Los operadores de títulos del Tesoro de Estados Unidos que culpan a los cambios monetarios japoneses y las preferencias de bonos de China por la liquidación de esta semana pueden estar pasando por alto una amenaza de más largo plazo: la oferta de los gobiernos europeos embriagados por la flexibilización cuantitativa.

Estrategas de Bank of America Corp. y TD Securities Inc. mencionan las grandes emisiones regionales de esta semana de países como Italia y Portugal como catalizador de la abrupta caída de la curva de rendimientos de EE.UU. A pesar de que las subastas del gobierno se desarrollaron sin problemas, algunos dicen que ayudaron a provocar una curva más pronunciada para EE.UU., ya que los gobiernos están anticipando las emisiones mientras que el Banco Central Europeo desacelera las compras.

“La fuerte tendencia a la baja de la curva de los títulos del Tesoro se aceleró cuando se anunció que Portugal e Italia -entre otros países- están intentando emitir bonos con vencimiento a mayor plazo”, escribieron en un informe esta semana estrategas de Bank of America encabezados por Hans Mikkelsen. “La oferta soberana europea se vuelve más pesada para que los mercados la absorban, ya que las compras mensuales del BCE en virtud de la flexibilización cuantitativa se han reducido a la mitad”.

“Debido a que también se esperan para enero nuevos referenciales de España, Bélgica y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), podríamos ver que la oferta continúa ejerciendo presión sobre la curva”, escribieron esta semana en un informe estrategas de TD Securities encabezados por Priya Misra, en referencia al mercado estadounidense. “Esto es particularmente cierto cuando la reducción de la flexibilización cuantitativa del BCE finalmente entra en vigencia, lo que implica que una importante cantidad de riesgo de duración vuelve a caer en manos de inversores privados”.

Sin duda, las nuevas ventas en la zona del euro han sido bien recibidas esta semana y se estima que la emisión neta para 2018 no registrará cambios o se mantendrá en territorio negativo después de las compras del BCE. Los estrategas dicen que las presiones relacionadas con la oferta son de naturaleza temporal y que aún existe una gran demanda por el riesgo de duración.

De todos modos, los datos técnicos del mercado soberano de la zona del euro se están deteriorando desde un estado casi perfecto para los emisores, lo que aumenta la posibilidad de que la volatilidad de las tasas de interés suba desde los mínimos posteriores a la crisis, según el equipo de Mikkelsen.

Incluso aquellos escépticos de que Europa ayudó a impulsar la liquidación -citando las expectativas de inflación, la política monetaria japonesa y el informado apetito de títulos del Tesoro de China- dicen que hay razones para cierta precaución.

“La volatilidad de las tasas en ventanas a más largo plazo está más influenciada por el inventario de la flexibilización cuantitativa y el bajo nivel de las tasas de política”, dijo Peter Chatwell, titular de estrategia de tasas europeas de Mizuho International. Pero, con los flujos de la flexibilización cuantitativa en el mercado de los bund, por ejemplo, que se proyecta caerán un cuarto este año, “es probable que haya menos capacidad para absorber la volatilidad intradía”.