De los cuadernos de las coimas a Odebrecht, del caso Penta al caso Siemens, la corrupción empresarial en América Latina se ha hecho presente en los medios y se instaló como uno de los temas más seguidos por la opinión pública. Sumas millonarias destinadas a comprar voluntades, destrabar negocios o favorecer licitaciones hicieron de la corrupción una palabra común. Y destaparon los vínculos ilícitos entre corporaciones y sectores o funcionarios del Estado. Con la reputación afectada y el impacto social y económico, saltó al primer plano el desarrollo de políticas de integridad: el compliance.

"Hoy la corrupción genera dos billones de dólares anuales", dice en diálogo con BAE Negocios Lina Anllo, abogada y Presidenta del Capítulo Argentino de la World Compliance Association, y agrega que "esto trae aparejado pobreza y desigualdad, con lo cual tenemos que atacar este flagelo para que el mundo pueda funcionar".

A su lado se encuentran María Luján Bianchi, abogada, Presidenta de la Comisión de Compliance de IAPG (Instituto Argentino de Petróleo y Gas) y la Chief Compliance Officer de YPF; Karine Dias Eslar, abogada brasileña con 17 años de experiencia en derecho empresario y miembro independiente del Comité de Ética; y Ana María Muñoz Blawciak, abogada chilena, Gerente legal y Asesora compliance en Nissan.

La cuatro expertas fueron protagonistas del III Congreso Internacional sobre Compliance y Lucha Anticorrupción que se desarrolló en la Universidad de Morón.

—¿Como llega el compliance a América latina y hace cuánto está en el continente?
Anllo: El compliance nace en Estados Unidos hace aproximadamente 30 años, siempre de la mano de un conflicto de corrupción, eso es lo que genera el desarrollo de políticas de compliance. En materia de América Latina podemos hablarte de los últimos 10 años. Chile es el que hace la "punta de lanza" en 2009. En los otros países está presente hace más o menos 5 años.
Muñoz: La ley chilena, a partir de 2009, era uno de los requisitos para entrar a la OCDE. La verdad, pasó muy rápido. Esta ley fue una sorpresa para muchos porque es la primera vez que la empresa puede ser sujeto de responsabilidad criminal o penal.

—¿Llega de la mano de empresas multinacionales?
-Bianchi: En realidad, las empresas multinacionales que cotizan en la Bolsa de Nueva York, tienen la norma de FCPA, la Ley Anticorrupción de Estados Unidos, que aplica aun cuando no haya ley en el país donde la sociedad está constituida. Así las empresas subsidiarias de las norteamericanas, que cotizan en Bolsa, también les aplica la ley de Estados Unidos. Por eso se dice normalmente que son las multinacionales las que comienzan. Ahora, habiendo una ley en Argentina, es aplicable a todas las empresas.

—¿El compliance funciona tanto para el sector privado como para el sector público?
Anllo: La ley 27.401 de Argentina (ley de responsabilidad penal empresaria) es de aplicación al sector privado y para empresas público-privadas también. Pero a nivel estatal y organismos públicos tienen sus propios lineamientos.

—¿Se podría aplicar para organismos públicos?
Anllo: Sí, por supuesto. Hoy hay organismos públicos que lo usan. Un caso bien concreto es el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, quien está al frente del primer municipio en toda la Argentina que está desarrollando un programa antisoborno, que lo va a certificar por la ley antisoborno 37.001. No todos los organismos públicos lo realizan, pero estamos viendo una tendencia a que el organismo público empiece a ajustarse a estos mecanismos.

—El caso Lava Jato en Brasil, el caso Penta en Chile y los cuadernos de las coimas en Argentina, ¿ayudaron o perjudicaron a la implementación y difusión del compliance?
Muñoz: La regulación te impone reglas y un sistema, pero los casos hacen que efectivamente las empresas o las personas digan "esto me puede pasar a mí". Empiezan a tener conciencia y se empiezan a movilizar las buenas prácticas. Y han pasado cosas increíbles. A Chile siempre se lo miraba como el país de Latinoamérica que no tenía casos de corrupción. El caso Penta es muy particular, porque el financiamiento ilegal de la política se daba con boleta, se hacía una factura, una locura. La plata que supuestamente era un servicio se pasaba a una campaña política del candidato. Es divertido porque antes de que se empezó a regular el financiamiento de la política, se veían campañas políticas con un gran despliegue, recursos, eventos en la calle y después de la ley, nada. Máximo, el candidato en la calle repartiendo volantes. Se volvió otro sistema.
Dias Eslar: Por ley, Brasil debía tener programas de compliance. Pero después de la operación Lava Jato todo cambió. Desde ese caso hay muchas más empresas que están inscribiéndose para que tengan acceso a este protocolo. Nuestra ley es un poco distinta porque no es una ley penal. Es una ley administrativa y civil, entonces hay todo un aparato administrativo movido por el Estado que hace la investigación de las empresas involucradas en problemas de corrupción. En algunas provincias ya hay una ley que obliga a las empresas que quieran licitar con la provincia a tener programas de integridad

—¿Cómo piensan ustedes que se puede hacer una cultura verdaderamente compliance?
Anllo: Para generar cultura, hay que generar de la mano de la capacitación. Es un proceso, todo es un proceso: desde una organización hasta un país. Estadísticamente hay personas que siempre van a hacer todo bien y otras menos que siempre van a hacer todo mal. Pero hay un gris muy grande y ahí hay que trabajar. Es mejor si lo trabajas desde chicos, por eso las políticas públicas tienen que venir de la mano.
Bianchi: La herramienta más poderosa para implementar un programa de integridad es el ejemplo de los líderes. Viene aparejado con la frase que usamos en compliance: tone from the top, que es el tono desde arriba. Si los líderes no dan el ejemplo, es muy difícil que el resto lo siga.
Dias Eslar: Lo fundamental es cuidar al futuro del país. El futuro de las naciones son los chicos. Necesitamos formar ciudadanos que tengan conciencia de que la corrupción hace mal a toda la sociedad. Si no hay formación moral desde chicos, no vamos a salir adelante. Debemos tener la conciencia aquí o se hacen las cosas bien o podemos desistir de vivir.

“Los casos públicos permiten generar conciencia y movilizar las buenas prácticas” Ana María Muñoz Blawciack, Abogada, Nissan-Chile

"Hay una tendencia a que los organismos públicos empiecen a ajustarse a mecanismos antisoborno” Lina Anllo, presidenta del capítulo argentino de la wc

"Desde el caso Lava Jato, más empresas solicitan acceso a los protocolos de integridad” Karine Dias Eslar

"La herramienta más poderosa es el tone from de top, el ejemplo desde arriba” María Luján Bianchi, chief compliance officer de ypf

Más notas de

Santiago Basso

La convivencia de taxis, Uber y Cabify en la ciudad

La convivencia de taxis, Uber y Cabify en la ciudad

Guzmán y Kulfas, entre la renegociación y la reactivación

Guzmán y Kulfas, entre la renegociación y la reactivación

“Los líderes tienen que dar el ejemplo de transparencia”

“Los líderes tienen que dar el ejemplo de transparencia”