El embajador de Chile en Buenos Aires, Sergio Urrejola, recibe a BAE Negocios en la sede diplomática del país trasandino, ubicada en Tagle y Libertador. Se trata de la primera entrevista que concede a un diario local, tras asumir en el puesto a mediados de año, luego del regreso de Sebastián Piñera a la presidencia.

Urrejola viene de participar de un encuentro en la Facultad de Derecho dedicado al arbitraje comercial, un mecanismo para resolver controversias entre empresas que del otro lado de la cordillera ya lleva más de 25 años y, según cuenta, ha sido todo un éxito. Entre las razones que enumera, está la garantía que por ejemplo le representa a los inversores extranjeros, ya que no depende de la Justicia tradicional y se resuelve en la mayoría de los casos en menos de un año.

–¿Cómo explicaría los arbitrajes comerciales a alguien de un país que no lo tiene, como es el caso de la Argentina?
–Los arbitrajes comerciales son una forma de resolver conflictos en diversas esferas, van desde el comercio a la construcción. Es una forma rápida, tiene una serie de ventajas por su credibilidad, transparencia y el trabajo del árbitro. En estos 25 años que se viene aplicando en Chile ha dado muy buenos resultados.

Hay que dejar claro que el arbitraje comercial no compite con el poder judicial, que históricamente han tenido el apoyo de los tribunales, y los acuerdos han sido fáciles de cumplir.

Es que a diferencia de lo que ocurre en la justicia ordinaria, en los tribunales de arbitraje las partes tienen que obedecer lo que resuelva el árbitro.

–¿En qué casos suele utilizarse?
–En general se utiliza cuando hay un contrato entre partes y falló algo en ese contrato. Los involucrados quieren resolverlo de manera eficiente, sin publicidad, y así se pueden mantener las relaciones comerciales.

Hay que aclarar que esto no es un paso previo a ir a la justicia sino que, justamente, se utiliza para evitar ir a los tribunales ordinarios, pero que tiene la misma fuerza.

–¿Y abarca conflictos no sólo entre empresas del país sino también extranjeras?
–Pueden ser desavenencias de cualquier tipo, entre empresas chilenas o una empresa extranjera con una chilena. El tribunal constituido por la cámara de comercio se rige por ley internacional. De esta manera se ha logrado también la confianza de empresas extranjeras porque saben que los árbitros son honorables y hacen un trabajo justo.

–¿Y podría aplicarse en la Argentina?
–Si la Argentina quisiera, tendría que tener paciencia. En la región, lo ha aplicado Colombia y hemos tenido bastante contacto en Brasil para empezar a implementarlo en San Pablo.

Para la inversión este es un tema muy importante. Todas las inversiones que se hacen en Chile respecto a concesiones de caminos, hospitales, etc., están sometidos a un panel que hace de árbitro, que le da certeza jurídica porque hay un lugar seguro al cual recurrir. Los inversores saben que va a ser un ámbito confiable.

Lo que ocurre es que si el inversionista no tiene dónde resolver su conflicto, no va a querer trabajar si queda sujeto a un tribunal donde va a realizarse la inversión. Tiene todo el derecho a tener el beneficio de la duda.

–¿Qué tan extendido está el uso de los tribunales de arbitraje comercial en Chile?
–Te diría que es el 80% se somete a las reglas procesales de la cámara de Comercio. Eso te permite que en menos de un año tengas un fallo, y no hay recurso de apelación, no se puede seguir en una cámara federal.

Esta experiencia ha funcionado desde la promesa de compraventa de un inmueble como para algún contrato gigantesco de Codelco o alguna empresa grande, incluso de otro país. Te garantiza, constancia, seriedad, y un buen prestigio.