La menstruación es un factor de desigualdad. Los productos que se utilizan implican un gasto que históricamente no se tuvo ni se tiene en cuenta debido a los prejuicios y tabúes que rondan sobre el tema y se lo consideró meramente personal, siempre fue un gasto considerable mes a mes. Distintos relevamientos demuestran que ese invierte un monto equivalente a una Asignación Universal por Hijo ( AUH) por año.

La dificultad de acceso a la compra de productos en los sectores de menos ingresos provoca desde ausencia laboral o escolar a sustitutos poco higiénicos que, con la prolongación del uso indebido, pueden poner en riesgo la salud.

“Con la pandemia detectamos que había algunos problemas que estaban enfrentando las mujeres para gestionar su menstruación, que quienes venimos trabajando el tema como un factor de desigualdad, sabíamos que podía ocurrir y finalmente ocurrió”, aseguró en diálogo con BAE Negocios, Mercedes D’Alessandro, doctora en economía y directora nacional de Economía, Igualdad y Género en el Ministerio de Economía de la Nación.

A fines de diciembre de 2020 se llevó a cabo el primer foro de acciones donde participaron 19 organismos del Estado, desde los ministerios de Economía, Desarrollo Social y Seguridad, pasando por el Instituto de Estadística y Censos de la República Argentina (Indec) hasta la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), con el objetivo de enfrentar la situación de desigualdad que implica la menstruación y plantear objetivos. D’Alessandro fue una de las impulsoras de este foro.

“Sabemos que quedarse en casa para cuidarse significó para muchas personas dejar de salir a trabajar, de buscar su fuente de sustento. Y, si bien hubo medidas para paliar esa situación, como es el Ingreso Familiar de Emergencia ( IFE), obviamente fue un problema importante para los bolsillos”, expresó.

Según datos del Foro de Acciones para Alcanzar la Justicia Menstrual , siete de cada diez personas que menstrúan debieron modificar el hábito en el uso de estos productos por dificultades económicas. A nivel internacional, D’Alessandro explicó que se trabaja sobre la línea de “pobreza menstrual” e incluso organismos como ONU Mujeres también están yendo por esa línea .

“En una familia con ingresos bajos en la que hay cuatro o cinco mujeres que menstrúan, es un presupuesto muy grande poder comprar las toallitas o los tampones. Muchas terminan utilizando más tiempo del necesario un mismo producto, usando métodos más baratos y a veces no tan higiénicos”, dijo.

“Detectamos este problema, nos sentamos a ver cómo resolverlo, generamos líneas de acción y, de a poco, muchos otros organismos fueron sumándose a esta mesa de trabajo para resolverlo de la mejor forma”, afirmó D’Alessandro.

Según explicó, cuando los productos de gestión menstrual ingresan dentro de Precios Cuidados, el impacto es “tremendo” en el precio. Y agregó: “Se caen en un 75%. Realmente tiene un impacto muy grande que estos productos estén dentro del programa”. “Hoy los productos de gestión menstrual están gravados con el IVA, y eliminar este impuesto es un debate que se ha dado también en otros países. En Colombia se logró eliminar el tributo. Estados Unidos fue el primero, tenía un impuesto para los tampones como si fueran bienes de lujo. Inglaterra también, el 1° de enero de este año. Escocia es el primer país del mundo que tiene productos de gestión menstrual gratuitos para toda la población. Lo cierto es que hay muchos países en el mundo que se lo plantearon”.

“Este problema lo vamos a atender y lo vamos a atender desde el Estado”, expresó D’Alessandro y explicó: “El foro es el arranque. El objetivo es construir durante este año un observatorio de datos que nos permita mejorar el seguimiento, la implementación de los programas, ver su impacto y evaluar las distintas alternativas.

Por eso estamos interactuando con el Indec, la AFIP, la Producción y Economía, para ver la información que tenemos y la que falta. Además, a través de tres concursos vamos a diseñar una copa menstrual y una toallita de tela, se va a hacer investigación y se va a lanzar una campaña”.

Impuesto rosa, entre quita del IVA y entrega gratis

En el Congreso de la Nación existen cerca de veinte proyectos presentados sobre la quita del IVA a los productos como toallas femeninas, tampones o las copas menstruales. Una movida que se conoce como el “impuesto rosa” y que se extiende a varios países. Lucía Espiñeira es economista y es la cocoordinadora de la campaña MenstruAcción. En diálogo BAE Negocios señaló que la quita del IVA permite “disminuir ese factor de desigualdad económica que hoy implica menstruar. El objetivo final es reducir el precio al consumidor”.

De acuerdo con el relevamiento realizado, el gasto anualizado es de $3.800 para tampones y más de $2.900 para toallitas. Además, se busca avanzar en la distribución gratuita en espacios como las cárceles, las escuelas, los hospitales o los comedores y los espacios comunitarios”.

La economista aseguró que esto “es un desafío de implementación”, porque una vez que salga la ley por la quita del impuesto del 21%, va a ser necesario que se controle. “Que no se mantengan los mismos precios para que las consumidoras paguen lo mismo y después los empresarios se lleven un mayor margen”, dijo.

Para Espiñeira, la menstruación claramente es un factor de desigualdad. El impuesto a menstruar es sexista y explicó: “No es algo que podamos elegir. Son productos de lujo,  y al no ser optativos,  y al tener entre doce y trece ciclos al año en épocas regulares, y durante varios años de la vida, una se ve obligada a tener ese gasto”.

Desde MenstruAcción, realizan relevamientos semestrales en base a Precios Claros, que está “limitado a comercios como cadenas de supermercados” pero que sin embargo son “una buena muestra” de precios a nivel nacional.

“Hoy está rondando los 3.800 pesos para tampones y más de 2.900 para toallitas. Lo que significa más o menos una Asignación Universal por Hijo. Por año por persona, no es un gasto despreciable”, contó Espiñeira. 

Sobre los precios de los productos durante la pandemia, la economista explicó: . “El relevamiento que hicimos durante lo que fue la cuarentena en principio acompañó bastante el movimiento de los precios. El año pandémico tuvo eso, como primera muestra el freno de la actividad económica también puso un freno sobre el aumento vertiginoso de los precios en el primer semestre. Y para el segundo semestre ya se vio una suba más fuerte”. 

“Seguimos apostando a la distribución gratuita porque nos parece que ciertos espacios como las cárceles, como las escuelas, los hospitales o los comedores, los espacios comunitarios, deberían tener dispensers con estos productos,  y para el Estado no sería un gasto. Tampoco perder ese impuesto ahí. Hay exenciones impositivas a las grandes mineras por ejemplo. Entonces,  se trata de una priorización de parte de los Poderes a quién cobrarle impuesto y a quién no”, concluyó.

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