De todas las vertientes de la militancia política hay pasos que se trazan con libros. Esa travesía incluye para la historia reciente de nuestro país una cosecha récord de encono con picos de altísimo grado desde 2015 a la fecha. Entre lecturas económicas, segundos semestres y "PBI robados en los jardines de la Nación" emergen voces y plumas, lejos del ejercicio de un clásico criollo respecto al "no te metás". Dispuestos al intercambio de ideas están Maximiliano (@elbosnio) y Sebastián Fernández (@rinconet) junto a Sergio Marino (@nagusinfo) quienes suscribieron el "Manual del Militante Pasivo en Defensa de la Política". Allí detallan los principios básicos de antecesores universales que a través de los tiempos dejaron mensajes en botellas que recorrieron ríos, arroyos, mares y océanos, adosándole una subjetividad nunca disfrazada para la toma de posición e inspirando a buscar sin ahorro de energía el pensamiento crítico y sin pudor a debate -respetuoso- alguno.

Sebastián Fernández le destacó a BAE Negocios que la obra fue concebida como un "manual para el militante pasivo", léase: "esa persona que, sin formar parte de una organización, defiende cierto ideario político en situaciones cotidianas como una cena en familia o una charla casual en la oficina frente al expendedor de agua, el libro retoma la mejor tradición de la literatura política de divulgación". La trama también tiene su reflejo en crónicas periodísticas. Alguna vez y no hace tanto tiempo el diario La Nación dedicó un artículo sobre las familias, amistades y otros núcleos sociales que vieron derrumbarse o zozobrar sus estructuras en la grieta que para algunos bohemios historiadores no oficiales, abarca un tiempo anterior a las invasiones inglesas.

La historia es el otro

Si bien los párrafos infieren un dinámico revisionismo, sin caer en el pecado de aburrir, el ser contemporáneo nutre de escenario histórico al folclore político que demanda el atrevimiento para establecer discusiones ante interlocutores que pregonando el "fairplay", "la república" y otros valores de alto rango no dudan en concretar-llegado el caso- una victoria "a lo Pirro". Allí, va de suyo, donde el eventual adversario se convierte en "enemigo" con finales o desenlaces que no se necesita explicar o abundar en metáforas de tono diverso.

La virulencia argentina en discusiones sobre el poder, el ejercicio de este, o en cuanto a los males estructurales donde no se incluye -exprofeso- la riqueza, no es industria nacional plena, corresponde aceptar. No en política sino en un deporte como el tenis, rico alguna vez en tradiciones, protocolo y buenos modales, Jimmy Connors expresaba en el esplendor de los 70, ocasión incluso de históricos duelos con Guillermo Vilas, que "para vencer a tu rival tenés que odiarlo". Poco más que agregar, si se toma en cuenta que Connors, héroe tenístico made in USA durante años para generaciones de deportistas y realzado mucho más en la opinión pública que en cualquier salón de la fama, fue motivación de otros destacados jugadores de los Estados Unidos que hicieron los primeros palotes tenísticos tomando a "Jimbo" como un referente a imitar, incluído su consejo de sentir tóxico en relación al adversario.

Si de odio social se trata y respecto al manual que elaboraron los tres autores, Sebastián Fernández recomienda algunos puntos de referencia -no tan lejanos- para asomar a la obra. "Desde el por qué del odio que suscita y suscitó 678, hasta un racconto de logros del kirchnerismo, para recitar sin repetir y sin soplar una lista de respuestas fáciles a preguntas "anti K". De allí entonces que este libro del colectivo llamado "Mesa de Autoayuda K" (MAK), editado por Autoría Editorial, no es solo un instructivo que brinda herramientas de discusión al simpatizante populista, sino un exitoso intento por desarmar lugares comunes del discurso público y generar preguntas en torno a qué aportan y qué quitan a la vida democrática".

Preguntas exigentes

"¿Es la virtud un activo en política o es una forma de descalificar al sistema de gobierno que, finalmente, es ejercido por humanos y no por héroes?" invitan a considerar los autores. Interrogante al que suman otros para encaminar el pensamiento: ¿Quién reclama una esfera moral a la política no termina alentando el enfrentamiento amigo-enemigo, que no tiene otra salida que el exterminio de una de las posturas, dado que los principios morales no se negocian ni se acuerdan?", realzan no sin un guiño con humor a los compatriotas que describen como "almas de cristal".

Inclusive mirando de reojo a determinados programas periodísticos de debate con variopinto rating pero supremo poder de impacto inducido en círculos de la gama del rojo infieren también que: "¿Las intenciones íntimas de un funcionario tienen algún valor político o son solo excusas que nos alejan de juzgarlos por los hechos y sus resultados?". Por allí entonces, como remarca sin dedo acusador los hermanos Fernández que se aprecia sin censura una "desarticulación del discurso del sentido común, que este manual hermana con la ironía filosa de Arturo Jauretche y la clara necesidad militante de la prosa de John William Cooke. Así lo refiere Edgardo Mocca en uno de los prólogos que acompaña la edición, cuando establece que: Su secreto está en la capacidad de generar desconfianza frente a los argumentos cerraditos, bondadosos e inocentes que parecen irrefutables...", ha sido la sentencia de Mocca.

Sin fugas

Fue Shakespeare quien en "Dulce pensamiento silencioso", dejó algunos versos inolvidables, a saber: "Heródoto me ofrece rica cilla del eterno saber y entre acertijos; de la Pitia venal, cuentos prolijos, realce de la eterna maravilla de nuestro sino". Con simetrías entonces que atraviesan la historia los autores abordan la referencia de los últimos años -en pleno siglo XXI- que ofrecen "rica cilla, como todo manifiesto político, digamos que este manual no escapa a su tiempo y sus circunstancias". Va de suyo que no falta el recordatorio a los albores de la resolución 125 que enfrentó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con el sector agropecuario.

“La Chica que nos Gusta” (@rinconet dixit) y Alberto Fernández

Fue la piedra basamental donde "un grupo de amigos interesados por la política comenzó a reunirse una vez al mes en un club del barrio de Palermo. Así nació la Mesa de Autoyuda K, una especie de refugio en pos de encontrar asistencia y apoyo para simpatizantes que no militaban orgánicamente, en medio del rechazo al kirchnerismo. La prédica y no la fama de las redes sociales, ha convertido a los autores en referentes con respecto por figuras del hoy Frente de Todos e incluso, valoradas desde las diferentes "Coreas" de la opinión pública argentina por quienes ni siquiera desearían coincidir en el mismo uso horario con adherentes "k".

Pasó el tiempo, las primarias 2019 y las últimas elecciones del 27 de octubre, Maximiliano y Sebastián Fernández junto a Sergio Marino- decidieron firmar la edición con sus nombres de guerra en Twitter -@elBosnio, @rinconet y @nagusinfo- dejando en claro otro signo de época: la irrupción de las redes sociales como nuevas arenas donde se despliega el debate público.

Este manual entonces publicado por Editorial Autoria, de 185 páginas, con prólogos de Amado Boudou y Edgardo Mooca se convierte en lectura obligada en este tiempo donde el fin del fin del relato abre nuevos horizontes en torno a la celebración de lo colectivo y, como indica Boudou en su elogioso prólogo "nos invita a abrir los sentidos, los corazones y el ingenio para ampliar el campo de disputa sin temor y con elegancia".

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