Cumplidos 31 meses de los 48 que corresponden al Gobierno de Cambiemos, la estadística económica y laboral confirma que "pasaron cosas" y no de las mejores respecto del objetivo del oficialismo para consagrar empleo registrado y digno. Hay una conclusión y un denominador común en los diferentes frentes de organizaciones sindicales: "Ninguna reforma laboral alcanzará para recuperrar puestos de trabajo en lo inmediato" aún cuando esas modificaciones ya se definieron desde las decisiones económicas y el regreso al Fondo Monetario, que no cambió "es el mismo", según rezan profesionales que asesoran a los gremios.

La desocupación por goteo y en torrente continuo castiga, por dar un sólo ejemplo, a la industria de manufacturas con la certeza de que lo peor todavía no pasó. Simétricos registros en tobogán deterioran los sueldos y el poder adquisitivo, aún con la reapertura de paritarias en versión de manta corta en medio de la recesión tan temida.

Son algunas de las conclusiones que ofreció un informe de la Fundación Germán Abdala, foro abocado al estudio e investigación del estado, las políticas públicas y las relaciones del trabajo articulado desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de la Capital Federal.

"Los datos del mercado de trabajo muestran una marcada desaceleración en la creación de empleo privado y registrado en los últimos seis años", con lo cual también atraviesa la consabida grieta entre kirchnerismo y Cambiemos. Pero desde de la FGA remarcan que es de mínimo curioso que el Gobierno que resalta en forma constante que el país no crece en 6 años,"no vincule la dinámica de empleo con el desempeño de la actividad económica.

"La lógica argumental del Ejecutivo no considera un marco regulatorio que no tuvo mayores cambios, y en todo caso esas modificaciones fueron en la dirección de ampliar derechos para los trabajadores/ras, donde el empleo tuvo un crecimiento acelerado hasta 2012".

Demás está reseñar que en el escenario del país tuvieron injerencia e impacto pleno fluctuaciones del escenario mundial. En la propuesta de pensar cómo arribamos a estas jornadas con fortísimo incremento de pérdida de trabajo, crecimiento de monotributismo e industrias nacionales sobre la lona, desde el Fundación invitan a pensar en voz alta. "La pregunta no formulada por el Gobierno y que exige una respuesta urgente es por qué el marco jurídico que no fue obstáculo para la creación de puestos de trabajo ahora si se estaría solidificando como una muralla".

Contrarreforma

No es secreto que para el oficialismo la postergada modificación a la legislación laboral, convenios y reducción del universo sindical argentino como carriles rápidos hacia la generación de puestos de labor genuinos. Mes a mes, los funcionarios del ministerio de Trabajo revelan la necesidad de la reforma laboral que venía "de mil amores" con parte de la CGT pero a la cual Hugo y Pablo Moyano y asociaciados le aplicaron un freno hidráulico. Uno de las herramientas de la reforma aplicada al campo de trabajo es la reducción de aportes y contribuciones. Para la Fundación Germán Abdala, "esa dinámica no mostró eficacia" y apuntan al pacto federal para empleo, producción y crecimiento de 1993. "Allí una hubo una serie de rebajas en las contribuciones patronales que prosigueron hasta 2001. La contracara fue que el desempleo siempre se mantuvo en alza, 6,5% en 1991 a 10% en 1994 y no regresó al registro de un dígito. Todo lo contrario llegó al 19,7% al final de la convertibilidad.

Ni siquiera los regímenes especiales de formación y pasantía lograron reanimación. Como tuvo lugar en los 90 los distintos tipos de contratos promovidos pudieron sustituir a los contratos por tiempo indeterminado. El período de trabajo en formato de prueba sólo contribuyó a elevar la rotación de los trabajadores y trabajadoras registrados. "Más que un recurso para certificar idoneidad o inducir a su capacitación son una forma bajar el costo de mano de obra", consignan.

Aportan además a una baja sensible de los salarios de quienes se desempeñan bajo la normativa de ley, con franjas etáreas en alto riesgo de acceder a "retiros involuntarios".

Desde 2016 a la fecha la recuperación de trabajo por parte de quienes configuran un "amplio universo de desocupados, en crecimiento", cotiza en milésimas de milésimas. Mucho más que un síntoma.