Las mujeres argentinas dedican casi el doble de tiempo a las tareas de cuidado que los varones. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), las mujeres utilizan en promedio más de 6 horas diarias para cuidar a sus familias, mientras que los varones utilizan 3,4 horas. "Al sumar estas horas a las que las mujeres trabajan en el mercado laboral, surge lo que se conoce como doble jornada", dijo a este medio Lucía Martelotte, directora ejecutiva adjunta del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA). La consecuencia de esta "doble jornada", señaló Martelotte, es que las mujeres "suelen tener una menor tasa de participación en el mercado laboral". Actualmente, en el Congreso hay más de 50 proyectos de ley que apuntan a revertir esta desigualdad.

En el Congreso hay más de 50 proyectos de ley que apuntan a este lema

La directora ejecutiva adjunta de ELA explicó que el cuidado de niñas, niños y adultos mayores "recae en las familias y, principalmente, en las mujeres". A esto, agregó Martelotte, se le suma que "el Estado brinda sólo algunas herramientas, de manera fragmentaria", y, por esa razón, "un importante conjunto de la población no accede a su derecho al cuidado".

Vanina Suleiman, abogada experta discapacidad, contó que, en 2003, su madre, que vivía en la localidad entrerriana de Santa Elena junto a su esposo, fue diagnosticada con alzheimer. "Primero mi papá empezó a pagar todo (médicos, tratamientos y asistentes), por sí mismo y después logró que su obra social se lo reconociera, aunque no todo -afirmó la abogada-. Empezó a tener asistentes hasta que se dio cuenta de que la familia se transformó en una Pyme. Los asistentes son personas que trabajan 8 horas y, cuando termina su turno, son reemplazados por otra".

En 2014, el padre de Suleiman falleció. "Viajamos a Entre Ríos con mis hermanos, enterramos a papá, subimos a mamá con su silla de ruedas al auto y pensamos cómo hacíamos al día siguiente para ir a trabajar", afirmó. Primero, intentaron trasladar el equipo de asistentes a Buenos Aires pero, lamentó Suleiman, "no sirvió". "Y mi casa es un departamento chico, no hay espacio para que una cuidadora esté en pernocte", sostuvo.

Finalmente, Suleiman y sus hermanos decidieron institucionalizar a su madre. "Además tiene gente extra. Va una enfermera que le da de comer, la higieniza y la deja acostada", contó la abogada. Sin embargo, tienen dificultades para que la obra social cubra las prestaciones.

"El Estado debe cumplir un doble rol, como prestador de servicios, por ejemplo, a través de la oferta de centros de cuidado infantil, escuelas de jornada extendida, centros de día para el cuidado de adultos mayores, programas de cuidados domiciliarios y asignaciones familiares, entre otras cosas", aseguró Martelotte. Asimismo, destacó la importancia de que el Estado modifique el régimen de licencias, especialmente la de paternidad, que es de dos días corridos.

La mujer tiene menor participación en el mercado laboral por el tema del cuidado, dice Martelotte

Para la investigadora y economista feminista, Lucía Cirmi Obón, "lo ideal es que las licencias sean lo mismo para varones, mujeres y cualquier conformación familiar". Según Cirmi Obón, en el Congreso de la Nación están presentados distintos proyectos de ley "que tienen que ver con remunerar, redistribuir y socializar el cuidado". "Están destinados a personas de bajos recursos e ingresos medios porque hoy la pobreza y el cuidado están feminizados", puntualizó y señaló que, en general "se contratan mujeres para cubrir las necesidades de adultos mayores y de niños".

En el caso de Analía B., psicóloga y docente universitaria, tuvo que recurrir a la ayuda de su madre y su suegra cuando tuvo a su hija, Sofía, en 2011. "Ellas ya cuidaban otros nietos. En el caso de mi mamá, se tomó 15 días de licencia (trabajaba como docente de matemáticas en una escuela secundaria) para ayudarme a mí después de tener a Sofi", recordó.

“Un importante conjunto de población no accede a su derecho”

Analía y su marido, Andrés, contrataron a una mujer como niñera de su hija. "Yo lo hablaba con amigas que pasaban por situaciones similares y decíamos que estábamos cambiando plata. Lo que me pagaban a mí por ir a dar una clase a una universidad privada, que paga poco, y lo que le pagaba a la niñera era casi lo mismo", aseguró Analía.

Hoy Sofía va a una escuela con jornada completa y eso, señaló su madre, "ayuda bastante porque son menos horas las que tenés que cubrir". "Pero si un día se enferma o no tiene clases, tenemos que recurrir a alguna abuela que esté disponible o vemos con mi marido quién puede pedir el día en el trabajo o irse antes", afirmó.

Según Martelotte, si bien se han presentado numerosos proyectos de ley que abordan la problemática del cuidado, "la novedad de los últimos años es que se han presentado algunos proyectos que impulsan la creación de sistemas integrales de cuidado". "Es un conjunto de prestaciones y servicios que se brinda desde el Estado -explicó integrante de ELA-. Se habla de sistema porque, en lugar de ofrecer respuestas parciales, implica incorporar diferentes dimensiones para modificar la organización social del cuidado y porque requiere de planificación y coordinación entre diversas instituciones y actores".

Un ejemplo de esta política pública es el Sistema de Cuidados de Uruguay

Un ejemplo de esta política pública, señalaron tanto Cirmi Obón como Martelotte, es el Sistema de Cuidados de Uruguay, sancionado en 2015 por el gobierno del Frente Amplio. El Sistema creó una Junta Nacional de Cuidados que está compuesta, entre otros organismos estatales, por los ministerios de Desarrollo Social; Educación y Cultura; Trabajo y Seguridad Social; Salud Pública y Economía y Finanzas; el Instituto del Niño y Adolescente de Uruguay (INAU), la Secretaría Nacional de Cuidados y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

Cirmi Obón resaltó la necesidad de igualar licencias

La Junta tiene distintos programas destinados, según su página web, a "todas las niñas y niños, personas con discapacidad y personas mayores en situación de dependencia". Además, "reconoce el valor social de las personas que realizan tareas de cuidados y apunta a promover una modificación de la actual división sexual del trabajo".

"Hay muchos proyectos puestos sobre la mesa y los detalles se tendrán que ver durante el próximo gobierno o según la forma que le den los distintos actores sociales -sostuvo Cirmi Obón-. Pero no creo que tenga que ver sólo con los proyectos, sino con una discusión a largo plazo, aunque pueden haber programas específicos en el corto plazo. Hay que hacer un nuevo pacto social del cuidado y transformar esto va a tomar tiempo".

 

*Especial para BAE Negocios