Antes de La La Land, el realizador Demian Chazelle hizo este filme sobre un joven baterista y su profesor, un tipo directamente sádico y desagradable que lo lleva más allá del límite para “sacarlo bueno”.

El filme no narra una historia original, salvo por el detalle de que ambos personajes terminan tirando todo por la borda con tal de cumplir con lo que desean. Y ahí, en el retrato de la vocación y lo que cuesta, está lo mejor de un filme donde brilla ese gran secundario que es J.K. Simmons.