"Fake news", grita el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, casi ya como un latiguillo cuando se lo acusa a su gobierno de desmanejos y políticas poco beneficiosas. Se escuda bajo un término que utiliza para deslegitimar argumentos en su contra pero que en realidad encierra varios riesgos. Con intención o no, la desinformación está al alcance de un scroll y opera en nuestras creencias y discursos de manera tal que discernir entre qué es verídico o no se transforma en un difícil ejercicio, aún más en períodos de inquietud política.

“Corregir una noticia falsa puede involucrar tener que repetirla”

El escándalo de Cambridge Analytica da el ejemplo concreto: una empresa que utilizó información que usuarios (y sus contactos) de redes sociales no sabían que habían otorgado sin restricciones para generar un bombardeo de publicidad y noticias inventadas con el fin de intentar moldear sus posiciones ideológicas. El equipo de campaña de Trump fue uno de sus clientes y según reconoció el ex CEO de la compañía, Alexander Nix, en 2015 existió una propuesta para planificar una "campaña anti kirchnerista".

"Nos preocupa cuando los Estados buscan confundir en un panorama de incertidumbre para interferir en una elección", aseguró Lizzie McKee, directora de la Unidad de Ciencias del Comportamiento del Foreign Office del Reino Unido. En una entrevista con BAE Negocios, la experta en desinformación evaluó cómo operan las noticias falsas, por qué es necesario rastrear la circulación desde los Estados y quienes tienen que cooperar para frenarlas.

¿Cómo surge el interés del gobierno británico por las fake news?
—Cuando en marzo de 2018 envenenaron al espía ruso Serguéi Skripal en territorio británico y todos los medios estaban tratando de publicar 20 o 30 distintas narrativas para explicar un evento del cual todavía no se sabía realmente la verdad, el gobierno del Reino Unido se dio cuenta que necesitaba hacer más para comprender la potencial confusión y el riesgo de las visiones que generan influencia respecto de eventos públicos y en particular si esa influencia proviene de otro país.

—¿Cómo operan las noticias falsas en grandes eventos o conflictos? Ya sean a nivel internacional o de política interna
—Se pueden buscar cuáles son las narrativas clave en los medios tradicionales y el potencial de narrativas falsas. Además, se pone el foco en la ciencia de la amplificación de las redes sociales cuando se ve que es desproporcionado o sugiere que hay actividades sospechosas.

—En situaciones que generan incertidumbre, ¿detectan un aumento de las desinformaciones?
—Existe el riesgo de que cuando hay eventos como protestas, malestar civil o elecciones, aparezcan oportunistas que traten de sobresalir o captar la atención de los medios particulares. No siempre serán noticias falsas pero si una parte de la historia domina el ecosistema de información online, entonces eso desviará la percepción del público. No está comprobado que hay más noticias falsas pero hemos sido inocentes en creer que las situaciones donde hay incertidumbre no brindan un entorno vulnerable para operaciones de información.

"Hoy por hoy todos están al tanto de que Rusia tiene un rol importante en intentar influir en la elección en Estados Unidos”

Varios mecanismos entran en juego al estar frente a una desinformación. El sesgo de confirmación es el primer filtro. Se trata de la tendencia a buscar y aceptar los datos que se corresponden con lo que esa persona ya creía o entendía y de la incomodidad ante la disonancia cognitiva. Muchas veces también, cuando el conocimiento sobre un tema en particular no es vasto, se tiende a evaluar la fuente. Personas cercanas, agradables, presuntos expertos o con cierta autoridad pueden no ser confiables, pero aún así por esas características, generan el efecto de veracidad.

Puede interferir a su vez el efecto de la verdad ilusoria y aquí se manifiesta el poder de las imágenes. "Una sola exposición a un titular en el newsfeed de Facebook aumenta la percepción de veracidad", afirmó McKee y explicó que la familiaridad por haber leído sobre el tema "alguna vez" puede llevar a creer que es verdad.

—¿Hubo alguna investigación acerca del Brexit? ¿Y sobre la influencia en la elección de partidos de ultraderecha en Europa?
—No hemos evaluado si hubo fake news relacionado al Brexit pero sería muy difícil sugerir que haya habido algún impacto en lo que es la investigación de desinformación ya que uno no puede probar ese impacto. Sobre la influencia de los espacios de ultra derecha, estamos interesados en trabajar para entender cómo se comunica la información en en esa red, somos conscientes de esa necesidad.

“No hemos evaluado si hubo fake news relacionadas al Brexit

—¿Han detectado países que sean particularmente activos en generar fake news?
—Hoy por hoy todos están al tanto de que Rusia tiene un rol importante en intentar de influir la elección en Estados Unidos. Para nosotros, por ejemplo, los datos que circulan por Twitter nos aportan conocimiento respecto de la operación que se maneja.

Desmentir una fake news no asegura que desaparezca o que quien la haya consumido retenga su condición de falsedad. Según la experta, el efecto de influencia continua asegura que la información que se ha recibido y después se probó como falsa sigue teniendo un impacto en el entendimiento y creencia de una persona. "A medida que se dan las noticias y percibimos lo que nos rodea armamos un modelo mental. No se pueden eliminar los factores que dan un determinado resultado sin reemplazar los ahora faltantes. Si no se llena ese hueco, la persona seguirá dependiendo de ese modelo mental que formó con información falsa", detalló.

“Es importante explicar porqué una información no es correcta”

Incluso el etiquetamiento o aclaración de que algo es incorrecto puede ser olvidado por el lector. Por ejemplo, la evidencia científica comprobó y ratificó que no existe relación alguna entre la vacunación y el autismo en niños, pero al recordarlo el "no" se deja para el final: "Existe relación entre las vacunas y el autismo, no", así es procesa el cerebro la información. "A veces corregir una noticia falsa puede involucrar tener que repetirla", advirtió MacKeen y señaló: "Por eso es importante explicar el por qué una información no es correcta".

—A partir de su trabajo, ¿cree que el esfuerzo por disminuir la influencia de la desinformación debe ser gubernamental, privado o de los individuos?
—Debe ser conjunto. Creo que los gobiernos tienen que hacer lo que puedan para brindar toda la evidencia que puedan respecto a qué funciona o no para contrarrestar las noticias falsas. Pero la sociedad civil y los periodistas tienen un rol muy importante como buscadores de la verdad, sobre cómo preservarla y cómo comunicarla al público. Eso es algo que un gobierno no puede hacer.

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