Al decir de la historia reciente, se ha consolidado el principio que reza que no existe posibilidad de recuperación económica en el país sin un fuerte protagonismo de las pequeñas y medianas empresas. Las pymes tienen un rol clave y aseguran un fuerte impacto en el crecimiento de empleo de calidad y en la recuperación de las economías regionales.

A la vez, son una suerte de termómetro de la economía productiva y suelen ser las primeras víctimas de políticas públicas improductivas y de la especulación financiera. Nos duele cuando hay políticas de ese tipo y también cuando hay mucho ruido con discursos supuestamente alentadores de la producción, pero sin avances significativos en tal sentido.

Es por eso que, con nuestro Relevamiento de Percepción Industrial Bonaerense, quisimos ofrecer un diagnóstico sincero que sirva como fuente de información para los decisores de políticas públicas.

Para que sepan acerca de cuáles son nuestras preocupaciones y cuál creemos que debe ser el rumbo, incluso en el marco general de un acuerdo anunciado con el Fondo Monetario que era necesario e imprescindible.

No hace falta aclarar que la cautela predomina en el mundo empresario, dado que en el estudio en cuestión sólo un 50% de los consultados invertirá en 2022 y, en relación con la rentabilidad, cerca de un 90% cree que esos niveles se mantendrán o se reducirán.

También hay malas noticias respecto de la inflación, cuya gran mayoría estima que rondará entre el 45 y 60% para el corriente año. En esa encuesta, respondida por más de 600 empresarios pymes, se destaca la percepción negativa tanto sobre la inflación como así también sobre la presión tributaria.

Respecto de la alta presión tributaria, debemos reconocer que estamos empantanados y se debe a la falta de incremento de la base imponible. Es decir, no crece la cantidad de contribuyentes que están en condiciones de pagar impuestos y que no lo hacen porque no están registrados.

Entendemos que se debe concretar un blanqueo de las actividades que redundan en menor recaudación impositiva, con lo cual es justo que todos paguemos. Asimismo, se percibe una gran informalidad laboral que viene de arrastre, que se incrementó por la pandemia y que no se ha resuelto el problema a través de un “reseteo”que en buen romance significa una promoción para el blanqueo de trabajadores no registrados.

Una problemática que hace de vidriera general de la informalidad en general es, por caso, la venta clandestina. Hay que destacar que, por lo visto en los últimos años, a veces se seduce a mantener el arco de la irregularidad cómo ser manteros y venta ambulante organizada.

Por eso, hay que ir hacia el blanqueo en todas sus facetas y ese proceso encontrará a las pymes como aliadas.

Como indicativo de la información colectada en nuestra encuesta a colegas empresarios, una pequeña minoría tiene una visión negativa sobre la evolución del empleo. Una gran mayoría, cerca de un 75%, mantendrá su planta de personal y un 10% piensa incrementarla.

Esto no sólo nos motiva a pensar en defensa del trabajador, garantizando sus derechos, sino también en defensa del empleador, protegiéndolo de prácticas desleales de muchos trabajadores y de una estructura de juicio laboral sin equidad, donde no se reconoce la causa justificada y hay que pagar una indemnización cuando no corresponde.

El círculo virtuoso de una recuperación sostenible está en la equidad, en el crecimiento de la formalidad, en un fuerte respaldo a las pymes y en el definitivo apoyo al fortalecimiento de las economías regionales.

De esta manera siempre habrá un futuro para creer, con un camino que nos aleje lo más tempranamente posible de la quietud y acelere el despegue que todos los argentinos estamos demandando.

* Presidente de la Confederación Económica de la Provincia û CEPBA