Entre las películas de 1936 que le gustaron muchos ("son absolutamente buenas", escribió) a Jorge Luis Borges figura El Delator, que le dio uno de sus múltiples Oscar en la dirección a John Ford (que nunca, lean bien, ganó ese premio por un western). Este drama social ambientado en Irlanda durante los años veinte, en pleno alzamiento contra los británicos, cuenta la historia de un pobre tipo al que expulsan del IRA. "Pobre" en más de un sentido, además: alcohólico y bruto, termina en la situación de delatar a uno de sus antiguos compañeros. Es cierto que es una "película política", pero Borges, que escribió mucho sobre el tema del traidor y del héroe (incluso sobre traidores y héroes en esta Irlanda particular) habrá visto en ella algo más universal: un dilema moral eterno sobre la lealtad y la delación. El trabajo de Victor McLaglen (premiado con otro Oscar, de paso) es maravilloso. En Qubit.TV.

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