Cualquier transacción que se efectúe en dólares o a través de algún banco estadounidense se somete a día de hoy a la legislación de Estados Unidos y, por tanto, también lo hacen los países que la llevan a cabo.

Cuando Washington impone sanciones contra algún Estado, las naciones que hasta ahora habían mantenido relaciones comerciales con este se ven obligadas a escoger. O bien ponen fin a esas relaciones o son desconectados de dicho sistema internacional, explica Maxim Rubchenko en una nota para el sitio web Sputnik.

Para el especialista, el sistema funcionó perfectamente mientras existió armonía entre los Estados Unidos y sus socios comerciales. Pero la imposición indiscriminada de sanciones comerciales junto con la guerra arancelaria desatada por el presidente estadounidense, Donald Trump, cambiaron el panorama.

El retorno de la fiebre del oro también ayuda al aparente ocaso del dólar

" Estados Unidos está haciéndole la guerra económica a una décima parte de los países del mundo, que suman una población total cercana a los 2.000 millones de habitantes y con un PIB superior a los 15 billones de dólares () A lo que se suma que hay miles de ciudadanos incluidos en una lista del Departamento del Tesoro de EEUU () a los que se les niega el acceso al sistema financiero global controlado por Washington", explicó a la cadena CNBC Gal Luft, el codirector del Instituto de Análisis de Seguridad Global de EEUU.

"Con tantos países bajo el yugo de Estados Unidos, la decisión de Washington de hacer de juez y verdugo está resultando contraproducente. Y es que, lejos de resignarse, estos países y su masa de ricos están preparados para unir sus fuerzas y crear un sistema financiero paralelo fuera del alcance del largo brazo de Estados Unidos. Hay que desdolarizarse", agregó Luft.

El presidente ruso, Vladimir Putin, es un ferviente defensor de la desdolarización del comercio exterior, y en noviembre del año pasado reveló que Rusia está cooperando intensamente con un grupo de países sus socios clave para crear un sistema de transacción de divisas internacional que sea independiente del SWIFT. En paralelo con esta declaración, su viceministro de Defensa, Yuri Borísov, anunciaba que el país vendería sus sistemas de defensa misilística S-400 a la India y que Nueva Delhi pagaría en rublos. El mismo camino está siguiendo Turquía desde que Washington le impuso sanciones comerciales y financieras.

"Nosotros no tenemos como objetivo alejarnos del dólar. El dólar se aleja de nosotros. Y aquellos que toman esa decisión ya no se disparan en el pie, sino un poco más arriba. Porque esa inestabilidad hace que muchas economías mundiales deseen encontrar una divisa de reserva alternativa y que quieran crear un sistema de cuentas independiente del dólar", explicó Putin, durante el foro "Russia calling!".

El mercado interbancario también está mostrando señales incipientes de desdolarización. El Ministerio de Finanzas de Rusia anunció que el país había colocado deuda interna en moneda única equivalente a 1.000 millones de euros a fin del año pasado.

La Unión Europea ( UE) también se enroló en el frente contra la dictadura del billete verde, buscando pasarse al euro en sus compras de hidrocarburos y materias primas. La factura anual de las importaciones energéticas de la Unión Europea ronda los 300.000 millones de euros desde hace diez años, pero sólo el 20% de esa suma se ha pagado en euros; el resto se hizo en la moneda estadounidense a pesar de que se importaba de Rusia y de Oriente Medio.

De acuerdo con el proyecto de la Comisión Europea que preside Claude Juncker, los contratos energéticos que se efectúen de ahora en más deberán firmarse en euros.

Este hecho refleja "el peso político, económico y financiero" del bloque europeo en un mundo más multipolar, expresa un documento que maneja el órgano europeo. Los expertos del bloque subrayan que "se reforzará la soberanía económica de la UE teniendo en cuenta la política que está practicando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump".

Pero el aparente ocaso del dólar como divisa internacional tiene además otros motores. Barry Eichengreen, profesor de la Universidad de California en Berkeley, explicó que el avance de las nuevas tecnologías en las finanzas le está quitando la razón de ser al monopolio del dólar, ya que empresas y bancos de distintos países pueden hoy, más fácilmente, ir cambiando de moneda y escoger aquella que les resulta más conveniente dependiendo del acuerdo al que lleguen.

La turbulencia internacional empujada por Trump tampoco ayuda al dólar, ya que hace que muchos inversores vuelvan a mirar con interés al oro, que es históricamente uno de los instrumentos de reserva de valor más seguros frente a los riesgos económicos y financieros a nivel internacional.

Existe para ello una explicación lógica. Si el sistema del dólar se va finalmente a pique (algo que no parece vaya a ser inmediato), los gobiernos del mundo deberán deshacerse de las deudas en moneda estadounidense y lo atarán todo al valor oro. De ahí que países como China y Rusia estén haciendo acopio de más y más cantidades de oro. "Saben que puede ocurrir algo dentro de unos años", advierte Keith Neumeyer, presidente del Consejo de la empresa First Mining Gold.