Para la mayor parte del negocio cinematográfico, la cita canadiense es una de las más importantes más allá de la calidad y cantidad de su selección. Además de ser el lugar donde Hollywood testea sus "películas de prestigio", que luego protagonizarán las campañas rumbo a los premios grandes que culminan en el Oscar, se trata de ver también cuál es el potencial comercial más allá de la exhibición en salas, que virtualmente se ha convertido en una forma de lanzar productos cuyo auténtica vida aparecerá, globalmente, por la vía digital. Los premios son un test de popularidad y, también, una manera de ubicar esas películas en el mapa audiovisual, lo que en términos exclusivamente de marketing implica darles un valor de mercado. El criterio ecuménico y el perfil "festival de festivales" de Toronto -es decir, mostrar lo mejor de las muestras que han ocurrido en el año, una especie de resumen- le permiten ser uno de los encuentros comerciales más importantes de la temporada sin tener que declamarlo.

El punto es simple: en estos momentos, las películas que carecen de un potencial "espectacular" para las salas grandes tienen dificultades para encontrar medios de exhibición más allá de sus países de origen. Como sabemos, el espectro digital (OTT o no) tiene una disponibilidad mayúscula de espacio para programar y lo que requiere son contenidos. El dato curioso consiste en que la mayoría de las películas que se producen hoy tienen una vida mucho más extendida en ese campo que en otros. Basta ver cómo la plataforma nacional Cine.Ar, que cuenta con más de un millón de suscriptores -muchos de ellos pagan realmente por contenidos- supera en dinamismo al comportamiento de las salas. No es un fenómeno local: sucede prácticamente en todo el mundo. Incluso en el mercado con mayor crecimiento, China, la suma de pantallas queda para el gran espectáculo (en general local), mientras que el espectro digital absorbe gran parte del cine del mundo y local que no tiene ese atractivo tecnológico extra. El rol de Toronto en este panorama es capital: permite ver primero cuál es la potencial carrera en salas de las películas de mayor prestigio (nombres, presupuestos, temas, capacidad de marketing, etcétera) y, luego, las lanza al mercado de la compra y venta en plataformas digitales de todo tipo. Toronto es el futuro.