Cada vez más se amplía la conciencia acerca de la necesidad de combatir la generación de residuos plásticos, los que por ejemplo ya forman una auténtica isla de basura en el océano Atlántico. Sin ir más lejos, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en otras ciudades de la Argentina está vigente la prohibición de utilizar sorbetes plásticos para las bebidas.

Pero un ataque más incisivo resulta complicado, ya que la mayoría de los productos en los supermercados tienen envases plásticos. Y no sólo eso, sino que sin darnos cuenta también los alimentos que ingerimos pueden contener plástico.

Un grupo de científicos de la Universidad Canadiense de Victoria decidieron explorar varias fuentes posibles del ingreso de plástico en el organismo humano.

Según publicó el sitio web Sputnik, un equipo liderado por el doctor Kieran Cox se dedicó a estudiar 26 publicaciones científicas, que mencionaban la concentración de micropartículas plásticas en varios alimentos, agua y aire. A renglón seguido, calcularon el consumo de alimentos y agua por la gente, utilizando las recomendaciones de la OMS, el Departamento de Agricultura y Salud de Estados Unidos y la Academia Nacional de Ciencias.

Los científicos analizaron la concentración estimada de plástico en peces de mar y de río, así como en los tejidos de otros representantes de la fauna y flora, cuya carne, frutas o semillas que consumen habitualmente los seres humanos.

El plástico llega a los alimentos durante el procesamiento o con el empaque. Así, la contaminación del plástico también se encontró en el agua embotellada. Además, los microplásticos entran en el cuerpo de los animales y los peces del medio ambiente.

Los autores analizaron la contaminación del agua de la canilla y la embotellada, además de la presente en productos como la cerveza, la miel, la sal, el azúcar, los mariscos y el aire. Para otras categorías de alimentos, como carne, verduras, frutas y cereales, todavía no hay evaluaciones de contaminación por plástico, señaló la publicación.

Los científicos estimaron que los hombres y mujeres estadounidenses inhalan, comen y beben 312 y 258 partículas de plástico al día en promedio, es decir, 121.700 y 98.300 partículas al año, respectivamente. Para niños y niñas, se estima que estas cifras son un tanto menores: 223 y 203 partículas al día y 81.300 y 74.000 por año, respectivamente.

Microplásticos entran en el cuerpo de los animales y los peces

Según la investigación, las personas comían y bebían anualmente alrededor de la mitad de esta cantidad de plástico, mientras que la otra mitad se consumía con la contaminación del aire. La mayoría de los contaminantes eran fibras y fragmentos derivados de la degradación: representaron casi el 100% de la contaminación del aire, el azúcar y la miel.

Los científicos señalan que es probable que las evaluaciones pueden variar según los hábitos de cada persona en particular.

Así, las personas que beben y cocinan solo con agua del grifo beben 22 veces menos de plástico (4.000 micropartículas al año) que las que usan solo agua embotellada (90.000 micropartículas).

Los autores de la investigación señalan que, para una evaluación más precisa, se necesita mucha investigación adicional para determinar el nivel de contaminantes plásticos contenidos en los productos que constituyen la mayor parte de la dieta de los norteamericanos.

Pasos adelante
Algunos países ya comenzaron a luchar contra el plástico por vía de las legislaciones. Así, a partir de 2021, en la Unión Europea se prohibirán varios tipos de plástico desechable, incluidos utensilios y platos.

En CABA, desde el pasado 22 de mayo sólo se entregan sorbetes si el cliente los pide, y dentro de cinco meses ya no podrán entregarlos en ningún caso. Esta medida tomada frente a los sorbetes de plástico se desprende de la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos N° 1854. A nivel mundial Vancouver, Malibú, Miami, Nueva York, Galápagos, Hawaii, Escocia, y ciudades de la Unión Europea, son algunos de los lugares que ya implementaron esta medida exitosamente.

El 62% de la producción de plásticos son de un solo uso y entre ellos se encuentra el sorbete que demora entre 150 y 400 años en descomponerse y es el cuarto residuo más frecuente en playas y mares. Solamente en los patios de comidas de los shoppings de CABA se usan 2 millones de sorbetes por mes. Greenpeace afirma que hasta 12 millones de toneladas de plásticos terminan a la deriva en los océanos por año como pequeñas partículas dañinas llamadas microplásticos.

Este material es ingerido por un 60% de las tortugas y un 93% de las aves. A su vez en nuestro Río de la Plata y según fuentes del Gobierno de la Ciudad, los peces como el patí, surubí, carpa y pejerrey ya tienen en su aparato digestivo estas partículas sintéticas que dañan la fauna acuática y la cadena alimentaria.