“Mi literatura nace donde desaparece la historia; cuando lo conocido se va diluyendo, aparece mi texto literario”, dice a BAE Negocios el escritor español Javier Sierra durante su visita a Buenos Aires para presentar su última novela ganadora del Premio Planeta. “Los premios, como muchas cosas en la vida, tienen el valor que tú le quieres conceder. En mi caso ha confirmado una manera de entender la literatura, yo la concibo como un instrumento para resolver aquellas grandes preguntas que la razón no alcanza”, sostiene.

—¿Cómo cuáles?
—Si se pregunta, por ejemplo, si hay vida después de la muerte, la ciencia no da la respuesta. La que da la religión es dogmática. La literatura permite especular con las visiones y sacar tus conclusiones, te da más libertad. Cuando yo empecé a publicar novelas, siempre vinculadas a un enigma o a una gran pregunta, recibí críticas del mundo literario, como que era un género menor, hoy ya no es así. Me planteo grandes preguntas y trato de resolverlas en clave de novela.

“Siempre hago investigación, es un defecto de fábrica mío, hice periodismo mucho tiempo. Hay un momento en que las referencias se acaban y ahí es donde entra esa otra herramienta poderosísima que es la imaginación. El lector me pide las referencias reales, se convierte en mi cómplice, hay mucho lector que se va a los lugares de las novelas repitiendo las búsquedas de los protagonistas. Mi literatura de alguna manera no sólo conmueve sino que mueve, hace al lector abandonar la butaca y emprender la aventura”, sostiene el escritor, que trasmite la pasión por lo que hace en la charla, té de por medio, y afirma: “Hay una búsqueda de invitar hacer las preguntas, a generarlas”.

“Intento mostrar a los lectores que, más allá de la cosas inmediatas que ocupan prácticamente toda nuestra existencia, hay cosas que nos hacen verdaderamente grandes y humanos, que son estas preguntas. Quiero decirle al lector que el universo es mucho más grande que su zona de confort, llevarlo a planteos trascendentes”, sostiene Sierra, quien explica: “No soy una persona religiosa en el sentido de pertenecer a un dogma. Sí tengo inquietud espiritual y quiero que mis lectores se hagan preguntas. Sólo aquello por lo que te preguntas lo haces tuyo”.

—¿Desde cuándo le interesan los temas de misterio o de enigmas?
—Me tropecé con ellos en mi infancia. Nací en Teruel, tiene 30.000 habitantes y los cielos más oscuros de toda Europa. Me volvía a mi casa viendo la Vía Láctea, me preguntaba si estábamos solos en el universo. Mi cabeza era un torbellino de preguntas que ninguno de los adultos a mi alcance tenía una respuesta para darme. En la biblioteca pública fue donde las encontré. Con 12 años empece a hacer radio, descubrí la fascinación de poder trasmitir lo tuyo a los demás. Ese camino del niño curioso que un día comprende que lo importante de la curiosidad es hacerla colectiva; cuanto más implicados, más posibilidades de resolver las preguntas.

—Estudió periodismo...
—Quería ser el periodista de las grandes preguntas. Lo que pasa, lo descubrí con los años, es que no tienes respuestas. Con la frustración de no encontrarlas, encuentro otro camino que es la literatura, para seguir buscando, y ahí avanzas más. La sensación es que sigues avanzado pero que las preguntas que buscas se hacen cada vez más profundas y lejanas, me temo que es un camino que no va tener fin.

—¿Pensó llevar sus libros a la pantalla grande?
—Me propusieron hacer cine varias veces, estoy en negociación para una miniserie. Pido estar implicado en el proyecto para que el espíritu de la novela esté. El espíritu de búsqueda, la evolución del personaje, no quiero que se pierda. Supongo que ese salto lo terminaré dando. Hice la serie Otros mundos, que es la historia de mi vida, desde niño, y cómo en la edad adulta he investigado aquellas cosas que me preguntaba y se abrieron muchas puertas que ni me imaginaba de pequeño. Con esa experiencia quisiera llevar El fuego invisible a que sea una miniserie.

—Hay preguntas que dan miedo, ¿la literatura ayuda a hacerlas?
—La palabra novela es como una especie de seguro, si algo te altera es ficción y no pasa nada. Es una reacción cobarde, desde siempre el ser humano ha buscado su zona de confort, si queremos avanzar nos tenemos que enfrentar a los miedos, a lo que no conocemos, el gran tabú de nuestra sociedad es la muerte. El miedo de la muerte es de nuestra cultura. La cultura egipcia tiene una especie de anhelo por el más allá. Lo ideal sería que nos fuéramos preparando para aquello que va a llegar.

—¿Ahora hay menos prejuicios con estos temas?
—Pasaron veinte años de mi primera novela, La dama azul, que fue mi pasaje del periodismo a la literatura. Los editores que no querían publicar mi investigación, me decían que era muy novelesco y fue así que lo escribí como novela.

—El arte está en mucha de sus libros, ¿por qué?
—Me interesa desde niño por supuesto. En España es muy fácil, vives rodeado de arte, elementos que te gritan desde las calles. Pero nos hemos olvidado cómo leer el arte, que todos esos cuadros cuentan historias, las obras del Renacimiento nunca se pensaron para estar en un museo, tenían un contexto, hablan con los elementos de alrededor y daban un mensaje. Por eso lo incorporo en todas mis novelas. El maestro del Prado es una historia que me pasó. Con 19 años llegué a Madrid a estudiar periodismo y el único lugar en que me podía refugiar de esa ciudad, tan grande para un chico de provincia, era el museo del Prado. Un día estaba frente a un cuadro cuando un señor mayor me dio las claves para interpretarlo. Lo escribí en mi diario, nunca más lo vi. Años más tarde lo escribí como un fantasma que te da las claves de cómo leer algunos cuadros del Prado.

—¿Cuál es la pregunta a la que aún no se ha enfrentado en clave de novela?
—La que me hago desde niño, ¿estamos solos en el universo? Estoy trabajando en siete proyectos diferentes. Primero está la investigación y después aparece la imaginación. Yo quería encontrar el grial y cuando veo que no lo encuentro decido buscarlo en clave de novela que es El fuego invisible.

El fuego invisible, de Javier Sierra; fue editado por Planeta. Precio: $430