La política de tipos de interés bajos y negativos que desde hace cinco años lleva adelante el Banco Central Europeo (BCE) ya genera preocupación en los bancos de la eurozona, que temen que el precio del dinero vuelva a bajar, lo que podría afectar su rentabilidad y perjudicar a los ahorristas.

El BCE decide la política monetaria de los 19 países de la zona euro, al fijar el nivel de los tipos de interés llamados "oficiales", los que a su vez influyen tanto en el costo del crédito que ofrecen los bancos omo en la rentabilidad del ahorro.

Desde marzo de 2016, la entidad monetaria bajó su principal tipo oficial al 0%, lo que permite a los bancos tomar dinero prestado gratuitamente por una semana.

Además, desde el verano de 2014, los bancos tienen que pagar al depositar su exceso de liquidez a corto plazo en el BCE. Esa tasa, llamada "de depósitos" sanciona a los bancos en la actualidad obligándolos a pagar el 0,40%.

Esos tipos de interés constituyen así una herramienta crucial: al incentivar el bajo costo del crédito y obligando a los bancos a pagar cuando almacenan el dinero en lugar de prestarlo, el banco central pretende estimular la actividad económica.

El problema es que "desde que instauramos esa tasa negativa en los depósitos, esto le cuesta caro a los bancos", dijo a la agencia AFP Eric Dor, director de estudios económicos en el IESEG Management School.

"Calculamos que, al tipo actual sobre los excedentes de liquidez, esto le cuesta unos 7.500 millones de euros anuales a los bancos de la eurozona", apunta Dor.

Más generalmente, esta política afecta directamente a la rentabilidad de los bancos en su actividad de préstamo, al reducir cada vez más el margen entre el tipo de interés al que los bancos prestan y el que pagan cuando se refinancian.

Mientras tanto, los ahorristas que pusieron su dinero en inversiones financieras parecen ser los perdedores, pues la rentabilidad de muchos productos de ahorro bajó a la vez que lo hicieron los tipos. Este es un asunto especialmente sensible en Alemania, donde muchos jubilados contaban con sus ahorros.

Los tipos negativos hacen que las inversiones financieras seguras dejen de ser atractivas, e "inducen a asumir riesgos excesivos, tanto a particulares como a fondos de inversión, que buscan rentabilidad a toda costa y que se vuelven hacia productos más riesgosos, es un peligro", señala el economista Eric Dor.