Recientemente se conoció el proyecto de ley que prevé una reforma integral del sistema tributario argentino. El mismo contiene varios puntos que resulta de conocimiento necesario por parte de empresarios y gerentes de empresas.

En el impuesto a las ganancias, uno de los principales cambios resulta la modificación en la estructura de alícuotas de las sociedades, observándose una reducción de la tasa cuando no se distribuyan dividendos. La baja será gradual y por etapas. Para los ejercicios fiscales que se inicien a partir del 1/01/2018 y hasta el 31/12/2019, inclusive, la alícuota será del 30%. Para los ejercicios fiscales que se inicien a partir del 1/01/2020, inclusive, del 25 por ciento.

Cuando se distribuyan dividendos, estos estarán gravados, siendo la imposición total (sociedad y accionista) del 35%. En la primera etapa los dividendos estarán gravados al 7%, y en la segunda al 13%.

Este nuevo esquema de alí- cuotas era necesario, a efectos de ser competitivos con otros países de la región. A su vez, incentiva al empresario a reinvertir utilidades, lo cual contribuye al desarrollo industrial del país.

La reforma también trae, como norma anti-elusión, presunciones de pago de dividendos que operarán, principalmente, cuando los socios: retiren fondos del ente, por cualquier causa; tengan el uso o goce de activos del ente; afecten bienes de la sociedad en garantía por obligaciones personales; vendan o compren a la sociedad bienes por debajo o por encima del valor de plaza; registren gastos personales en la sociedad; perciban sueldos, honorarios u otras remuneraciones y no se pueda probar la efectiva prestación del servicio o que la retribución pactada es razonable.

La distribución de dividendos será libre del “impuesto de igualación” para las utilidades atribuibles a ganancias devengadas en ejercicios fiscales que se inicien a partir del 01/01/2018.

La ganancia presunta por “disposición de fondos o bienes a favor de terceros” continuará en la ley, pero con algunos cambios en cuanto a la determinación.

Habrá que prestar atención a la deducción de intereses por deudas financieras, a favor de compañías vinculadas, los que serán deducibles del balance impositivo en función de un límite que establecerá el reglamento o el 30% de la ganancia neta del ejercicio, el que resulte mayor.

El IVA traerá la posibilidad de recuperar los créditos fiscales originados en la adquisición de bienes de uso que, luego de transcurridos seis meses, integren el saldo a favor del contribuyente. Es una medida necesaria, que contribuye a incentivar la renovación tecnológica.

Adicionalmente, es de esperarse una reducción considerable en las alícuotas del impuesto sobre los ingresos brutos –principalmente en la actividad industrial– y la devolución ágil de saldos a favor que se pudieran generar, en el marco del “Consenso Fiscal” celebrado el pasado 16 de noviembre. Dicho consenso también conllevará una reducción del impuesto de sellos.

* Contador Público, Asociado de Lisicki, Litvin & Asoc.
Especial para BAE Negocios