Cine

A veinte años del nuevo cine argentino
Hasta fines de julio
Figueroa Alcorta 3415
MALBA Cine
Entrada $80
A mediados de los ’90, con el estreno de Rapado; Pizza, Birra, Faso; Mundo Grúa y otras películas, el panorama del cine argentino se renovó completamente. Surgió -parecía que de la nada, pero no era así, por cierto- una generación que dio vuelta como un guante nuestra cinematografía. El ciclo que presenta el MALBA todos los fines de semana incluye películas -muchas en buena copia en fílmico- que muestran hasta qué punto el cine cambió. Son todas buenas, además, y lo más sorprendente, quizás lo que explica que se hablara de un “nuevo” cine argentino (ya tiene dos décadas, como indica el nombre del ciclo), es que no han perdido nada de su belleza o su pertinencia. No porque sean “insuperables” sino porque son mucho más que filmes sobre cierto contexto social o histórico. La selección para los fines de semana que quedan del mes (las películas van de jueves a domingos y alternan con otros ciclos) incluye la obra maestra de Lucrecia Martel La Ciénaga -una película misteriosa, que en apariencia habla de cierta clase media y media alta de la provincia, pero tiene algo del cine de terror y el melodrama en sus climas-; dos filmes iconoclastas del ultraindependiente Raúl Perrone (Chamuyando y Labios de churrasco); dos grandes documentales como Dársena Sur, de Pablo Reyero, y Bonanza, de Ulises Rosell; la extraña Picado fino, de Esteban Sapir; la gran El acto en cuestión, de Alejandro Agresti; la ópera prima de Albertina Carri No quiero volver a casa y la belleza única de Ana Poliak ¡Que vivan los crotos! Todo es imperdible. Días y horarios, en http://www.malba.org.ar.

Arte

Del Renacimiento al Romanticismo
Últimas semanas para visitar la muestra Del Renacimiento al Romanticismo que se exhibe en el Museo Nacional de Bellas Artes (Avenida del Libertador 1473) en colaboración con la Galería Nacional de Hungría. No sólo puede ver un bellísimo Da Vinci, un gran dibujo de Rafael, un Greco, un Zurbarán, sino además obras de artistas que no se encuentran en el país (Cranach, por ejemplo), todas bellísimas. Y el recorrido cronológico permite ver cómo fue cambiando el arte. Para ir en familia.

Teatro

El hombre que perdió su sombra
Sábados y domingos a las 15 (en vacaciones de invierno, desde los miércoles)
Libertad 816
Teatro Nacional Cervantes
Entrada $150
Con recursos del musical, de la proyección de siluetas, de la actuación tradicional, esta versión de la hermosa novela de Adalbert von Chamisso es una metáfora sobre la ambición y el deseo realizada con humor, delicadeza y belleza. Una de las grandes puestas de este año en el Cervantes, apta para todo público, ideal para oxigenar la mente durante las vacaciones de invierno.

Música

Festival Barenboim
Hasta el 22 de julio
Varias sedes
Entradas desde $120 (más actividades gratuitas)
Para el universo de la música de partitura (se le dice así a lo que llamamos “música clásica”) Daniel Barenboim es de los máximos pianistas y directores orquestales. Nuevamente llega a su ciudad de nacimiento para brindar una semana y pico de conciertos, actividades y charlas que cubren mucho más que sólo la música. En medio de todo esto, hay una puesta invitada de la ópera de Richard Wagner Tristán e Isolda en el Teatro Colón, la de la Staatsoper Unter den Linden y la Saatskapelle Berlin, extraordinaria. Ahora bien: si tiene prejuicios con la música clásica (de partitura), es la mejor alternativa para quitárselos de una buena vez. Las entradas son baratas (algunas actividades, además, son gratuitas), por supuesto que a algunas se puede ir con chicos, y son una experiencia memorable, de las que uno no se olvida nunca. No debería perdérselo. El programa completo, acá: http://www.teatrocolon.org.ar.

Para ver en casa

La sociedad de los poetas muertos
Una obra maestra del director Peter Weir para reevaluar
Por Leonardo M. D’Espósito
Por alguna razón, La sociedad de los poetas muertos se convirtió en una película despreciada y odiada por demasiadas personas. Es una pena, porque dentro de la obra del gran realizador australiano Peter Weir es un punto central. La historia en un colegio muy tradicional donde un profesor de literatura (muy bien empleado, por una vez, el histrionismo de Robin Williams) trata de que sus alumnos aprendan a pensar y disfrutar de la vida por sí mismos a través de la lectura de grandes escritores tuvo muchas nominaciones al Oscar, pero a cierto público le resulto demasiado melodramática. Sin embargo, resulta un bello cuento simbólico, con momentos notables de pura puesta en escena (uno de los planos finales es de una belleza absoluta) y mucho más profunda -y amable- que la mayoría del cine que nos castiga semana a semana desde las salas. Ver con adolescentes sirve mucho, casi de modo ideal. Disponible en Netflix en copia muy buena y completa.

La mujer es el futuro del hombre
Gran oportunidad para redescubrir el enorme talento del surcoreano Hong Sang-soo
Cada vez que en un festival o una muestra se proyecta un filme del coreano Hong Sangsoo, se llena. Sus películas son siempre comedias sobre el amor, el cine mismo, los prejuicios de los hombres contra las mujeres, la reconciliación entre el pasado y el presente. Y todo contado con fluidez, con conversaciones interesantes, con momentos de tensión y de humor bien humanos. La mujer es el futuro del hombre, ajuste de cuentas de dos amigos con un amor del pasado, es una prueba genial. Gran chance.