Con casi cuatro años de gobierno de Mauricio Macri y ocho años de Cristina Fernández, el voto duro es el primer eslabón de la carrera electoral. El Presidente decidió apoyarse sobre la memoria corta del electorado y en sus primeros spots de campaña muestra las obras públicas. La consigna es clara: "Esto es concreto", material y real. Se respalda además en las declaraciones públicas que realizó en los últimos días, en las que asegura que hizo más obras que las gestiones de los últimos 65 años y apela, simbólicamente, a que los fondos se traducen en hechos. Las causas por corrupción en obras públicas que involucran a funcionarios del kirchnerismo ni deben ser mencionadas, están tácitas.

El Frente de Todos, en tanto, inicia su campaña publicitaria con Alberto Fernández presentándose, asumiendo la franja de desconocimiento que mantiene entre los votantes. Alberto no tiene un electorado propio y, desde que fue nombrado candidato presidencial, dedicó su tiempo a tres ejes visibles: convencer a los mercados de su moderación, operar para cerrar con la mayor cantidad de espacios "extra Frente para la Victoria" posibles y sobreexponer su pertenencia partidaria. Ahora tiene que pasar de ser operador a candidato.

El primer spot de Alberto Fernández tiene guiños respecto del que realizó Néstor Kirchner cuando se lanzó a la presidencia en 2003. "Néstor mencionó que era poco conocido, porque no había formado parte del fracaso de ese entonces. Alberto, ahora, comienza presentándose, diciendo quién es", destacó el consultor Raúl Timerman, director del Grupo de Opinión Pública (GOP) en Radio Con Vos.

En la Cancillería se resignan a que Macri sobrevenda la geoeconomía

Roberto Lavagna, de Consenso Federal, tiene enfrente un estrecho espacio para desplegar su campaña, en especial, si se confirma lo que todos los analistas auguran y es que se profundice la polarización entre Macri y Alberto Fernández. El voto útil es un dinamitador de las terceras fuerzas.

El mensaje irá en paralelo con los actos de campaña durante un mes. Macri apunta a fortalecer su base y volver a entusiasmar a los desencantados. Y a utilizar el contexto internacional. En la Cancillería se resignan a que el Presidente sobrevenda la información vinculada con la geoeconomía. El último capítulo fue el jueves cuando el jefe de Estado anunció que se estaba trabajando en un acuerdo con EE.UU. por libre comercio. En el Ministerio de Relaciones Exteriores señalan que no es tan profundo ni tan inmediato y que, de todos modos, era ineludible avanzar con algún entendimiento con la administración Trump. "Ya tenemos varias líneas comerciales activas y sí, se está conversando, pero todavía falta mucho", explican cerca del canciller Jorge Faurie, alargando la "u".

Hay un problema adicional en el caso de Estados Unidos: las exportaciones que pueden producirse desde Argentina y Brasil son competitivas, no complementarias, con lo cual debe darse un paso antes de resolución intra Mercosur. La adecuación del bloque regional al nuevo escenario internacional será uno de los temas que se analizarán en la cumbre de Santa Fe dentro de diez días

Alberto Fernández, en tanto, apunta a sostener el piso alto que le aporta Cristina Fernández, y sumar a un segmento que no votaría al kirchnerismo duro, corriéndose hacia el centro. Todavía es una incógnita ver qué le aporta la inclusión de Sergio Massa; qué le suma además de qué le deja de restar incorporándolo al Frente de Todos.

Unos y otros van a necesitar saltar el cerco de sus propios espacios para el primer indicador electoral real, las PASO del 11 de agosto.