Muchos consideran a John Carpenter como un genio del cine de terror, o como un genio del cine de violencia, o como un genio del cine de suspenso. Queda claro que es un genio y uno de los mayores cineastas contemporáneos, al que se le da menos importancia de la que tiene porque en general trabaja dentro de géneros "menores". Pero Carpenter es también un genio de la sátira. A principios de los 80 había hecho Escape de Nueva York, una falsa Clase B que contaba lo que era (en ese entonces) el infierno urbano. Una década más tarde hizo su continuación, Escape de Los Angeles, que lisa y llanamente se ríe de todo: de los presidentes de derecha (aquí Cliff Robertson), de los falsos revolucionarios (hay un villano que se viste como el Che), de las modas populares, del deporte y del uso y abuso de la tecnología. Hay muchísimo humor desaforado y oscuro, y un final que es pura ironía. Está en Qubit.TV y es, obvio, genial.