Cuando hablamos de recursos debemos recordar que existen tres tipos: los humanos, los físicos-tecnológicos y los financieros. Las pymes, en la actualidad, ya sea en la pandemia o en la post pandemia, suelen enfrentarse a momentos de crisis derivados de estas variables, lo que hace fundamental identificar las oportunidades para sortearlos correctamente.

Las crisis en las pymes pueden ocurrir por una caída de la demanda o de la oferta de un insumo básico, mientras que se mantienen los costos y gastos; o cuando aparece una oportunidad, con un crecimiento del mercado y la empresa no tiene recursos suficientes para afrontarla, disminuyendo su poder de acción. Para gestionar estas situaciones, la formación de un equipo con creatividad y resiliencia se presenta como una pieza clave.

En primer lugar, es importante efectuar un diagnóstico integral para poder identificar la escasez y combatirla con estrategias que faciliten la efectividad. Si la escasez apunta a los recursos humanos, será necesario realizar una labor intensa con los colaboradores actuales: invertir en su capacitación, adquirir nuevos talentos, alentar un plan de sucesión, etcétera. Si la falencia es tecnológica, la capacitación, el mirar hacia afuera, el no encerrarse, el hacer un benchmaking, serán acciones necesarias para elegir la herramienta adecuada.

Las opciones señaladas de estos dos recursos apuntan a cómo enfrentar oportunidades de desarrollo de las pymes. El otro recurso fundamental para las crisis de operación o para las oportunidades de crecimiento es el financiero, y llevará a generar un análisis del origen del dinero. El dinero va a provenir, en primer lugar, de un análisis minucioso del ciclo operativo y de los activos que se utilizan para los procesos. Esto significa revisar el working capital o fondo de maniobra y el activo fijo, así como también apuntar a bajar la financiación a los clientes, dándole prioridad a las operaciones más líquidas, sin desposicionar la imagen de las marcas y revisando permanentemente la relación entre precios y costos, punto de equilibrio financiero. Deshacerse de activos fijos que no aporten ingresos también suele ser una tarea indeseable pero necesaria. Para lograr esto, es importante efectuar un buen diagnóstico de situación.

Otra acción importante es realizar una reingeniería de procesos y costos y eliminar o postergar aquellos que no sean imprescindibles para la operación. Además, siempre es sustancial buscar financiación de terceros y evaluar que la tasa de interés permita un apalancamiento positivo para luego poder cancelar los intereses. Dentro de la estrategia de financiación es vital revisar el aporte accionario de los socios o miembros de la familia, ya que posiblemente alguno quiera sumar y tener otro nivel de participación. De la misma manera, incorporar nuevos socios, ya sea que aporten dinero o, en más de una oportunidad, contribuyan con tecnología.

Normalmente las acciones que demandan más recursos en Argentina se concentran en los humanos, ya que en nuestro país la legislación laboral dificulta las reestructuraciones o los procesos de automatización. También la normativa impositiva es elevada, y eso aleja las ideas de crecimiento porque dificulta el retorno.

Todo esto se une a una falta de permanencia en el tiempo de las reglas de juego. La relación rentabilidad-riesgo es compleja. La inversión en tecnología importada es hoy otro gran desafío. Todo esto está muy vigente en los casos de pymes de tipo familiar, transitando por segunda, tercera o más generaciones, en donde el planeamiento de la compañía debe ser conversado y consensuado con los familiares-accionistas involucrados para evitar conflictos que pueden ser muy dolorosos y costosos a largo plazo.

El tiempo en una empresa, en una organización y en una familia empresaria tiene constantes batallas que pueden ser ganadas o no, lo importante es ser positivos y pacientes para poder acceder finalmente al éxito.

* Coordinador del Programa en Alta Dirección para Pymes y Empresas Familiares de la Escuela de Innovación del ITBA