En diciembre de 1993, el entonces canciller Guido Di Tella, como parte del "operativo seducción" hacia los kelpers, envió a las 600 familias que vivían en las islas videos del dibujito animado Pingu de la BBC de Londres. En diciembre de 1994, Di Tella mandó una foto familiar en donde posaba junto a sus nietos, y escribió su esperanza de que ellos pudieran visitar el archipiélago en un futuro. En 1996 fue el turno de ejemplares de El Principito, de Antoine Saint Exupéry, en inglés, junto con la frase más célebre del texto: Lo esencial es invisible a los ojos. En el 97 el regalo fue un libro de historia de la Patagonia, también escrito en inglés. En 1998 desembarcó el osito Winnie Pooh, que quedó como el ejemplo de esa jugada diplomática que a los kelpers no les movió un pelo y generó polémica en la Argentina.