidaridad entre marinos, los códigos del mar, eso tenía que manifestarse en la novela”.

—¿Por qué Tanger?
—Era una ciudad muy adecuada para espías, era perfecta, la ciudad de los agentes, tráfico internacional, era un escenario muy adecuado. Me vi todas las películas de la época, leí libros y revistas, fui a la ciudad, la caminé mirando mi novela, hice el ejercicio de Photoshop mental. Para mí los escenarios son muy importantes. Me gusta hacer eso, me la paso bien, soy un escritor feliz, escribo porque me divierto.

Si Eva volverá o no, el escritor no lo dice, pero Falcó continúa y está escribiendo la tercera parte. ¿Será la última?

“Sí sé que que habrá un relato en homenaje a Jorge (Fernández Díaz, amigo de Pérez-Reverte, escritor y periodista, que también tiene un espía protagónico y bien argentino); Falcó se retira viejo en Buenos Aires, compra una habitación arriba en el Hotel Alvear y todas las mañanas desayuna en La Biela. Acá se jubila”, dice el escritor, café de por medio en el Alvear.

Título: Eva (Serie Falcó).
Autor: Arturo Pérez-Reverte.
Editorial: Alfaguara.
Precio: $529