En América latina y el Caribe más de 350.000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes han perdido el cuidado de sus familias por diversas circunstancias y se encuentran dentro del sistema de protección, en programas que ofrecen alternativas de cuidado. Al alcanzar la mayoría de edad, estos jóvenes deben egresar y enfrentarse al desafío de iniciar una vida autónoma e independiente.

Ese camino es un reto pero es aún más desafiante para quienes por diversas circunstancias crecieron dentro de Programas de protección y cuidado. En Argentina para estos jóvenes, privados del cuidado y acompañamiento familiar, la independencia se da de manera más temprana, en ocasiones de forma forzada, ya que el criterio no es la preparación sino la mayoría de edad. Significa para ellos enfrentar la escasez de recursos económicos, vivienda y protección social y limitadas redes de apoyo familiar, comunitario y social. Todo esto incide en su trayectoria educativa y laboral, forzándolos a posponer metas de estudio y a acceder al mercado de trabajo en condiciones de informalidad o subempleo.

Aldeas Infantiles SOS sostiene desde hace muchos años programas de autonomía progresiva para acompañar a los adolescentes y jóvenes en esta transición, sin empujarlos a la soledad y reeditar el abandono al cumplir la llamada “mayoría de edad”. El compromiso es acompañarlos en su preparación para los retos de la adultez y la independencia, asegurando su desarrollo. No es esta la situación para todos los jóvenes que crecieron dentro del Sistema de Protección Integral de Derechos. Por eso, en 2017 se impulsó la llamada “Ley de Egreso”. Sin embargo, esa norma, a un año de su sanción no ha alcanzado los consensos necesarios para su reglamentación.

* Directora nacional de Aldeas Infantiles SOS Argentina