En la última reunión del Comité Central del Partido Comunista de China, la máxima dirección política del gigante asiático se propuso un objetivo estratégico: ser una superpotencia en 30 años, para lo cual usará como una de sus palancas propulsoras a la Nueva Ruta de la Seda, un proyecto global de transportes e infraestructura de proporciones inéditas, que promete ser una auténtica revolución total en tránsito de pasajeros, mercancías, hidrocarburos y alta tecnología.

Hace aproximadamente 2.300 años, mercaderes a lomo de camello instauraron una vía, a través de Asia Central y Oriente Próximo, por la que circulaban y se intercambiaban productos de los dos extremos del continente euroasiático. Ese camino, que se conoció como Ruta de la Seda, impulsó el florecimiento del comercio, la cultura y la transmisión de avances como el hierro fundido y el tejido de seda de Oriente o el vidrio de Occidente.

Bajo la denominación "un cinturón-una ruta" (One Belt-One Road, en inglés), el plan anunciado por el presidente chino Xi Jinping hace dos años, agrega a la ruta terrestre original, una vía marítima que alcanza al África y otra que atravesando el Océano Pacífico llega hasta Sudamérica y se conectará con el Atlántico a través de una línea ferroviaria.

Ese megaproyecto promete renovar el comercio, la industria, la innovación, el pensamiento y la cultura, al igual que sucedió con la Ruta de la Seda original, alterando el mapa económico mundial y posicionando en el centro a la única de las civilizaciones antiguas que sigue en pie: China. Algo que comienza a poner nervioso a Estados Unidos, que ve como la larga mano de Beijing avanza sobre América latina, por la vía de inversiones en puertos, ferrocarriles, energía e infraestructura.

La Ruta involucrará a 4.400 millones de personas y 65 países

Y muy cerca del propio territorio estadounidense, ya que la visión china alcanza ya a países centroamericanos como Panamá, una nación de apenas cuatro millones de habitantes, pero de enorme importancia estratégica por tener el canal que une los océanos Atlántico y Pacífico, una de las arterias comerciales con más actividad del mundo.

"Vemos muchas oportunidades de cooperar en beneficio mutuo, de hacer buenos negocios en América Latina y el Caribe", dijo el embajador en Panamá Wei Qiang.

La iniciativa estrella del presidente chino Xi Jinping en política exterior está construyendo vías de ferrocarril, puertos, centrales eléctricas y otros proyectos en docenas de países en todo el mundo. Pero no sólo Estados Unidos, sino otros jugadores importantes a nivel global como Japón, Rusia y la India ven con cierta preocupación el crecimiento de la influencia China en sus zonas de influencia.

"Se avecina una fuerte reacción de Estados Unidos, ya sea evidente en público o no", señaló Matt Ferchen, experto en relaciones China-Latinoamérica en el Centro Carnegie-Tsinghua de Beijing.

Alerta en el Patrio Trasero

En América del Sur, la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda se asienta sobre acuerdos multimillonarios para préstamos e inversiones en petróleo y minería en Sudamérica, algo que Beijing viene impulsando desde la década de 1990.

Pro ejemplo Venezuela recibió unos u$s62.000 millones en préstamos chinos, en tanto que Brasil recibió u$s42.000 millones, Argentina u$s18.000 millones y Ecuador u$s17.000 millones.

Mientras tanto, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que está considerando unirse a la iniciativa, lo que colocaría a China directamente a las puertas de Estados Unidos.

La Ruta involucrará a 4.400 millones de personas y 65 países

En el Caribe, Trinidad y Tobago se sumó en mayo y en septiembre una empresa estatal china recibió un contrato para construir un dique seco.

La respuesta estadounidense no se hizo esperar. El secretario de Estado Mike Pompeo visitó Panamá en octubre del año pasado y se reunió con el presidente Juan Carlos Varela, cuyo mandato termina en julio próximo. Después, Pompeo en diálogo con la prensa que Panamá "debería mantener los ojos abiertos" en lo relativo a las inversiones de Beijing. Poco tiempo después, durante la reunión del G20 en Argentina a fines de diciembre de 2018, el mismo Pompeo, enfatizó: "Todos estamos preocupados por China y por la forma en la que China está entrando en esos países". Y consideró que esos proyectos no están siempre motivados por "buenas intenciones".

Dos meses después de reunirse con Pompeo, Varela recibió a Xi en visita oficial y proclamó su respaldo a la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda. El mandatario panameño dijo a su homólogo que el país quiere "jugar un papel" de primera línea para ayudar a construir un mundo más interconectado. Al día siguiente, Varela participó en un acto donde un consorcio que incluía a dos empresas chinas logró un contrato para levantar un cuarto puente sobre el Canal, cuyos puertos de entrada en el Atlántico y el Pacífico están operados por un consorcio de Hong Kong.

China, la segunda nación que más utiliza el canal después de Estados Unidos, tiene un "interés estratégico considerable" en Panamá, dijo en una nota con Associated Press Margaret Myers, directora para Asia y Latinoamérica en Inter-American Dialogue, un centro de estudios en Washington, que agregó "hay preocupación por los posibles efectos en empresas estadounidenses, en la estabilidad regional y, sobre todo, en la influencia de Estados Unidos en la región".

El representante en Europa de CAF -banco de desarrollo de América Latina, José Antonio García Belaunde, dijo que " China y América Latina tienen una oportunidad única para fortelecer las relaciones existentes y sentar las bases para una relación estructurada, profunda y a largo plazo en áreas estratégica para el desarrollo". Actualmente, Beijing cuenta con más de 2000 empresas en la región, y generó casi dos millones de puestos de trabajo, expresó el dirigente de la CAF.

El presidente del Banco de China, Tian Guoli, destacó que solo las rutas terrestre y marítima afectarán a 4.400 millones de personas y 65 países, lo que generará "grandes oportunidades" para todos. Sin duda, una propuesta que en caso de concretarse, pondrá al "Celeste Imperio" en el centro de la escena mundial.

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