Con respecto a la inflación, se dieron a conocer distintos índices de precios: el IPC, el índice e de precios mayoristas y el índice de costo de la construcción. Todos ellos tuvieron variaciones altas en el mes de febrero, como era de esperar dadas las subas de tarifas que tuvieron lugar en el segundo mes del año (energía y transporte) y la dinámica del dólar que desde el comienzo del año ya ha tenido una suba de casi la misma magnitud (14%) que lo experimentado por la moneda durante todo el año pasado

El IPC nacional tuvo un aumento mensual del 2,4% mientras que la inflación núcleo se ubicó en 2,1%. Con estos porcentajes en febrero, la inflación interanual se mantiene en 25,4%. A su vez el índice de precios mayoristas, con un componente muy importante de bienes transables, tuvo un incremento del 4,8%. El costo de la construcción se mantuvo más en línea, y mostró un incremento mensual del 1,8%, acumulando un alza en los últimos 12 meses del 24,7%.

Si bien estos últimos datos son algo preocupantes en relación al objetivo de desinflación para el año, es importante considerar que los problemas de fondo que alimentan el proceso inflacionario están mejorando. En particular, el déficit primario del gobierno nacional tuvo una reducción en los primeros dos meses del año del 30% gracias a un mayor control de la dinámica de los gastos al mismo tiempo que gracias al sostenimiento de la actividad, los recursos pú- blicos se mantienen creciendo en términos reales. Estos datos son buenos indicios de cara al cumplimiento de la meta oficial de cerrar el año con un déficit primario del 3,2% del PBI. Continuar con el sendero descendente del rojo fi scal es clave para asegurar la desinflación en el mediano plazo. Llegar al equilibrio fiscal significará que el BCRA no deberá asistir más al Tesoro ni directamente vía emisión de pesos ni indirectamente mediante la compra de las divisas conseguidas por el endeudamiento externo.

En el plano cambiario, en la semana se observaron nuevas intervenciones del BCRA con el objetivo de contener lo que para la entidad es considerado un “movimiento disruptivo” del tipo de cambio que podría hacer peligrar el proceso de desinflación y el sendero proyectado de la política monetaria. La entidad cuenta con un abultado nivel de reservas internacionales que está dispuesto a usar siempre que considere que la moneda está cotizando en niveles excesivamente altos.