“El periodismo me dio muchas herramientas para investigar y para redactar. Escribí todos los días de manera profesional durante más de veinte años en grandes editoriales y esa experiencia la utilizo para escribir mis novelas”, cuanta a BAE Negocios Mariana Guarinoni, quien acaba de publicar Las Espías de Buenos Aires. 

—¿Cuánto hay de real y cuánto de ficción?
—En Las espías en Buenos Ayres toda la trama está basada en la historia tal como ocurrió. La mayoría de los hechos son reales. Es obvio que los diálogos son ficción, pero respeté la posibilidad de los encuentros. Por ejemplo, escribí que Anne Perichon y Mary Clarke se conocieron en Montevideo en 1797. Es real que ambas estaban en esa ciudad en esa fecha, después las dos se mudaron a Buenos Aires y volvieron a coincidir porque una era amante del marido de la otra. Nadie sabe lo que se dijeron al verse, eso es parte de mi imaginación, pero los encuentros ocurrieron. Respeto la Historia tanto como una investigación periodística: la realidad es inamovible.

—¿Cómo encontraste a estas mujeres tan particulares para la época, una espía y una ladrona?
—Desde hace muchos años tenía ganas de contar la vida de Anne Perichon. Cuando era chica vi la película Camila (la trágica historia de Camila O’Gorman) y el personaje de su abuela me llamó la atención. Hablaba de un exilio y de muchos secretos. Cuando empecé a investigar a Anne encontré datos que me convencieron de hacer una novela con su vida. Con el correr de la investigación me topé con los prostíbulos de su marido, Thomas O’Gorman, regenteados por una inglesa que después limpió su nombre al poner una fonda famosa. Empecé a investigar a Mary como un personaje secundario y su historia me conmovió. 

—¿Cómo definirías a cada una?
—Las dos tienen mucha fuerza para enfrentar la adversidad. Y a pesar de sus orígenes tan diferentes, una inglesa de la capital y una francesa de las colonias africanas, una pobre y una rica, una fugitiva solitaria y la otra con una gran familia, ambas debieron soportar muchas dificultades desde jóvenes y llegaron forzadas a un virreinato español. El matrimonio obligado, el destierro, el hambre, la prisión, la prostitución, el miedo, el espionaje para sobrevivir. Mary sufrió más pero tiene la fortaleza interior para sobreponerse siempre. Anne es un personaje más sombrío, que encuentra el sentido de su vida en el amor pero se lo arrebatan, por lo que su vida pasa a centrarse en la venganza.

—¿Una potenció a la otra?
—En parte sí. Es muy fuerte la relación entre ellas y va cambiando con el tiempo. Mary deseaba el amor que suponía que O’Gorman, su amante, reservaba para la esposa. Sentía que Anne era su rival pero nunca lo fue, porque no había amor en ese matrimonio. No es un triángulo amoroso sino una historia real de trampas, engaños y desamor. Hasta que ambas descubren el amor en otros personajes y nace la amistad.

—¿A cuál de las dos te costó más dejar?
—Me encariñé con las dos, pero mi historia favorita es la de Mary Clarke o Clara la inglesa. Cuando me tocaba escribir sobre ella disfrutaba cada línea. A pesar de todo lo que debió enfrentar logró salir adelante y se convirtió en una de las damas más influyentes de la sociedad porteña. Tuvo una vida increíble y fue un placer transformarla en novela. Siempre me cuesta dejar a los personajes, porque estuvimos juntos mucho tiempo. 

—¿Te llevo mucha investigación esta novela?
El proceso creativo y de investigación de todas mis novelas es de alrededor de un año. Con Las espías en Buenos Ayres también. Tuve mucho trabajo de búsqueda en archivos, como el AGN, donde encontré datos muy interesantes sobre La Perichona que no estaban en los libros de historia, como la existencia de una hija mujer, y eso me permitió jugar más con el personaje.

—¿Qué pasa cuando  el amor se cruza  en la historia?
Cuando el amor se cruza en la historia aparece la magia. En mis novelas siempre está presente el amor, porque creo que es una parte fundamental de la vida. No sólo el amor de pareja, sino el amor fraternal, el amor maternal,el amor filial, la amistad. Esos sentimientos mueven al ser humano desde siempre. 

—¿Por qué te parece que al género le va tan bien?
—Creo que parte del secreto es descubrir que las personas que conocemos por su acción en la historia tenían vida personal, sentimientos.  A mí como lectora me tienta saber cómo fue el romance de la Perichona y el virrey Liniers, que tuvo en vilo a todo el virreinato y permitió la reconquista de Buenos Aires. Porque ella no sólo fue espía de los ingleses, como la acusaron, sino que espió para Liniers y lo ayudó a conseguir el permiso de Beresford que fue fundamental para recuperar la ciudad. Muchas lectoras me agradecen por lo que aprenden sobre nuestro pasado con mis novelas.

—¿Cuándo  y por qué decidiste el paso de periodista a escritora?
—Cuando cumplí veinte años de carrera en el periodismo sentí que era una etapa cerrada. Fui directora editorial de revistas varios años y no me imaginaba seguir en lo mismo siempre. Fue un proceso lento para juntar toda la información sobre los primeros años de Buenos Aires, a comienzos de 1600, pero cuando lo tuve listo me animé: en un fin de semana arranqué con el primer capítulo y no paré más. Esa fue mi primera novela, Puerto prohibido.

¿La cuarentena te permite escribir más?
—No, porque esta situación me provoca una gran angustia y eso hace que me cueste concentrarme para escribir. No es fácil poner la cabeza en una trama en el pasado cuando el presente es complicado para todos y no tenemos idea de cómo va a ser el futuro. 

—¿Pensas en tomar otras pandemias para una novela?
—No. Me parece que es un tema demasiado reciente y doloroso para abordar en una novela, salvo que escribas terror. Ninguna distopía imaginó que íbamos a estar encerrados de esta manera a nivel mundial. Además, ya conté una cuarentena en mi novela Tierra de fugitivos, por la peste que asoló a Buenos Aires en 1621.

—¿Cuál es el rol de la literatura en la cuarentena?
—Entretener. Atrapar al lector para sacarlo de lo que nos pasa y llevarlo a vivir otra realidad. Las novelas ofrecen la posibilidad de escapar por un rato. Si mis historias logran aportar ese escape, donde se puede vivir a través de los personajes, sentir y sonreír junto a ellos, siento que mi misión está cumplida.

Las espías en Buenos Ayres         

EDICIONES B, 

Páginas: 288

Precio  $1199