"Los hombres creen que son los únicos que pueden usar la comedia para cubrir los huecos de sus almas. Van por ahí diciéndole a todo el mundo que las mujeres no son graciosas, que sólo los hombres son graciosos. Pero piensen esto: la comedia se alimenta de la opresión, de la falta de poder, de la tristeza y la decepción, del abandono y la humillación. ¿Acaso no describe todo eso a una mujer?", alega Mrs Maisel frente al micrófono con su vestido arrugado y manchado de mostaza de tanto esperar para subir al escenario, desplazada una y otra vez por sus colegas masculinos.

La chica tiene carácter, talento y osadía. La nueva temporada de esta serie que arrasó en las entregas de premios de comienzos de año redobla la apuesta. La tira, que tiene el sello de los creadores de "Gilmore Girls", narra la historia de una heroína que abandona su mundo doméstico para lanzarse a la reñida escena del standup neoyorkino de fines de los años 50. Su soltura impertinente y su capacidad de hacer reír la llevarán, casi por accidente, de su vida doméstica de esposa y compañera de un aspirante a cómico a ser ella misma protagonista en el escenario y a ser apadrinada nada menos que por Lenny Bruce. Este viaje del Upper West Side al under del Soho implicará romper muchas de las convenciones de la época y del entorno sobre el rol de la mujer.

En esta entrega, Nueva York no es el único ámbito de la historia

En esta segunda entrega, que está disponible desde el miércoles pasado en Amazon Prime video, se verá un viaje a Paris con incursión en el circuito francés del espectáculo, las primeras presentaciones pagas en EE.UU., unas vacaciones en las montañas de Catskills, donde se reunían los cómicos judíos de la época, debates familiares y las idas y vueltas en busca de una segunda oportunidad en el amor.

La temporada empieza con el paso por Europa que la llevan a confrontar con nuevas aristas más sutiles en cuanto a decisiones de vida y prejuicios de género. Hay escenas casi musicales y escenas románticas pero siempre contrastadas.

Es que el bittersweet es el sabor preferido de la serie y tal vez incluso con toques de acidez. Para quienes encuentren demasiado histriónico y edulcorado el personaje protagónico, interpretado con destreza por Rachel Brosnahan e inspirado en algunas de las grandes damas de la comedia como Phyllis Diller, Joan Rivers y Anne Meara, encontrarán el balance en los tonos más amargos del humor cínico.

Una serie que muestra una vez más sus maravillas y ya prometió una tercera temporada.