Las diferencias culturales en las distintas regiones del país y el movimiento migratorio en América latina nos nutren de esta pluralidad presente en nuestro entramado social, que determina nuevos intercambios e interacciones interculturales. La variedad en el lenguaje, en las manifestaciones artísticas, en los rituales, en las comidas, en los modos de vincularse, en las problemáticas y en las formas de resolución se trasladan a la pyme y es una gran oportunidad para tomarla como parte del patrimonio. En la actualidad, la diversidad cultural se convirtió en uno de los pilares más importantes en las pymes.

Para que haya diversidad cultural en nuestras empresas es necesario adquirir herramientas, capacitar a los integrantes en temas de diversidad y habilitar espacios seguros de comunicación entre los colaboradores. Todo esto, en su conjunto, permite mejorar los sesgos, ejercitar la tolerancia y así revincularnos con quienes compartimos equipo. De esta manera, las pymes logran alcanzar múltiples beneficios: potencian el negocio, mejoran la estrategia, el análisis y la medición del riesgo, forman equipos innovadores, creativos y talentosos, optimizan sus productos y servicios atrayendo a clientes diversos, mejoran la toma de decisiones, construyen un ambiente inclusivo y aumentan la productividad, sus resultados y su rentabilidad.

Inserción laboral

Hay dos formas de acompañar el camino hacia la vida independiente en el área del trabajo. Una es a través de las compras inclusivas, en donde las empresas incorporan como proveedores a las personas con diversidad cultural que tienen emprendimientos productivos. La otra es la tradicional: el empleo formal. El empleo formal necesita de un abordaje que promueva el ingreso, la permanencia y el crecimiento de esa persona dentro de la pyme.

Se denomina empleo con apoyo y se fundamenta en el trabajo integrado en empresas normalizadas, en condiciones lo más similares posibles a las de los compañeros que desempeñan puestos equiparables, en la no discriminación, en el entrenamiento en el puesto de trabajo y en recibir una remuneración como cualquier otro trabajador, así como también en contar con apoyo a lo largo de la vida laboral de la persona para posibilitar el mantenimiento del puesto y el rendimiento requerido.

¿Cómo transformo mi pyme en un negocio inclusivo?

  • El primer paso es tomar la decisión de incorporar la diversidad como estrategia del negocio.
  • Trabajar con profesionales especialistas en la temática que puedan conocer y evaluar previamente el puesto a cubrir, el equipo al que se incorpora el candidato y las instalaciones.
  • En relación con el puesto, se definen las tareas que debe desarrollar el futuro trabajador, las habilidades y las destrezas requeridas para su desempeño y la descripción de las exigencias básicas o los requerimientos de experiencias previas, así como también conocer al equipo, sensibilizar y brindar herramientas que habiliten espacios seguros para la convivencia en la diversidad. Incluye al superior inmediato, a sus pares y a toda persona con la que se vincule en la organización.
  • La evaluación de las instalaciones en donde se desarrollará su actividad laboral. Si pensamos en una persona con discapacidad motora tenemos que contemplar el acceso físico y las adecuaciones edilicias desde el ingreso. Si se trata de personas con discapacidad sensorial, tal vez el foco esté en permitir diferentes maneras de mantener la comunicación con otros colaboradores, ya sea a través de mails, de mensajes instantáneos. Tenemos más diversidad cultural en nuestra pyme de la que pensamos. Para saberlo es clave medirla, conocerla, ponerla en valor y gestionarla. El camino de gestión de la diversidad es pensarla como un ciclo de cosecha que finalmente siembra pymes productivas y rentables que trabajen por una sociedad respetuosa y comprometida con todos sus integrantes.

* Directora de Viviendas Asistidas y asesora de pymes en promoción de la diversidad, inclusión laboral y bienestar