"Un día, hace unos años, recibí un misterioso correo desde un pueblo de Cataluña. El mensaje anunciaba el hallazgo de una novela inédita, poemas y una colección de cartas de mi padre. Pensé primero que se trataba de un error. Pero en el ida y vuelta de los mails que me enviaba un funcionario del Ayuntamiento de aquel pueblo, se fue demostrando que no. Que los poemas eran efectivamente de él y que las cartas eran cartas a una mujer de la que había estado enamorado en su juventud. ¿Quién era esa mujer? ¿Cómo habían llegado esos papeles hasta un pueblo de la Costa Brava? ¿Debía recuperarlas? Se despertaron muchas intrigas. A partir de estos hechos hubo un viaje, un encuentro con mi hermana francesa y la aparición de muchas preguntas y recuerdos. La novela inédita -falsamente atribuida a mi viejo- fue el motor de lo más ficcional que hay en No te quiero más. Aunque sabemos que la escritura va transformando en ficción todos los materiales que toca, aún lo que parecen más autobiográficos", dice a BAE Negocios la escritora Inés Fernández Moreno.

—¿Tomó situaciones que le sucedieron?
—Uno siempre está influido por experiencias, pensamientos o intuiciones propias. Ese "sucedido" que mencionás es como el equipaje inevitable de la narrativa. Después intervienen la fantasía, el inconsciente, el azar, o la documentación. Y creo que siempre la poesía. Depende de lo que se escriba, no es lo mismo la lírica que la ciencia-ficción. Mis novelas -mucho más que mis cuentos- suelen nacerme más apegadas a mi historia personal, aunque después haya mucho de fabulación. Por ejemplo, es cierto que fui liquidando una vieja enciclopedia Espasa-Calpe que ocupaba demasiado lugar en mi biblioteca. Pero todo lo que tejí alrededor es un juego, una forma de pensar en ese hecho, de descubrir sus implicancias. Sin embargo, y esto es lo importante, todo esto puede significar mucho o nada, depende del trabajo de la escritura. De cómo se pasa de la anécdota a la literatura.

—¿El vínculo padre hija es complicado? (Es hija de César y nieta de Baldomero, ambos escritores)
—Es muy amplia la pregunta. Los vínculos primarios con los padres tienen mucho peso, más aún si esos padres son personajes de peso. El mío era un padre muy ¿magnético, encantador? (difícil aquí encontrar el adjetivo), tenía muchas virtudes, y no sólo literarias. Así que yo lo admiraba y lo quería mucho. Y él siempre estuvo atento a mis necesidades, muy dispuesto a ayudarme, a estimularme, a hacerme despegar en el mundo.

Nunca había escrito nada sobre él salvo un cuento muy breve como un homenaje después de su muerte. En esta novela -que siento que no busqué sino que llegó más bien por su propia cuenta- volví sobre aspectos que ya conocía de nuestra relación. Desenterré recuerdos, volví a conversar con él y a añorarlo. Pero esto incluye reproches: mis padres se separaron cuando yo era muy chica y depués él se fue a vivir a Europa con su nueva familia cuando yo era una adolescente. De allí el título: un grito infantil y rabioso, porque los padres nunca nos pertenecen tanto como uno querría.

—¿Cree que nunca llegamos a conocer al otro?
—Si, uno puede "llegar a conocer" (mucho, poquito o nada) . Pero ese "llegar" puede ser muy largo. Además, el otro no está inmóvil esperando que uno vaya a descubrirlo como si fuera un museo ¿no? Uno se equivoca, mira al otro desde sus propias necesidades, cambia de ideas, de sentimientos, y el otro también. O sea que está todo en movimiento. Hay que ser un buen equilibrista.

—¿Viajar es una forma de encontrarse?
—Viajar es una forma de perderse. Recuerdo ahora "Bajo el cielo protector" de Bowles, o Rimbaud o tantos otros, porque la literatura está llena de viajes, es ella misma un viaje. El viaje te saca de la rutina, de los condicionantes que te atan a una vida encorsetada, a unos roles determinados. Uno se enfrenta a otras realidades, otros imprevistos, otros placeres y otros miedos (aún cuando hoy los viajes en paquete hayan perdido tanto de aventura). En ese perderse uno tiene la oportunidad de encontrarse.

—¿Qué le gustaría que el lector encuentre en la novela?
—Lo mismo que yo encuentro en las novelas que me gustan. Entretenimiento, humanidad, reflexión, originalidad, humor placer literario en suma.

—¿Por qué quiso ser escritora?
—¿Quise? Lo que yo quería era encontrar algo que le diera más sentido a mi vida. Soy hija de la generación de los setenta. Las mujeres tenían el imperativo de "realizarse". Pánico. ¿Cómo se realizaba una? Yo tenía un aspecto muy Susanita: quería tener una familia, hijitosPero con eso solo no calificaba para la realización. Se requería un además. En la búsqueda de ese además me pasé muchos años de errancia vocacional. Al final empecé a escribir. Se me daba mejor que ser bailarina, crítica literaria o cardióloga. Horacio Quiroga dice que la formación de la personalidad es "una larga paciencia". Gracias Quiroga.

—¿Cuál le parece que es el rol de la literatura hoy?
—Hablar de "rol" es complicado, parece implicar una especie de misión o de obligación social. Hoy el que escribe no piensa en roles. Pero creo que, como siempre, la literatura resulta un lugar de búsqueda, de aproximación y conocimiento sensible de la realidad y de nuestra condición y un lugar de goce.

 

Título: No te quiero más
Autora: Inés Fernández Moreno
Editorial: Alfaguara
Páginas: 240
Precio: $699

Ver más productos

Macri se juntó con Alfredo Casero

Macri se juntó con Alfredo Casero

Francisco inédito: el silencioso camino de fe que lo llevó hasta el Vaticano

Francisco inédito: el silencioso camino de fe que lo llevó hasta el Vaticano

#ElChacal, el personaje que te informa.

Cómo surgió #ElChacal, el personaje que te informa y divierte

En cronishop.com.ar podés encontrar algunos de los mejores vinos y espumantes del mercado.

¿Cómo atraer a los Millennials al mundo del vino?

"Basta de recetas; amor por el país y por el pueblo"

"Basta de recetas; amor por el país y por el pueblo"

Ver más productos