La semana pasada se conoció el dato de inflación de marzo (2,3% en el IPC general y 2,6% la núcleo), pero ese no fue el dato que sorprendió al mercado, que ya preveía una suba de esa magnitud. El dato que encendió la alarma entre los economistas, y que está íntimamente ligado a la evolución de los precios, es el ritmo de crecimiento de la base monetaria, que en los últimos días trepó del 28,8% al 34,1% anual y ya se ubicó en el nivel más alto desde mayo del año pasado. Este fuerte aumento, que sin duda fogonea el índice general de precios, reavivó la críticas al Banco Central por la emisión de pesos, tanto de economistas con visiones opuestas a la de Federico Sturzenegger y su equipo como la de colegas que suelen compartir su mirada sobre la economía.

Dentro del primer grupo, uno que ya disentía públicamente con Sturzenegger desde que ocupaba la presidencia del Banco Nación es Carlos Melconian, que aseguró que "más allá del origen multicausal, la política macroeconómica y la política monetaria tienen su responsabilidad" sobre la inflación. "No hay ninguna sorpresa, está todo más o menos dentro de lo esperable para aquellos que tenemos alguna discrepancia con la política macroeconómica, que es la responsable de esta inflación", aseguró el economista en declaraciones radiales.

Otro que suele criticar la política del BCRA, y en particular el hecho de que se haya optado por metas de inflación y no por metas de agregados monetarios es el economista Diego Giacomini, quien también alertó por el ritmo de emisión de pesos. "En este marco monetario 2018, con caída de demanda de dinero, menos reputación y credibilidad (por culpa de Jefatura de Gabinete) y más inflación que en 2017, la inflación 2018 será similar a la inflación 2017 si, y sólo si, la política 2018 del Banco Central es más dura que en 2017", disparó a través de su cuenta de Twitter.

Pero con el ritmo de emisión en alza y en la previa al dato de inflación, el fuego amigo no tardó en llegar. Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de OJF y parado ideológicamente en la misma vereda que Sturzenegger fue tajante: "La causa de la inflación es la emisión monetaria y la causa de la emisión monetaria es el déficit fiscal", detalló también a través de su cuenta de Twitter y agregó: "Cuando los instrumentos de financiamiento del déficit externo escasean, es más probable que suba la emisión".

El debate está planteado. Economistas de distintas vertientes desmenuzaron los últimos datos de inflación y cada uno dio su propia explicación. Los monetaristas sostienen que la única causa de la suba de precios es la emisión monetaria. Los menos ortodoxos creen que son más de uno los motores de la inflación y a la emisión monetaria le agregan la suba del dólar y el ajuste de tarifas.

En el medio, la cúpula del Banco Central fue cambiando su visión -o flexibilizándola, quizá- desde que tomó las riendas del organismo a la fecha. Durante el primer año de gestión atribuían exclusivamente el aumento de precios a la emisión monetaria. En los últimos meses, reconocieron el pass through del dólar sobre el IPC y salieron a ponerle un techo a la divisa.

Los próximos meses serán clave. Tanto en el Central como en Hacienda confían en que a partir de mayo, una vez realizada la mayor parte de los aumentos en las tarifas, el IPC reduzca su crecimiento al orden del 1% o 1,5% mensual. Mientras tanto, la asistencia al Tesoro -aún restan $105.100 millones este año- y las compras de dólares a Hacienda prometen seguir siendo los principales factores de expansión monetaria. El rol del Central para absorber esos pesos será crucial para poder encausar la inflación a los valores deseados y servirá para mostrar cuál es el verdadero peso de la emisión sobre el nivel general de precios.