Como si la pandemia de coronavirus no nos hubiera traido ya suficientes males, de la mano de las cuarentenas, las medidas de aislamiento social y el home working, han crecido a nivel exponencial los intentos de estafas digitales, las que son cada vez más comunes, bajo modalidades múltiples. 

Los delitos cibernéticos se han incrementado a nivel global desde el inicio de la pandemia de COVID-19. Estos delitos se cometen en un amplio espectro de modalidades y cada vez aparecen más casos en múltiples países, según un artículo del sitio web Sputnik.

El informe apunta que entre las más comunes se encuentra la llamada estafa nigeriana o timo 419, en la que usuarios de internet reciben un mensaje en el que se les anuncia que ganaron un premio a partir de un sorteo o concurso ficticio, con el objetivo de apoderarse de información clave del desprevenido que responda.

Pero no es el único esquema de los ciber estafadores, ya que entre otras se pueden mencionar al fraude romántico, las estafas en compras online, el phising — que rastrea contraseñas o números de cuentas bancarias o de crédito del usuario a partir del hackeo de sus cuentas de mail o redes sociales— y las de las ONG o causas benéficas ficticias.

En Rusia, por ejemplo, la cifra de esta clase de delitos creció un 82,4% entre enero y abril de 2020. Con base en este dato, el director general de la empresa internacional de seguridad informática Group-IB, Iliá Sachkov, había advertido a fines de agosto que "en los próximos tres o cinco años, veremos un aumento en el número de delitos cibernéticos, algo que será la principal consecuencia duradera de la pandemia".

Según explicó el vicepresidente de Roskáchestvo —el sistema de control de calidad de Rusia—, Iliá Loevski, a la agencia Prime, una de las modalidades más comunes para estafar en Rusia es a través de WhatsApp.

Los ciberdelincuentes suelen tomar la imagen de gigantes de la tecnología como Google, Apple, Facebook o incluso falsificar la cuenta oficial de WhatsApp para solicitar los datos personales de las personas y acceder con estos, por ejemplo, a sus cuentas bancarias y tarjetas de créditos.

En España, una ola de intentos de fraude vinculada a los bancos Bankia y Santander comenzó a principios de octubre. Los usuarios reciben un mensaje en el que se les alerta que a partir de una determinada fecha ya no podrán ingresar a sus cuentas digitales, y que para solucionarlo deben ingresar al link que aparece a continuación. Una vez en esa página, al usuario se le pide su clave, que es rastreable para quienes están detrás del operativo.

El Instituto Nacional de Ciberseguridad español (Incibe) advirtió al medio local La Vanguardia que, aunque no se sabe que haya otros bancos o entidades financieras siendo atacadas, no se descarta que aparezcan nuevos intentos bajo el nombre de otras instituciones.

Argentina también tiene casos vinculados a bancos. A través de cuentas falsas de Facebook y Twitter, los estafadores consiguieron los datos de usuarios del Banco Provincia y del Banco Galicia, asegura el texto.

Algunas empresas han procurado implementar algunos mecanismos de seguridad nuevos para que sus usuarios estén más protegidos. La compañía de seguridad informática ESET, por su parte, recomendó una capa adicional de protección implementada por la plataforma de comunicación virtual Zoom.

Se trata del sistema de doble factor de autenticación, mecanismo que pide dos autorizaciones diferentes para autenticarse en un inicio de sesión, lo que dificulta las posibilidades de que una persona ajena a una cuenta logre ingresar. 

"ESET aconseja mejorar la seguridad de las cuentas con esta capa adicional de protección que puede activarse mediante llamadas de teléfono, mensajes de texto y apps de autenticación. Además de la utilización del doble factor de autenticación, desde ESET recomiendan prestar especial atención a la configuración correcta de la seguridad de la plataforma", dijeron en un comunicado de prensa. 

Según la Comisión Federal del Comercio de EEUU, los usuarios de internet también pueden tener en cuenta algunos elementos ante la duda de una posible estafa. Entre los consejos, recomiendan identificar con quién están hablando —aunque lo hagan en nombre de una institución—; corroborar en internet si el sitio desde el que se dirigen existe y desconfiar y negarse ante un pedido dinero o contraseñas.

Otro sector bajo riesgo es el de los empleados que han pasado a trabajar desde sus hogares por las medidas de aislamiento y distanciamiento social que comenzaron con la pandemia. Al respecto, el sitio web español Business Insider reporta que una reciente investigación de Stanford reveló que el estrés y el apuro por adaptarse al teletrabajo ha provocado muchas distracciones que derivaron en ciberataques e incidentes informáticos.

Pero igualmente peligroso para las empresas puede resultar un trabajador demasiado confiado de sí mismo, según un análisis elaborado por la firma de ciberseguridad Kaspersky en colaboración con una firma de formación para trabajadores, Area9, que mostró que "las personas que trabajan a distancia tienden a sobrestimar el nivel de sus conocimientos básicos en materia de ciberseguridad".