Es la segunda vez que el escritor francés Ian Manook es entrevistado por BAE Negocios durante su visita a Buenos Aires, para presentar sus novelas pero también para ver a su hija que vive acá. La sensación es la misma que la primera, ocurrida hace dos años, la de un autor que disfruta de escribir, que se deja llevar por las historias sin padecerlas y al que parecería no costarle lograr las excelentes novelas que llegan con diferencia de meses a las librerías. Él se ríe ante el comentario, y dice que la clave es que empezó a escribir a los 65 años.

Su comisario Yeruldelgger en Mongolia regresa a sus investigaciones, pero habrá una tercera historia que ya está escrita, aunque aún no está publicada en castellano. Con una sonrisa empieza escuchar las preguntas que entiende perfectamente, pero las respuestas prefiere darlas en francés mientras su hija traduce.

-¿Por qué dice que en la novela hay que unir lo pertinente con lo inesperado?
-Es una receta que me dio un antiguo amigo. Era un cliente de la agencia de comunicación que yo tenía, y me dijo que para que una lección sea fuerte tiene que ser pertinente e inesperada. Si es sólo pertinente, es obvia; si es sólo inesperada, está fuera de tema. Las dos juntas son fuertes. Por ejemplo, si se tiene que publicitar India con una foto del Taj Mahal es pertinente pero es obvia. Si se toma un joven en skate frente al Taj Mahal es inesperado y pertinente. La foto se vuelve fuerte y toma sentido. Eso lo apliqué a la literatura. Es un receta que me sirve para todos los niveles de la vida, es una receta universal. En esta novela la parte común es el personaje del comisario que se parece a muchos personajes policiales norteamericanos, la construcción dramática es bastante clásica; el lado inesperado es Mongolia. Los dos juntos son más fuertes.

-¿Este personaje se termina con esta triología?
Sí. Ya escribí otra trilogía islandesa. Uno de los libros ya está publicado y el otro lo estoy escribiendo acá en Buenos Aires. También estoy con una trilogía norteamericana. Creo que voy a adoptar el ritmo trilogía. Además estoy escribiendo una saga armenia. Escribí ya una novela que trascurre en Brasil. Empecé muy tarde a escribir, tengo que ir muy rápido (risas).

-¿Cómo hace para que no se le mezclen los personajes y las historias?
-Nunca se me mezclan. Paso de una historia a otra. Pienso en la armenia, por ejemplo, escribo, y luego descanso y se enriquece la islandesa. La gran suerte que tengo es poder escribir en cualquier lugar, en medio de una fiesta, en avión, en un bar, alguien me puede pedir algo; lo hago y vuelvo a la historia sin problemas.

-No parece tener padecimiento al escribir...
-En una de las primeras ferias a las que asistí escuchaba cómo los otros autores hablaban del dolor, de lo duro de documentarse, de lo difícil del paso a la fase de escritura; y así todo terrible. Cuando llegó mi turno, dije: "Disfruto mucho escribiendo, nunca es un problema, no tengo angustia de la página blanca; más bien de la página negra, porque escribo demasiado". No tengo ningún problema para escribir. Vuelvo a la cuestión de la edad. No tenés la angustia del oficio. Cuando tenés un éxito a los 40 años te haces preguntas existenciales terribles. ¿Dejo mi trabajo para dedicarme a la escritura únicamente?, ¿si tengo éxito ahora, soy capaz de sostenerlo?, ¿podré mantener a mi familia? Pero cuando arrancas a los 65 años la vida está hecha, la familia establecida, lo que queda es el placer.

-¿Estaba previsto que fuera una trilogía? Porque parece trabajar sin plan.
-No estaba previsto. Cuando se publicó el primero, empecé a tener la idea del tercero. El final del segundo era bastante triste, el comisario es un símbolo de Mongolia, y yo tenía una visión triste del futuro de ese país. El libro se publicó, tuvo éxito y me di cuenta de que me encariñé con el personaje. Los dos primeros libros fueron para los lectores, el tercero está escrito para el comisario Yeruldelgger, es más luminoso. Es más honesto para los lectores; son tres libros y ahí se termina, y no dejarlos pensando que va a haber un cuarto o un quinto. Prefiero hacer otras trilogias, otro ejercicio de escritura.

-¿Cómo se organiza para escribir, son varias las historias que se cruzan?
-Escribo sin planes. A veces empiezo por una frase. Descubro las acciones y personajes al mismo ritmo que el lector. Cuando avanzo y me pierdo, se que al lector también le va pasar y vuelvo a escribir. Ayer estaba escribiendo y no sé por qué introduje a una periodista, que empezó a tener profundidad, un pasado, una cierta tristeza. Me sorprendió verla aparecer abajo de mi pluma. Pero sé que esta noche la tengo que matar.

-¿Por qué Mongolia?
-Tenía los recursos de los viajes que hice. El primero de los libros tiene que ver con la explotación minera; el segundo, con el tráfico humano y de mercancía, y el tercero con el agua. Todo lo que está en el libro son cosas que sé, que leí o de las que fui testigo en el viaje.

Título: Yeruldelgger, Tiempos Salvajes
Autor: Ian Manook
Precio: $725
Editorial: Salamandra
Páginas: 468