La escritora, actriz y dramaturga cordobesa Camila Sosa Villada publicó su primera novela para contar la vida de un grupo de travestis en su doble cotidianidad, el día y la noche, la fiesta y la furia. Ante la pregunta de BAE Negocios de por qué hay pocas novelas donde las trans son protagonistas, ella responde: "¿A tí qué te parece? ¿por qué creés que las travestis sólo protagonizamos escándalos, noticias funestas, reclamos dolientes? ¿Por qué creés vos y los lectores que se nos ignora e invizibiliza con tanta saña y tesón? ¿Por qué se nos silenciaría?

—¿Cómo surgió la historia?
—La escribí y ya. No sé cómo sucede, a veces es una imagen, la punta de un texto o una frase que quedó dando vueltas y de repente me encuentro con el texto ya hasta el tuétano. Tenía escrita la historia de la tía Encarna y fui por donde me sugirió el libro y un poco también por lo que me pedía Juan, el editor.

—¿Es toda ficción?
—Nunca lo sabrán por mi boca. Yo colaboro con los misterios, con las ocultadoras. Eso de aclarar qué es o no ficción me parece antipoético.

—¿Cómo define la fiesta y la furia travesti?
—Mira, yo no tengo muchas definiciones sobre nada, apenas recuerdo cómo me llamo y a la clave de mi cajero automático la llevo escrita en un mail por las dudas me la olvide. La furia travesti, a mí, particularmente, me viene del rencor con que me alimenté año tras año, al ver cómo se me consideraba de una categoría humana inferior, como lo hacían los colonizadores europeos con nuestros indios, o los blancos con los negros. Sólo que indios y negros también tienen la posibilidad de considerarnos inferiores aun a ellos. La furia de ser muy pequeña, muy ingenua y leer de los adultos heterosexuales, de las adultas heterosexuales, el odio, la ignorancia, el absoluto deshumanismo con que edifican sus vidas sobre estos cuerpos que poco importan. Periodistas que creen que una entrevista se resuelve con un cuestionario que viene en un manual, para hablar de mí, como escritora y travesti, desde el peor lugar al que puede caerse que es el lugar común.
La fiesta travesti es la fiesta de haber vivido un cuerpo como se me cantó, de haberlo expuesto a la sensualidad, al peligro, a la noche, a los abrazos de mis amigas, a poder decirles en la cara su mentira de mundo. Qué fiesta es esa, ¿no lo creés así?

—¿Se aborda con preconceptos?
—No lo sé, no debería abordarse, sino vivirse. Cualquiera puede ser travesti si renuncia a ciertos pactos con la heteronormatividad, con el patriarcado, consigo mismx. Los prejuicios, que no sé si serán lo mismo que los preconceptos, vienen de una imaginación muy pobre, de un espíritu muy aburrido, de una inteligencia muy achanchada. Nada bueno puede venir de mentes como esas.

—¿Cuál es para usted el tema más importante de la novela?
La historia de la Tía Encarna y su deseo de ser madre.

—¿Por qué el titulo?
—Me gustó, lo pensé, me gustó y a Juan Forn le pareció que estaba muy bien. Como la Duras, yo también sé elegir buenos títulos para mis escritos.

—¿Qué le gustaría que le quede al lector después de terminar la novela?
—Nada, ni el libro mismo. Si le quedara algo del libro, la literatura podría capitalizarse, sumarse, aprehenderse como cualquier bien material. La gente hace muchas cosas ya con el fin de acumular. Prefiero que el libro quede en el plano de emociones innombrables y tengan que vivir con ellas.

—Escribe poesía, ensayo y novela. ¿En qué género se siente más cómoda?
—No lo sé, siempre he sido como una traficante, una mina que lleva y trae de un mundo al otro, una contrabandista. Por supuesto, absolutamente distraída, o tal vez concentrada en cosas que la mayoría de las personas no miran demasiado. Eso de los géneros, si lo pensamos de una manera ecuménica, jajaja, cada vez se queda con menos precisiones. Hago lo que hago, me siento cómoda haciéndolo sin pensar que en algún momento me van a decir: esto es novela, esto es teatro, esto es música, esto es danza, esto es literatura. La gente que anda catalogando tanto tampoco me parece muy inteligente y no me causa la más mínima curiosidad.

—¿Cuál es el rol de la literatura?
—Es algo que sucede, no sé si tiene un rol específico en las comunidades más que el de hacer el lenguaje. Hacer lenguaje desde todos los frentes es tal vez una de las pocas cosas que esta humanidad haga bien. Hacerlo, dibujarlo, bailarlo, gritarlo, cantarlo, escribirlo. Que las personas sepan que están haciéndolo y que puedan sentirse parte de un planeta, que no es poco.

Título: Las Malas
Autora: Camila Sosa Villada
Editorial: Tusquets
Páginas: 228
Precio: $689