COLOMBIA - ENVIADA ESPECIAL. En la moda, los pronosticadores de tendencias se encargan de multiplicar sus ojos en las calles y en las pasarelas para encontrar los hilos conductores que marquen las próximas líneas de diseño. El foco está en los hábitos que no sólo expresan formas y colores sino que también lo más filosófico y contextual puede llevar a determinar una nueva colección. Hoy en día los estilos de vida eco amigables son el motor de los diseños y en la industria textil, esto se traduce en procesos sustentables que aunque para algunas empresas puede tratarse de una estrategia de marketing, en realidad, la conciencia y la rentabilidad predominan.

En América Latina no hace mucho que las compañías comenzaron a acoplarse a este esquema: la abundancia de recursos naturales hace que sea más difícil generar conciencia, tanto para el productor para el consumidor. Pero aún así, los procesos compatibles con el medio ambiente que proliferan entre fabricantes se están centrando en el recurso más afectado, el agua; y en uno de los materiales que más tarda en descomponerse, el plástico.

La exigencia viene de parte de los consumidores y su estilo de vida. Es importante que los empresarios puedan verlo y empiezan a implementar estos procesos”, aseguró a BAE Negocios Manuela Gómez, coordinadora de Negocios e Inversión de Inexmoda, instituto organizador de la feria Colombiatex de las Américas que en su última edición celebrada en la ciudad de Medellín, Colombia se encargó la misión de comunicar acerca de procedimientos innovadores de diferentes empresas de la región.

Aprovechar recursos: con cinco botellas pet se puede hacer una camiseta de fútbol

La principal resistencia que se evidencia en las empresas surge desde la rentabilidad y sus dudas. “Muchas veces creen que porque la compra de maquinaria nueva, de cierto tipo de tuberías o la adecuación de sus instalaciones, implica el empleo de grandes cantidades de dinero, el cambio no se traducirá en ganancias. En realidad, los procesos sostenibles permiten el ahorro de recursos y materiales, por lo que finalmente, les generarán más ingresos”, explicó, con una mirada más a mediano plazo.

Planteó, en este sentido, que si bien la mayor insistencia debe estar en las compañías para que entiendan que “no es un gasto, sino una inversión”, el desafío es integral: “Es un reto para todos los actores. El Gobierno con políticas públicas que exijan regulaciones, el consumidor con la adquisición de productos eco amigables y el empresario con la puesta en marcha de estos procesos”.

Pareciera, entonces, que la influencia de Donald Trump y el negacionismo de un cambio climático no penetra tanto en el sentido común y que el hábito de mirar la etiqueta de un jean recién comprado es cada vez más regular: los consumidores son en su mayoría quienes demandan que los materiales y técnicas con las que están hechas sus prendas sean menos contaminantes.

“Desde Europa llega la tendencia de consumir productos orgánicos, alimentos con menos químicos y energías sostenibles. En la moda se manifiesta en prendas relajadas, que invitan a prácticas como el yoga y la meditación. Aquí en Colombia tenemos una cultura muy americanizada y nuestros hábitos son menos saludables por lo que recién comienza esta tendencia. En la industria es un llamado de atención para que las empresas aprendan de estas buenas prácticas”, resaltó Gómez.

El teñido de las telas es uno de los factores más contaminantes en el proceso

De los hábitos a los datos

En 2017 el Instituto del Color Pantone definió que el “greenery”, un verde que evoca al verde hierba y a las hojas de los árboles, sería el color del año que los diseñadores tomarían para sus colecciones. Esta elección no fue casual sino que actuó como síntoma de una sociedad que tiende cada vez más a lo ecológico. Pero no sólo Pantone puede ser un indicador sino que las cifras de las empresas que ya incorporaron procedimientos sustentables para sus producciones dan cuenta de la capacidad de la rentabilidad de los mismos y de la reducción del impacto ambiental.

La productora de polímeros y fibras químicas de Poliéster y Nylon Enka es una de ellas y propone una técnica innovadora: hilos hechos a partir del reciclado de botellas de pet. “Con cinco botellas se puede hacer una camiseta de fútbol”, afirmó Álvaro Hincapié Vélez, CEO de la empresa colombiana y enumeró los equipos que utilizan esa materia prima para la casaca de sus 11 elegidos: Barcelona, Real Madrid y la Selección de Costa Rica.

La idea es que el plástico entre en una economía circular. Que el pet vuelva a convertirse en varios productos para que nuestras materias primas tengan otra historia de sostenibilidad”, explicó el presidente de la compañía a este diario. Sus clientes son confeccionistas de ropa deportiva, trajes de baño y ropa de cama, entre otros objetos de uso cotidiano.

Según cifras del 2017 (últimos disponibles) de la propia firma, con el reciclaje de alrededor de 800 millones de botellas plásticas reducen al año la cantidad de energía utilizada en un 2%, la emisión de dióxido de carbono en un 62% y usan también un 2% menos de agua. Vélez aseveró que si bien el costo inicial del cambio de procesos fue mayor, el de la actualidad no representa ni pérdida de ingresos ni de calidad en los productos.

El agua es el recurso que más sufre contaminación en esta industria por la necesidad de su uso que siempre han tenido los procesos tradicionales. Es, además, uno de los que ha permanecido en estado de alerta por la disminución de su caudal en las últimas décadas. Es por eso que las maquinarias encargadas de reutilizar el agua en la fabricación de productos textiles es de los primeros cambios que buscan las compañías al iniciar una ruta de sustentabilidad.

Fabricato S.A, se dedica a la producción de denim y tejidos de punto sin desperdiciar una gota de agua: sus procesos permiten la depuración del 100% del agua que se utiliza. Carlos Alberto Jesús, director de la firma, contó que “el compromiso con el medio ambiente y la responsabilidad social es innegable”. “El objetivo es no competir con la sociedad por el recurso y también por la energía”, detalló el CEO.

El teñido de las telas es uno de los factores más contaminantes y por lo que ante esta problemática, la fabricante de hilos mexicana Giotex comenzó a implementar el reciclado y mezcla de fibras que evita volver a teñir la tela confeccionada. De esta manera, los productos prescinden de químicos para colorar y el gasto en agua se reduce un 50%.

De acuerdo datos de la compañía, las fibras que se emplearon en 2018 equivalen a más de cuatro millones de botellas de plástico. Por otro lado, apuntan a reducir emisiones tóxicas al ambiente con la reutilización de cerca de 4,2 millones de kilogramos de algodón que, en procesos habituales, es incinerado y contribuye a la contaminación aérea.

Desde cada actor, el compromiso con el medio ambiente es cada vez más fuerte y representa un factor a veces crucial en la demanda de productos. El agua y el plástico son por el momento los elementos de más interés para las empresas de América Latina y estudian otros procesos que permitan reducir desperdicios y ganar rentabilidad o dicho desde otra perspectiva, ver la sustentabilidad como un camino posible.