Luego de su rol estratégico como ministra de Relaciones Exteriores y Culto, Susana Malcorra encontró algo de pausa en la ciudad de Madrid. Pero no le duró demasiado. Fue designada como presidenta de la 11° Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que se desarrollará en Buenos Aires del próximo 10 al 13 de diciembre.

La denominada ministra Asesora del Gobierno Argentino, pule los últimos detalles de la organización que atraerá a 164 naciones y desde la capital de España atendió en forma telefónica a BAE Negocios.

‑ ¿Que expectativas tiene respecto de la próxima cumbre de la OMC en Buenos Aires?
- Considero que la confirmación de que el sistema de reglas sigue válido, sería uno de las mejores resultados de la cumbre. Respecto de los ejes planteados, los subsidios domésticos (o agrícolas) son una problemática compleja, donde sería muy importante sellar una “hoja de ruta”. En cuanto a los subsidios a la pesca, es donde más se avanzó en el marco de las deliberaciones en la OMC. Veo muy posible un acuerdo de reglas en torno a la pesca ilegal. Creo que habrá un compromiso muy amplio.

- Por la conocida posición adoptada por los Estados Unidos, ¿se verá en la cumbre un debate “Libre comercio” versus “Proteccionismo”? ¿Una posible declaración?
- No se va a dar en la cumbre ministerial la discusión “libre comercio” versus proteccionismo. Habrá discusiones más específicas. Sin embargo, estamos asistiendo a un escenario muy singular donde países líderes del mundo están en una posición distante del sistema de reglas. Es lo inverso a lo que observó en la historia, cuando siempre fueron los países emergentes los que apelaban a políticas más cerradas, para defenderse de las potencias económicas. Hoy, los emergentes están claramente a favor al libre comercio, por supuesto que bajo una administración inteligente del comercio con las herramientas aceptadas por la OMC.

- ¿Qué quiere decir con una posición distante del sistema de reglas?
- Algunos de los “grandes” están a la defensiva y dicen “mi país primero”. De todos modos, hay que analizar el comportamiento de los Estados Unidos porque el vínculo con China es condicionante en sus políticas.

-Imagino que dentro de sus críticas también está Francia, que dificulta las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, por el enorme lobby del sector agrícola.
- El proteccionismo agrícola en la Unión Europea es preeminente. Es una pena que (el presidente de Francia, Emmanuel) Macron no entienda el carácter de una negociación. Hay que basarse en un concepto de competitividad, donde se debe admitir (las inferiores condiciones) y esa situación se compensará en la propia negociación. La Unión Europea puede estar en el centro del tablero mundial, con la posición que asumen los Estados Unidos.

-¿Ve posible un acuerdo Mercosur-UE este año, frente a estos obstáculos?
-Creo que si se avanza un poco, será muy valioso como señal política hacia el mundo.

-El Senado de Brasil demora el tratamiento para el ingreso de Bolivia al Mercosur. ¿Qué reflexión le merece y qué rol cree que podría tener Bolivia en el bloque?
- Es muy importante el ingreso de Bolivia al Mercosur, por lo que puede aportar en materia de energía, infraestructura. Existe una agenda muy rica con los proyectos de corredores bioceá- nicos, el futuro de la hidrovía del Paraná.

- ¿Qué avances se pueden esperar en la cumbre?
- En la OMC, hay dos agendas. La agenda Doha, de temas agrícolas; y “la agenda de temas nuevos”, como las pymes, el e-commerce y la facilitación de inversiones. En este grupo de ejes, habrá un fuerte consenso de un plan de trabajo. Por ejemplo, en la necesidad de que las pymes puedan desarrollarse mucho más a nivel mundial.