A tono con los cambios a la hora de comercializar alimentos, el Mercado Central busca ordenar su actividad con el objetivo de convertirse en el principal polo frutihortícola y logístico de la Argentina. Una meta que le permitirá a la larga atraer inversiones al país. Pero también empieza a ser un gran centro de compras minoristas. Motivado por la actual situación económica miles de personas se vuelcan a la compra de productos de primera necesidad, los cuales mantiene una importante diferencia de precios respecto de la que se ve en los barrios.

—¿Con qué mercado se encontró el Gobierno?
—Se encontró con un mercado muy deteriorado donde la parte de la infraestructura era lo mas visible, con instalaciones dañadas y sin seguridad. Eso había llevado a que las relaciones entre los distintos integrantes de la comunidad era el de un sálvese quien pueda. En pocas palabras, los operadores, cooperativas, changarines y compradores, hacían lo suyo.

—¿Cómo se está ordenado esa situación?
—Una tiene que ver con tener las cosas claras. Es decir reglas que se tienen que cumplir. Un ejemplo de eso es empezar a poner horarios de funcionamiento. Eso ayuda al ordenamiento de las relaciones. Segundo, tener un diálogo permanente con las distintas unidades. Hemos ya recibido a las cámaras, operadores y cooperativas. Faltan dos grupos mas que son invisibles para el mercado: compradores y changarines.

—¿Hay mafias en el mercado?
—Me parece que hay determinadas comunidades que tienen ciertos espacios de poder. Pero a la fecha las reglas que hemos planteado van a tener que ser cumplidas por todos.

—¿En qué instancia están las obras que arrancaron en 2016?
—Con una inversión de $300 millones hay obras que están finalizadas y otras empezadas, y que son las que vamos a seguir hasta el 2019. Hasta el momento se asfaltaron muchas calles en especial la de Av. Carrillo que es el ingreso de los mayoristas. También se cambio la cartelería, se mejoró la señalización, se iluminó la parte externa y también de los sectores de transacción. Todo esto mejora la relación con los barrios adyacentes porque incluso se ha colocado nuevas paradas de colectivos.

—En lo que respecta la operatividad, ¿habrá cambios?
—Sí, el mercado se va a cerrar los fines de semana con horarios determinados y a fines de enero va a tener horarios de funcionamiento, descarga, ventas y limpieza. Esto es parte de las inversiones que tiene entre otras la de instalar fibra óptica con el objetivo de dar servicio a las oficinas de la Coorporación con el centro de naves sin necesidad de que éstas tengan que venir hasta el área central. El mismo tiene un presupuesto de $6, 5 millones.

—¿Cómo está la actividad en general?
—El mercado está inserto en la crisis general de la economía argentina, es decir que no escapa a la realidad. En esa situación se sigue manteniendo con un nivel de actividad razonable y buena.

—¿Los costos se han trasladado a los operadores?
—La situación de los operadores es la misma que tenemos todos los argentinos mas allá que nosotros hemos sostenido en general las tarifas como son las de electricidad. En lo que refiere al canon que se paga por operar, éste se ha mantenido estable en el último tiempo.

—La crisis hizo que más gente se vuelque al mercado central
—Sí. Hoy estamos recibiendo muchísima gente. Tenemos dos ferias y dentro de las inversiones que tenemos, una es poner en valor la minorista. Entendemos que es el lugar de abastecimiento de muchas personas que vienen de distintos barrios. Si bien estamos evaluando las cifras de visitantes, estimamos que unas 3.000 personas pasan por día por esta plaza.

Facturación en alza

—¿Cómo cierra el consumo?
—Dentro de la actual retracción, el consumo está muy estable.

—Pero hay cifras que dicen lo contrario
—No coincidimos con las cifras que se vienen difundiendo. No tienen análisis numéricos. Es mas una sensación.

—¿Qué números manejan ustedes?
—En noviembre la facturación creció un 20% en relación a hace un año. Respecto del volumen la mejora fue del 3 por ciento.

—¿No es bajo ese volumen?
—Eso tiene que ver con la estacionalidad y los años de producción. Cuando se mide volumen, eso pesa mucho a la hora de tener una caída. Sin embargo, esperamos un mes récord en diciembre