Lejos de poder enarbolar la condición de entidades de derecho público reconocidas por el sistema constitucional argentino como reaseguro patrimonial, unas ochenta cajas de previsión social de las profesiones en el país administran los aportes de sus afiliados y deben, con un gran esfuerzo de austeridad y profesionalizados criterios de inversión, prever un esquema sustentable para garantizar las jubilaciones de sus mayores sin recibir aporte alguno de las arcas estatales.

En nuestro caso, la Caja de Abogados con 70 años de vida se enfrenta en la actualidad a la nueva figura trapezoidal de una pirámide etaria que ha quedado desdibujada por los efectos de la reducción de la tasa de natalidad y el aumento de la expectativa de vida.

El sistema de la previsión de las profesiones aseguró su supervivencia gracias a las reformas constitucionales de 1994, que consagraron su jerarquía superior a las leyes, salvaguardando los ahorros de los profesionales tanto del tsunami de las AFJP como de su posterior nacionalización.

El péndulo de la economía argentina, el derrotero del granero del mundo, el default, las entradas y salidas compulsivas del FMI y los organismos multilaterales de crédito, no permiten lucir un trabajo silencioso, continuo y eficaz como lo es la administración de las cajas profesionales. Una política de Estado que se mantiene firme en las tormentas y que, a pesar de su independencia de criterios de inversión, contribuye activamente con el Estado provincial y Nacional volcando más de la mitad de nuestro portfolio de colocaciones en deuda pública.

El compromiso solidario e intergeneracional que inspira la gestión en estas entidades puede servir de ejemplo a la dirigencia nacional. Un compromiso presente para garantizar el futuro en el que todos los actores e intereses deben estar en línea para lograr un proyecto común.

Nuestros antecesores empezaron hace 70 años; queremos entregar la posta a los sucesores con un esquema austero y eficiente para honrar a quienes dan el paso de alejarse de la actividad y disfrutar de los beneficios de haberle dedicado a la profesión más de la mitad de sus vidas.

*Caja de Abogados de la PBA