A pesar de que la ley de paridad de género, el debate reactualiado sobre la despenalización del aborto y la desigualdad de ingresos entre hombres y mujeres volvió a estar en discusión este año, las elecciones legislativas que se desarrollaron el último fi n de semana fueron otra oportunidad perdida para avanzar en profundidad en propuestas... pero también en la tarea periodística de preguntar con perspectiva de género. Una manera de colocar también la responsabilidad en los/las comunicadores/as sociales para que instalen la agenda de género en el universo de temas electorales.

Luego de

una introducción jurídica, social y política se proponen los cuestionarios

¿Es tarde? No. En la provincia de Buenos Aires las dos listas más votadas para la Cámara de Diputados fueron encabezada por mujeres: Graciela Ocaña Cambiemos) y Fernanda Vallejos (Unidad Ciudadana). ¿Es su- fi ciente? Tampoco. A pesar de que varias nóminas en todo el país tuvieron como cabezas a mujeres la cuestión de género no tuvieron peso decisivo en las propuestas. Dos de las organizaciones más activas, Ecnomía Femini(s)ta y el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) elaboraron una guía para periodistas para preguntar con perspectiva de género, una herramienta que no se agota en una elección, y por supuesto, tampoco en las mujeres periodistas. La guía está elaborada por capítulos temáticos: Derechos sexuales y reproductivos, Paridad, Economía feminista, LGBT y Ni una menos.

Para el capítulo de derechos sexuales y reproductivos, se menciona que si bien en Argentina, el aborto está permitido “cuando hay peligro para la vida o para la salud de la mujer y en todos los casos de violación “el protocolo de aborto no punible sólo se aplica en 8 provincias y en el resto, no existe o se restringe el acceso”, por lo cual la práctica está condicionada por el nivel socioeconómico de las mujeres. Propone entonces realizar las siguientes preguntas, entre otras, a quienes tienen responsabilidad de legislar y gestionar:

– ¿Cree que las y los adolescentes deben recibir anticonceptivos sin permiso de adultos?
– ¿Está de acuerdo con que el Estado garantice el aborto legal, seguro y gratuito?
– ¿Considera que la educación sexual debe enseñarse en todos los niveles?

En el capítulo de Paridad también plantea antecedentes y destaca que En Argentina la sanción de la Ley 24.012 de cupo femenino permitió que creciera el número de bancas ocupadas por mujeres. “Antes de la ley de cupo, ellas eran apenas el 4%, un cuarto de década después son alrededor del 36%. Sin embargo, el 30% que el texto de la ley establece como un piso en la práctica se ha convertido en un techo y el porcentaje de mujeres en ambascámaras se ha estancado”, para explicar por qué apoyaron la sanción de la ley de paridad para que los espacios sean equitativos. Y propone las siguientes preguntas:

- ¿Está a favor de la paridad de género (50% de varones y 50% de mujeres) en las listas legislativas?
– ¿Qué piensa del lenguaje inclusivo?
– ¿Por qué cree que los sindicatos no cumplen con el cupo del 30%?
– ¿Cómo impulsaría la participación paritaria de las mujeres en otros espacios?

También propone lecturas complementarias sobre el Techo de cristal y los mitos de la paridad de género. Esto se entronca también con el siguiente punto que propone el manual de herramientas: la economía feminista.

“Las inequidades y situaciones de discriminación que se dan en el mercado laboral no se expresan solo en las diferenciales tasas de participación, precarización laboral y desocupación que tienen las mujeres en comparación con los varones, sino también en la calidad del empleo al cual acceden y sus condiciones. En Argentina las mujeres ganan hasta 30% menos que los varones por realizar la misma tarea. Y además persisten tanto el techo de cristal, una metáfora que da cuenta de las ´barreras invisibles´ pero reales que difi cultan a las mujeres ascender a los puestos más altos; como las paredes de cristal, que aluden a ofi cios que están sumamente masculinizados (o feminizados)”. Vinculado con este tema, propone entonces preguntar, entre otros aspectos:

– ¿Piensa usted que las licencias que tienen las mujeres y los varones cuando nace un bebé son suficientes?
– Las amas de casa, ¿deberían tener jubilación aunque no hayan hecho aportes?
– ¿Cómo piensa que se tienen que organizar las tareas domésticas?
– ¿Estaría dispuesta/o a debatir el “impuesto rosa”, que se aplica a los productos que solo consumen las mujeres?
– ¿Qué medidas implementaría para terminar con la brecha salarial entre varones y mujeres?

Las preguntas, que a veces parecen obvias, no son formuladas tan frecuentemente en voz alta, una vos necesaria para concientizar a hombres y mujeres sobre la igualdad de derechos, acceso a puestos laborales, equidad en los ingresos que salga de los debates coyunturales y se instale como consenso social. Para más información se puede acudir a economiafeminita.com y ela.org.ar.

  • Un programa de tres ejes para reducir la brecha de género

Worldline lanzó un Programa de Igualdad de Género para reducir la brecha en la empresa. Este objetivo forma parte del ambicioso proyecto a largo plazo de Responsabilidad Social Corporativa “Trust 2020: La confi anza es la base de todo lo que hacemos”. Se trata de diversas acciones vinculadas con reconocer el talento personal, el potencial individual y la contribución al logro de los objetivos de la empresa, así como las habilidades de gestión. La meta es garantizar la igualdad de trato entre géneros y un acceso equilibrado a los cargos directivos.

El Programa se apoya en tres ejes principales:
■ Diversidad: para desarrollar redes profesionales de mujeres y ofrecer sesiones de capacitación.
■ Recursos humanos: para capacitar a los gerentes en cuestiones relacionadas con la igualdad de género.
■ Comunicación: para asegurar la equidad en las oportunidades de expresión.