A veces, la situación dramática que atraviesan pueblos enteros obligados a emigrar en condiciones extremas y sin países dispuestos a recibirlos para comenzar una nueva vida, se vuelven visibles. Los medios le otorgan amplia cobertura a lugares que parecen recónditos o con conflictos políticos, étnicos o religiosos sobre los cuales hay poca información.

La organización internacional humanitaria CARE se ocupó de presentar un nuevo informe destacando las diez crisis humanitarias menos mediáticas de 2017, denominado "Sufriendo en silencio". Eritrea, Burundi, Sudán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Malí, la cuenca del Lago Chad (Níger, Camerún, Chad), Vietnam, Perú y Corea del Norte, más allá del conflicto nuclear.

"Todos sabemos que una sola foto puede lograr centrar la atención mundial en un problema, pero las personas de los países que figuran en el informe de CARE están muy lejos de las cámaras y micrófonos de este mundo", declaró Laurie Lee, Secretaria General Interina de CARE Internacional. "Puede que estas crisis no hayan acaparado los titulares en los medios, pero eso no significa que podamos olvidarnos de ellas". Además, hay un vínculo directo entre la cobertura mediática y el dinero donado para ayuda humanitaria. 

Los medios juegan un papel vital para atraer la atención

"Los medios juegan un papel vital a la hora de atraer la atención del público hacia las crisis olvidadas y desatendidas", señaló Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. "A pesar de las trágicas consecuencias para las vidas de millones de personas afectadas por los conflictos y el desplazamiento, sigue habiendo una brecha entre las necesidades humanitarias y los fondos disponibles.

Las perspectivas para 2018 son desalentadoras, ya que falta voluntad política para resolver los conflictos y abordar las causas de raíz que los alimentan: falta de gobernanza, aumento del empobrecimiento, desigualdad y cambio climático. Los líderes políticos deben dar un paso al frente y asumir la responsabilidad para abordar las crisis olvidadas de hoy", añadió el Alto Comisionado. "Los países que figuran en esta lista son exactamente el tipo de lugares en los que centramos nuestra atención como agencia de noticias sin ánimo de lucro que informa sobre crisis humanitarias", dijo Heba Aly, directora de IRIN News. "Pero como señala este informe, este tipo de trabajo es difícil de financiar y cada vez más escaso. Es hora de que comencemos a reconocer que el periodismo de calidad sobre las crisis forma parte de la solución".

En 2018, muchas de estas trágicas situaciones continuarán empeorando. Las familias pobres seguirán afrontando grandes dificultades para sobrevivir, con cada vez menor capacidad para afrontar nuevos impactos, en un contexto en el que los conflictos que duran décadas, las personas afectadas han perdido sus medios de vida y han agotado sus recursos.

El Llamamiento Humanitario Global de la ONU para 2018 requiere 22.500 millones de dólares para ayudar a casi 91 de los 135 millones de personas con necesidades urgentes. La atención mediática puede ayudar a atraer el apoyo público hacia estas necesidades. Entre las recomendaciones recogidas en el informe figuran trabajar con periodistas freelance locales y ONG para hacerles llegar información y materiales actualizados, destinar fondos para la elaboración de informes en áreas remotas, así como que las ONG inviertan en comunicación en situaciones de emergencia.

De un infierno a otro

Además del activo papel de la Acnur, Aministía Internacional también trabaja en el tema. Y una de las últimas críticas estuvo dirigida al gobierno de Australia a quien acusó de "trasladar de un infierno a otro" a los refugiados recluidos en la isla de Manus, al norte de Papúa Nueva Guinea y exponerlos a la vulneración de sus derechos.

Exiliados de sus países, sufren el rechazo en las naciones de acogida

El Tribunal Supremo de Papúa declaró ilegal el año pasado el centro de Manus, que gestionaba Australia, y estableció su clausura para el 31 de octubre pasado. Gran parte de los internos se resistió al cierre de las instalaciones y, un mes después de la fecha impuesta por el tribunal, fueron desalojados a la fuerza por efectivos de la Policía y el Ejército. Los buscadores de asilo se encuentran ahora en un nuevo centro de acogida en la localidad de Lorengau, cuyos habitantes no han recibido de buen grado a los nuevos huéspedes. Kate Schuetze, investigadora de AI para el Pacífico, señaló que "los nuevos centros de la isla Manus no solamente son un riesgo a la seguridad, sino que también dejan a los que viven allí privados de servicios básicos". Schuetze encomienda al Gobierno australiano "terminar con esta política deliberada de crueldad y negligencia" y trasladar a los refugiados y solicitantes de asilo a Australia para brindarles la protección debida, como falta de atención médica para tratar problemas de salud mental, al estimar que un 88 por ciento de los recluidos sufre de depresión o síndrome post-traumático.

Muchos de los refugiados y solicitantes de asilo en Manus han huido de conflictos como los de Afganistán, Darfur, Pakistán, Somalia y Siria; otros han escapado de la discriminación, como las minorías rohinyá, en Birmania (Myanmar), o bidún, en la región del Golfo.

Un estudio sobre la opinión pública

Investigadores de la Universidad Caledonian de Glasgow (Escocia) analizarán cómo los políticos y los medios de comunicación moldean la opinión pública sobre los refugiados, tras la crisis migratoria en Europa. La investigación, que se denomina “Respond Project” (Proyecto de Respuesta), cuenta con tres más de 3,4 millones de euros y está financiada por la Unión Europea (UE) para analizar el impacto de la migración masiva a Europa, desencadenada por los conflictos bélicos en Siria, Irak y Afganistán. El objetivo es analizar cómo el lenguaje utilizado en los discursos políticos sobre inmigración, y la cobertura que hacen de ellos los medios de comunicación, tienen un determinado impacto en la percepción que tiene la población sobre los refugiados.

Los académicos escoceses estudiarán, junto a catorce universidades de toda Europa, Turquía, Líbano e Irak, las pautas que se siguen en los controles fronterizos, el proceso de migración y el de integración. Umut Korkut, uno de los responsables del proyecto, detalló que intentan evaluar “qué hablan los políticos en términos de integración europea, cómo atraen a su audiencia doméstica y qué tipo de ideas presentan al público”. Precisó, además, que los investigadores se concentrarán en “tres tipos de periódicos en cada país: conservador, liberal y de centro” para descifrar “cómo los discursos de los políticos se ponen en contexto”.