El secretario de seguridad de la Ciudad, se refirió a un aspecto de las políticas de ese rubro que a veces es dejado de lado. “El apagón estadístico en el país no fue solo del INDEC sino también en materia de seguridad. Existe un alto porcentaje que no se denuncia por distintos motivos. Muchas veces, las víctimas terminan siendo desalentadas en las propias comisarías. Ante esta cifra en negro, generamos un sistema único de denuncia para que el vecino pueda realizarla sin la discrecionalidad del policía. Empezamos a blanquear la cifra en negro con estadísticas”. 

Para Marcelo D´Alessandro, en el tema motochorros “la problemática existe. Atribuimos su crecimiento a la registración antes que a la comisión de más delitos. Por eso, generamos la base del despliegue territorial por comunas a partir de tres factores: mapa del delito, demografía y migraciones internas. Hoy hay 13.800 policías en la calle, 257 controles de motos en toda la ciudad y un anillo digital que nos permitió recuperar 30 autos por mes”.

Sobre las políticas puntuales que están aplicando refiere que “para atacar esta modalidad de robo hicimos controles poblacionales de motos. En lo que va del año se secuestraron 9812 motos, de las cuales 302 están vinculadas de forma directa al delito. Además, llevamos compactadas 150 motos a través del Procom (sistema de compactacion de motos secuestradas). Por un convenio con el Garrahan, el producido es utilizado para pagar las externaciones de niños”. 

Para el funcionario “hay que diferenciar al motochorro del chorro en moto. Uno utiliza la moto como modo de escape y despliega una logística delictiva. En cambio, el otro arrebata pertenencias en la vía pública y se mueven en barrios lindantes a asentamientos”.

Ante una opinión general que apunta a los motochorros extranjeros, afirma: “No queremos delincuentes argentinos ni extranjeros. El daño que genera tener un delincuente en la calle es complejo. Hay jueces y fiscales que no entendieron lo que hoy está pidiendo la sociedad”.

Pero reconoce que “los delincuentes extranjeros aumentaron porque la ley les resulta más amigable que en su propio país”.

Y resalta que “en lo que nos compete actuamos con tecnología para realizar operativos específicos de control. Pero necesitamos de la pata fundamental, es decir, que aquellos que ponemos a disposición de la justicia cumplan con una pena efectiva”.