La situación en Cataluña (o Catalunya, a gusto del lector), fue una de las más conflictivas en Europa este año, y tal vez la que más posibilidades de resolución tenía a priori, antes del referendo y la declaración unilateral de independencia que llevaron finalmente a España a optar por la intervención de esa región a través del artículo 155 de la Constitución, y a elecciones anticipadas que volvieron a dejar la situación prácticamente como estaba al principio.

Tanto el mandatario español, Mariano Rajoy, como el president catalán, Carles Puigdemont, prefirieron apostar a la polarización de sus respectivas posiciones antes que a un diálogo sensato, maduro y coherente, que pudiera resolver la cuestión del reclamo independentista de los catalanes, que no era ni tan mayoritario ni tan vehemente a principios de año.

Pero la desafortunada decisión de Rajoy de reprimir el referendo llenando de fuerzas nacionales la tierra catalana y las posteriores escenas de represión indiscriminada que circularon por el mundo, sumada al encarcelamiento de numerosos dirigentes independentistas tras la intervención (entre ellos el ex vicepresidente y el gabinete casi completo de Puigdemont), terminaron volcando la balanza definitivamente hacia los secesionistas, a tal punto que el Partido Popular de Rajoy apenas consiguió tres escaños sobre los 137 que se pusieron en juego y los independentistas sumados son la primera minoría de la legislatura, a la que corresponde la formación del próximo gobierno. La huida de Puigdemont junto con cuatro de sus ex ministros a Bruselas estuvo lejos de mostrarse épica, pero le permitió desde allí maniobrar para cumplir con uno de sus objetivos estratégicos, que era que los secesionistas prevalecieran para que la "hoja de ruta" que culminaba en que la independencia siguiera vigente.

Aunque la elección fue ganada por Inés Arrimadas de Ciudadanos, el tercer lugar de Puigdemont lo ubicó como el independentista más votado, y el que más posibilidades tiene a priori de ser elegido presidente de la Generalitat. Hasta tal punto que ya hizo conocer una lista de exigencias al gobierno español en caso de ser investido nuevamente en su puesto anterior: "poner fin a la aplicación del artículo 155 y a la intervención financiera de la Generalitat (previa al 155), así como a la ocupación policial española en Cataluña". Luego la "liberación de los presos políticos y la anulación de los procesos penales abiertos. Por último, Puigdemont espera "restituir plenamente las instituciones catalanas. Solo desde estas premisas es posible abrir un diálogo con el Estado español". Aunque tampoco descarta volver a la "solución unilateral", una forma de seducir a los secesionistas más radicalizados en esa postura.

El gran derrotado, Rajoy, todavía estudia los distintos escenarios posibles, uno de los cuales incluye una solución que él resiste: la modificación de la Constitución para darle a Cataluña más autonomía a cambio de no dividir España. Mientras la Unión Europea mira con preocupación un proceso que puede llevar más tensión al bloque, mientras todavía el Brexit sigue sin salida clara a la vista.

  • El rey pide “no ir hacia un nuevo enfrentamiento”

El rey español, Felipe VI aprovechó su tradicional discurso de Navidad para exhortar al nuevo parlamento de Cataluña a que no apoye nuevas medidas para separar a la región del resto de España. “El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión, que -como sabemos ya- solo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y -por supuesto- económico de toda una sociedad”, dijo el monarca Borbón en su mensaje televisado.

El rey español pronunció su discurso cuatro días después de las elecciones parlamentarias catalanas, que resultaron en el regreso al poder de los partidos independentistas. El presidente del gobierno español Mariano Rajoy disolvió el anterior parlamento catalán después de que en octubre aprobara declarar a Cataluña como una república independiente, sin embargo vio frustradas sus expectativas de que los separatistas no recuperaran la mayoría en esa la instancia legislativa. “2017 ha sido en España, sin duda, un año difícil para nuestra vida en común; un año marcado, sobre todo, por la situación en Cataluña”, afirmó Felipe VI.

Los representantes elegidos al parlamento de Cataluña “ahora deben afrontar los problemas que afectan a todos los catalanes, respetando la pluralidad y pensando con responsabilidad en el bien común de todos”, destacó.