Ahora que se estrenó la fotocopia 3D hiperreal de El Rey León, muchas personas recordaron que la película original tenía enormes coincidencias con una serie animada japonesa que se llamó en la Argentina Kimba, el león blanco, y que después fue seguida por Leo, el León. Ambas series fueron creadas por el padre del animé y el manga japonés, Osamu Tezuka, el "dios" de estos géneros. Lo de "dios" es más o menos literal: cuando alguien se destaca muchísimo en una actividad o la personifica absolutamente (perdón, es más complejo que esto, pero para que se entienda porque es una religión sumamente difísil), se transforma para el shinto -la experiencia espiritual propia del Japón- en su Kami, más o menos el "dios" de esa actividad, o más bien su espíritu. Tezuka inventó prácticamente todo lo que es un arte típicamente japonés desde la década de los años 50, cuando después de la miseria de la Segunda Guerra Mundial y gracias a los capitales americanos, ese país vivió el "milagro" del renacimiento de la industria, especialmente empujada por la electrónica y las nuevas tecnologías.

Entonces Japón empezó a tener publicaciones para chicos, un poco siguiendo el modelo de lo que llegaba de los Estados Unidos, cuyas bases ocupaban el país. Pero interpretaron todo desde sus propias tradiciones y su propia ideología. Algo capital en esto, que va a permitir que entendamos su obra, es que en Japón es crucial la idea del equilibrio entre lo que el hombre hace y la Naturaleza. Cuando ese equilibrio se rompe, sobrevienen las catástrofes. Pero todo lo que el hombre inventa tiene, también, parte en la red universal de conciencia que sostiene el todo. Piensen en la "Fuerza" de Star Wars, concepto "sacado" directamente de aquí -la primera Star Wars, amigos, se parece muchísimo al clásico de aventuras japonés La fortaleza escondida, de Akira Kurosawa. Por eso es que lo artificial puede tener conciencia y preguntarse por su lugar en el mundo, como pasa en Evangelion, Ghost in de Shell, Akira o Alita. Todos personajes y universos hijos de Astroboy.

Astroboy fue la primera historieta -"manga" es eso, relato dibujado- de éxito y fue creación de Tezuka. El hombre siempre admitió que su influencia estilística base fue Disney, de quien era admirador. De allí los ojos grandes. Fue también Astroboy (en japonés, Tetsuwan Atom) la primera serie animada para la TV japonesa. Pero como no había mucho dinero, se animaba a 12 cuadros por segundo -no a 24- y se usaban muchos planos fijos (algo que deriva de cierto arte japonés como el grabado o el teatro No, hecho de pequeños gestos). Astroboy es la historia de un científico que pierde a su hijo en un accidente y crea un robot para reemplazarlo. Pero el robot no crece, el científico lo vende a un circo donde los robots se destrozan, y Astroboy se salva por ser además superpoderoso. Lo ayuda un científico bueno, el doctor Elephant, que lucha porque los robots sean reconocidos como seres con derechos. Esto es paralelo a la lucha por los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos. La serie tiene un estilo humorístico, dinámica y dramas de la ciencia ficción dura (que Tezuka ya había trabajado en novelas gráficas) y recuerda a Pinocho. Sí, es una de las fuentes de inspiración de Inteligencia Artificial. Y fue un éxito en todo el mundo.

Eso lo llevó a trasladar a la TV otro éxito suyo del manga, Jungel Taitei, ni más ni menos que Kimba. Kimba es un león blanco cachorro que pierde a su padre, protege su territorio de cazadores y de hienas invasoras, tiene como amigos a otra leona, un mandril, un ciervo y un loro (los últimos personajes cómicos) y luego crece en una serie-secuela que aquí se llamó Leo, el león (Kimba adulto). Fue la primera serie animada japonesa en colores y, como Astroboy, se vio en todo el mundo. Es la base del pensamiento ecologista de Tezuka, que inspiraría después a Hayao Miyazaki. Si es curioso, no podemos recomendarle buscar en sitios non sanctos copias de Jungle Emperor Leo, con planos calcados en el filme de Disney y que, bueno, solo se vio en Japón.

Las dos series se encuentran con facilidad en YouTube, Dailimotion y Vimeo, tanto en inglés como en castellano. Pero hay más. A principios del presente siglo, el animador Rintaro tomó una novela gráfica de Tezuka, Metrópolis (inspirada en la gran película de Fritz Lang, pero solo en parte) y realizó un gran largometraje con ese nombre que aquí se editó en video. Es épico, y narra el insólito amor entre un chico y una chica de trece años en una ciudad ultra tecnológica con un dictador terrible; la nena es, de hecho, un robot y un arma, pero no lo sabe. Una secuencia del final con música de Ray Charles es pura emoción. Se encuentra en varias plataformas.

Hay otro trabajo de Tezuka como animador que es más secreto: sus cortos experimentales, todos en YouTube, Vimeo o Dailimotion. Broken Down Film es una joya del humor, la parodia de una película muda de cowboys que se "rompe" y genera una serie de gags a partir de cómo los personajes tienen que lidiar con el fílmico en mal estado. Tales of the Street Corner narra la relación entre un montón de afiches en una esquina, y también entre una niña y su juguete, con un clima melancólico y con mensaje antibélico, bellísimo en el uso de volúmenes fijos en color y premiado internacionalmente. Jumping, una de las últimas cosas que hizo, de 1984 -falleció de cáncer de estómago en 1989- es la historia de cómo rebota una pelota: la cámara es la pelota y da la vuelta al mundo, recorriendo lugares muy cómicos y muy terribles. O The Green Cat, donde un gatito hermoso y verde es, en realidad, un peligroso invasor extraterrestre. La obra de Tezuka combina un estilo caricaturesco con humor a veces irónico y épica, y nunca fue igualado aunque inspiró todo relato dibujado en Japón. Un maestro y un nombre clave en la cultura popular de todo el mundo.

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