En plena semana de celebraciones por el Día de los muertos, la imagen de “La calavera catrina”, una zincografía de 1912 del artista José Guadalupe Posada, decora las paredes del segundo piso y la fachada del Malba, invitando a una muestra monumental que el museo de Arte Latinoamericano estaba esperando hace tiempo.

Con trabajos de artistas como Miguel Covarrubias, Saturnino Herrán, María Izquierdo, Agustín Lazo, José Clemente Orozco, Antonio Ruiz “El Corcito”, Remedios Varo, Ángel Zárraga, y los grandes nombres como Frida Kahlo, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, entre muchos otros, se inauguró ayer la exposición “México moderno, Vanguardia y Revolución”, un panorama sobre el desarrollo de las propuestas estéticas que se plasmaron allí durante la primera mitad del siglo XX. “Era una asignatura pendiente que el MALBA le debía al público”, explicó Eduardo Costantini durante la presentación, que además coincide con la reciente remodelación del nivel 0 y las áreas públicas del museo.

Incluye muchas obras provenientes del Museo Nacional de Arte de México / INBA (MUNAL), piezas de coleccionistas particulares de México y Estados Unidos así como del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), que por primera vez presta a una institución latinoamericana el dibujo de Diego Rivera “Man at the Crossroads” (1932) y la pintura de Frida Kahlo “Fulang-Chang y yo” (1937), una de las más célebres de la artista. La muestra despliega las formas que tuvo el arte mexicano para encontrar su propia identidad. Está organizada en cuatro módulos: la “Modernidad cosmopolita”, la “Revolución social”, la “Cultura popular” y las “Experiencias surrealistas”. Se presentan obras de los maestros del muralismo, los estridentistas, los Contemporáneos, artistas independientes o solitarios, las primeras mujeres partícipes de estos movimientos que pueden considerarse protofeministas y los diferentes surrealismos.

Los viajes de artistas a Europa y cómo reelaboraban con identidad propia las tendencias que allá circulaban, el gusto por lo macacro y la muerte, los paisajes, las distintas perspectivas sobre la revolución, el progreso, el surgimiento de la burguesía, el rol de la mujer, la problemática social, la cultura popular, las máscaras y los colores y trajes típicos de las diferentes regiones son algunos de los muchos elementos que cobran fuerza a lo largo de las etapas. Se indaga además en los cruces y el diálogo que tuvieron los artistas con Argentina.

Imperdibles
Entre las obras que se destacan se puede ver “La aurora de Mé- xico”, “Retrato de María Asúnsolo” y “Accidente en la mina”, de Siqueiros; las célebres pinturas cubistas de Diego Rivera “Paisaje zapatista” y “Retrato de Martín Luis Guzmán”, la“Vendedora de Alcatraces”, la monumental ”Río Juchitán”, piezas de Orozco como “El desmembrado (cádaver)” y “Cabeza flechada”; El sueño de la Malinche de El Corcito y La Bailarina desnuda de Ángel Zárraga.

Se incluye además la impactante pintura de Diego Rivera “Baile en Tehuantepec” (1928), una de las más importantes creaciones del artista, claro referente de la tradición cultural mexicana de raíces indigenistas, que fue adquirida por Eduardo F. Costantini en 2016 y que vuelve a exhibirse en América Latina después de treinta años.

En el salón que alberga las obras surrealistas -donde hay una fuerte presencia de artistas mujeres, varias de ellas inmigrantes de Europa como Leonora Carrington o remedios Varoestá expuesto el mencionado autoretrato de Frida Kahlo donde se la ve con un mono. Luego de 1939 agregó un marco y un espejo artesanal oaxaqueño, que se colocan junto a la pintura. Según explicó Victoria Giraudo, Jefa de Curaduría de Malba, durante un recorrido de prensa, Frida tenía una obsesión con los espejos y le regaló esta obra a una amiga porque quería que su amiga, al colocarse frente al espejo, se viera al lado de ella. “Invita al espectador a completar la obra, algo propio del arte contemporáneo”, dice.

Frida decía que no era surrealista sino que pintaba su propia realidad. En esa línea, los curadores mencionan una frase de André Breton, padre de ese movimiento, quien en 1938 diría: “No intentes entendeer a México desde la razón, tendrás más suerte desde lo absurdo, México es el país más surrealista del mundo”.

Junto con la exposición, Malba editó un catálogo bilingüe, que sirve de contexto conceptual al proyecto y presenta un registro fotográfico de todas las obras representadas.

  • Homenaje y visita guiada

En coincidencia con la muestra, desde ayer y hasta mañana, que es la Noche de los Museos, habrá un altar en la explanada para que los visitantes puedan rendir homenaje a los muertos.

Además se realizarán charlas y cursos, entre ellos uno a cargo de Leandro Pinkler sobre “Las enseñanzas esotéricas de G.I. Gurdjieff”.

La exposición podrá visitarse hasta el 19 de febrero. Hay visitas guiadas los jueves, viernes y domingos a las 17.