Los prejuicios y preconceptos instalados en la sociedad y las barreras de acceso al empleo formal son tan condicionantes, que la intermediación laboral -ya sea pública, privada o mixta- resulta decisiva para que los habitantes de un barrio carenciado tengan igualdad de oportunidades de acceso al empleo registrado.

La compañía de Recursos Humanos Randstad, la Red Global de Aprendizaje (GAN) y la Unión Industrial Argentina ( UIA), presentaron las principales conclusiones del estudio que analizó la experiencia, los aprendizajes y los resultados del Programa de Integración Laboral (PIL) llevado a cabo en el Barrio Padre Mujica (ex Barrio 31) por el Centro de Desarrollo Emprendedor y Laboral (CEDEL), dependiente de la Subsecretaría de Integración Social y Económica del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Desde su inicio, se acercaron al Programa de Inclusión Laboral del CEDEL 5.475 personas para realizar consultas relativas a la búsqueda de empleo asalariado, por fuera del sector de la construcción. Entre julio 2018 y junio 2019, periodo en el que se centró el estudio, se acercaron un total de 1.692 individuos.

En el análisis preliminar de este universo, se observa una prevalencia de mujeres (63%) por sobre los hombres (37%). Se trata de una población principalmente joven: casi el 42% es menor de 25 años, y la mitad se encuentran por debajo de los 20 años. Cerca del 32% tiene entre 25 y 34 años y apenas el 10% es mayor de 45 años.

Estos datos reflejan lo que indican las estadísticas sobre la mayor dificultad que tienen las mujeres y la población joven para insertarse en el mercado laboral formal. Problema que se agrava al combinarse los factores, poniendo a las mujeres jóvenes en el extremo de mayores problemas de acceso a las oportunidades de empleo formal.

Asimismo, los datos demográficos del estudio también sirven para derribar estigmas y romper con preconceptos sobre la relación entre el lugar de residencia y las características de las personas que allí viven. En este sentido, surge que cerca del 52% son de nacionalidad argentina, el 49% completó la educación secundaria y el 16% cursa una carrera terciaria o universitaria.

En el marco del Programa de Integración Laboral que el CEDEL lleva adelante en articulación con diversas empresas y organizaciones en el Barrio 31, se brindan cursos y talleres de orientación laboral con herramientas esenciales para el proceso de búsqueda de trabajo y se realiza un seguimiento de cada uno de los participantes.

Del informe se desprende que uno de cada dos personas que se acercó al programa completó el Taller de Orientación Laboral (TOL), condición indispensable para ser incluido en los procesos de reclutamiento de las empresas. Las personas con mayores niveles de instrucción formal tendieron a completarlo con mayor frecuencia.

A pesar del contexto recesivo que atraviesa la economía argentina y el escaso dinamismo del mercado de trabajo, se pone en perspectiva el rol de la intermediación laboral que llevan adelante los diferentes actores de este proyecto, y su impacto en la efectiva obtención de empleo entre los participantes. En este sentido, el 18% de las personas que completaron el Taller de Orientación Laboral fue contratado en un trabajo formal y registrado. La mitad de ellos obtuvo el empleo vía CEDEL y el resto a través de una búsqueda de trabajo independiente.

Responsables del área de contrataciones de las empresas participantes en el programa que fueron entrevistadas para el estudio destacaron como puntos positivos del mismo: la colaboración en la ruptura de prejuicios sobre la residencia de los trabajadores, los beneficios de que los empleados residan cerca de su lugar de trabajo, la formación con que llegan los colaboradores, y el seguimiento pormenorizado que el CEDEL realiza en cada caso.

El barrio Padre Mujica cuenta con una oficina del CEDEL

Por su parte, los participantes destacaron los conocimientos adquiridos en los distintos talleres de formación, la preparación para afrontar entrevistas laborales, la información recibida respecto a la búsqueda independiente de empleo y el acompañamiento y apoyo por parte de todo el equipo técnico.

Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina y Uruguay, sostuvo: “Las conclusiones del estudio nos dicen que hay variadas razones que hacen necesaria la intermediación laboral para nivelar la cancha en los barrios vulnerables para que sus habitantes puedan tener las mismas oportunidades de acceso al empleo digno, formal y registrado. Mucho más ante un contexto de retracción de la demanda de trabajo, que lejos de desalentar este tipo de iniciativas, debe llevarnos a redoblar los esfuerzos para que aún con esta coyuntura adversa, podamos incidir para cambiar esta realidad”.

Por su parte, Daniel Funes de Rioja, vicepresidente UIA, sostuvo que “los empresarios de la industria estamos convencidos de que sólo con la creación de más empresas y empleos podremos dar los pasos necesarios para construir un desarrollo sustentable con inclusión social, para ello la atención prioritaria al tema de formación profesional y al modelo de educación dual para vincular empresa y empleo haciendo empleables a los jóvenes, sobre todo aquellos con carencias más pronunciadas, implica no sólo desafío sino una responsabilidad que asumimos conjuntamente con el Estado y otros agentes y actores de la sociedad”.

El estudio denominado “Programas de Integración Laboral en Barrios Carenciados, la Experiencia del CEDEL” fue realizado con el objetivo de brindar una reflexión holística sobre la actuación del programa, integrando aspectos organizativos, estilos de participación empresarial y las perspectivas de beneficiarios. A través de metodologías cuali y cuantitativas, se indagó sobre aspectos relativos al funcionamiento del programa, a las perspectivas y opiniones de los participantes del Barrio 31 y a las experiencias de las empresas participantes. En la fase cualitativa, se entrevistaron a diferentes funcionarios del programa, referentes de reclutamiento de diez empresas involucradas en la iniciativa y treinta habitantes del barrio que participaron del programa.